Probablemente existen otros contenidos que hablen sobre la incertidumbre que a todos nos aqueja cuando terminamos esta etapa, pero qué hay realmente detrás de esta incertidumbre: muchas veces el miedo a no cumplir con expectativas y no necesariamente nuestras sino la de nuestros padres o la gente que estuvo dándonos su apoyo mientras nos encontrábamos estudiando, esos comentarios como “Ahora si a poner en práctica lo que has estudiado” “Por fin terminaste y ya puedes conseguir un buen trabajo que valga la pena”, sin darnos cuenta estos comentarios nos comprometen a buscar algo fantástico por así decirlo para cubrir las necesidades y visiones de los demás. Pero ¿Qué es lo que realmente queremos al terminar esta etapa? ¿Cómo nos sentimos realmente? Todo final de un ciclo lleva consigo una etapa de duelo, en el que nos tenemos que dar el tiempo de asimilar las experiencias que se están terminando y que nos han marcado para toda la vida, en especial la etapa universitaria en la que te defines aún más como persona y sobre todo como alguien que es capaz de distinguir qué es lo que quiere con respecto al siguiente paso de su vida. Muchas personas deciden tomarse un año sabático para pensar cuál es el siguiente paso que quieren dar ¿Una maestría? ¿Viajar? ¿Trabajar? E inclusive formar una familia. Lo importante de cada decisión es darnos cuenta de que la estamos tomando para cumplir nuestras propias expectativas y no la de los demás, que cualquier decisión que tomemos será para tener un crecimiento personal y profesional. Si los que están leyendo esto se cuestionan ¿Cómo voy a saber qué es lo mejor para mí? No esperen encontrar una respuesta que les diga qué hacer sino qué buscar; superarse, conocer, experimentar, arriesgarse a tomar decisiones que si son buenas les darán lo que buscan y si son equivocadas les darán experiencia y esto tal vez suena muy vago o común pero es la verdad, nadie sabe que nos espera allá afuera y mucho menos en un entorno tan competitivo como en el que ahora vivimos, lo importante es hacer uso de esas herramientas que desarrollamos en la universidad y con el día a día, tanto personales como técnicas para demostrar de lo que somos capaces, para demostrar qué es lo que nos hace diferentes a otras personas y por qué sería una buena elección que alguien nos contrate o que alguien nos conozca en ese viaje que queremos emprender.
Un tema de los que más preocupa a
las personas hoy en día es la falta de experiencia al momento de ir a pedir un
trabajo. Lo importante es cómo te desenvuelves ante las personas, qué tienes tú
para ofrecer al lugar de trabajo que quieres ingresar y que pueda servirte como
una herramienta para marcar la diferencia. Hoy en día las empresas, los
distintos tipos de trabajo buscan innovación, buscan esa creatividad de saber
enfrentar los problemas. La falta de experiencia no debería de verse como una
limitante para conseguir algo que nos llene sino como una oportunidad de
demostrar lo que podemos aportar al trabajo que nos interesa. No hay que
presionarse por conseguir el trabajo de ensueño al primer momento, existen
trabajos temporales o tal vez no con el salario deseado pero te permitirán
romper esa barrera de la inexperiencia, el hacer uso de las prácticas
profesionales o del servicio social que llevaste a cabo durante tus años de
estudiante también te servirá como referencia para demostrar tus capacidades y
los logros que has obtenido.
No importa cuál sea el paso que decidas tomar lo importante del día a día es sentirse feliz y a gusto con lo que vamos a emprender. Que cual sea la decisión que se decida tomar se guíe con tus valores, conocimientos y con lo que quieres lograr. Todos pasamos por esta etapa de incertidumbre, lo que marca la diferencia es la actitud ante cualquier nueva experiencia de vida.
