Revista Infancia

¡Todos quieren mi rico zumo de naranja!

Por Mamapsicologain @mamapsicologain

Hoy llega a mis manos "¡Todos quieren mi rico zumo de naranja!". Un libro que nos permite enseñar a nuestros hijos a pedir permiso para tocar, coger o utilizar las cosas de los demás. Amabilidad, educación y respeto son los valores de los que trata este bonito, a la par que sencillo, álbum ilustrado de la editorial Bruño.

La amabilidad, el respeto y la buena educación en ¡Todos quieren mi rico zumo de naranja!

Los niños son impulsivos por naturaleza, lo sabemos bien. Ellos no nacen sabiendo ser amables, respetuosos y generosos . A ser amable se aprende, de igual modo que se aprende a tener respeto hacia los demás y a compartir. Como padres tenemos la obligación de enseñar a nuestros hijos las normas de comportamiento social, y no hay mejor modo que ser un ejemplo a seguir.

Al enseñar a nuestros hijos a ser amables les estaremos dotando de las herramientas necesarias para que sepan desenvolverse en cualquier situación. Ser amable significa ser atento, respetuoso, afable, cordial y sociable. Cualidades imprescindibles a enseñar en los niños desde la más temprana edad y que facilita las relaciones sociales.

Nadie quiere tener a su lado a personas groseras, rudas, desagradables y antipáticas. Preferimos a las cariñosas, simpáticas, agradables, ...Nos inclinamos por aquellos que nos piden las cosas por favor y nos dan las gracias por algo que hemos hecho, que nos ayudan, felicitan o nos dejan hablar sin interrumpirnos. Todas estos pequeños gestos se aprenden en el día día y, mayormente, en el ámbito familiar.

"¡Todos quieren mi rico zumo de naranja!" es un cuento que nos va a permitir reforzar y educar estos valores.

¡Todos quieren mi rico zumo de naranja! educar en valores desde la más tierna infancia

Nunca es demasiado pronto para empezar a educar valores tan básicos como la amabilidad y el respeto. Jamás dejaré de repetirlo. Porque n unca un niño es demasiado pequeño para empezar a enseñarle que hay límites, normas y valores. Valores que nos permiten convivir con los demás de un modo positivo y nos hacen sentir bien con nosotros mismos.

" ¡Todos quieren mi rico zumo de naranja!", escrito por Andrew Sanders y perteneciente a la colección Cubilete nos permite abordar esta temática de un modo fácil y sencillo, con una historia y un lenguaje totalmente adecuados a los más pequeños de la casa.

Al abrir el libro y pasar las hojas veremos algo que nos llamará mucho la atención, ¡eso es! el color de las ilustraciones. Todas ellas en blanco, negro y naranja neón. Tras este primer impacto, por ser algo poco habitual, pasaremos a lo que realmente nos importa: la historia, el mensaje y los valores que nos transmite. Veamos de qué trata.

El protagonista de nuestra historia, que no tiene nombre porque bien podría ser cualquier niño o niña, disfruta de un zumo de naranja. Un rico, sabroso y nutritivo zumo de naranja. ¡A él le encanta! Y parece que no es el único. Muchos se acercarán a él para quitárselo, robárselo y bebérselo por la fuerza. Nadie pide permiso. Nadie le pide por favor un poquito de ese zumo, nadie excepto su hermano. ¿Será capaz nuestro protagonista de compartir con él un poco de ese delicioso zumo de naranja?

¡Claro que sí!

Si pedimos las cosas con amabilidad y respeto será más fácil que los demás las compartan con nosotros.

Cómo leer el libro

"¡Todos quieren mi rico zumo de naranja" nos permite realizar varias actividades.

Reconocimiento e identificación de emociones. Si realizamos una lectura pausada podemos pedir a nuestro hijo o alumno que se fije bien en las distintas expresiones faciales que aparecen en las ilustraciones. La identificación de las emociones mediante el reconocimiento de las expresiones faciales es un buen ejercicio a realizar. Lo que nos permitirá incidir en su educación emocional. Le pediremos que ponga nombre a cada una de las distintas emociones que observa: contento, enfadado, triste, satisfecho, feliz ...

Dibujar las emociones. Tras este primer ejercicio podemos pedir que dibuje diferentes caras que reflejen estas emociones.

Practicar la amabilidad. Una vez leído el cuento y explicado lo que significa ser amable y por qué uno no debe ser grosero, podemos pedir que vaya poniendo en práctica diferentes comportamientos. Podemos hacer una lista como la siguiente:


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