En el lecho de muerte, María Francisca, clama por sus hijos, ante el estupor de los allí presentes, con escasas fuerzas les pide a sus tías que los busquen y les digan que ella los quería. No hubiera pasado de ser una simple anécdota, si Xisca, como la conocían sus familiares no fuera soltera y no se le hubiera conocido hombre alguno. La respuesta la tiene, Mariana, su madre, Marquesa de Sotoñal, pero esta se escuda en los delirios febriles de la finada. Las tías tocadas en lo más profundo por la desazón de su sobrina, deciden indagar y descubrir que hay de cierto en las palabras de la benjamina de la familia.
Por primera vez me ha gustado un libro que ha sido finalista en un concurso literario, porque siempre me ha parecido que se premia más lo comercial. Me ha sorprendido gratamente.