Revista Opinión

Tras los pasos de Neruda en París

Publicado el 01 octubre 2015 por Diariocubano

Pablo Neruda era embajador en París cuando en 1971 recibió la noticia de que le habían concedido el Nobel de Literatura. El galardón le costó perder la apuesta con uno de los consejeros de su Embajada, el también escritor Jorge Edwards. Neruda tuvo que pagar una comida en un buen restaurante de París, un castigo que al poeta, diplomático y gourmet chileno no le supo, de seguro, nada mal. Esta es una de las anécdotas que rescata ahora el Instituto Cervantes de París para presentar la última ruta sugerida para seguir en esta ciudad los pasos de una figura insigne de la cultura hispana y universal. La institución propone un recorrido sencillo que abre los ojos al visitante más allá de la visión de la imponente arquitectura de la capital francesa.

“Como tantos otros intelectuales, Neruda tenía París en la cabeza antes de venir. Pero aquí tomó conciencia de lo americano”, explica el director del Cervantes de París, Juan Manuel Bonet. Esta capital está en realidad sembrada de huellas de figuras imprescindibles de la cultura que entrecruzan sus caminos. Neruda, que aterrizó en esta ciudad en 1927 por vez primera, vivió en París con Rafael Alberti y su esposa María Teresa León; exactamente en el número 31 del Quai de l’Horloge, uno de los puntos que sugiere la nueva ruta del Cervantes. Antes del verano, el Cervantes organizó una exposición de la vasta biblioteca del expresidente español Juan Negrín, que vivió aquí su largo exilio. Una de las joyas descubiertas para la ocasión era precisamente el libro España en el corazón, de Neruda, editado en 1938 por Ediciones Literarias del Comisariado. Fue uno de los libros que escribió en esta ciudad.

La ruta Cervantes de Neruda es sencilla de realizar. Basta con entrar en la web del instituto y seguir las instrucciones con el mapa que se ofrece. Es una manera de acercarse al rico mundo de Neruda, cuya primera misión diplomática en Francia, como cónsul en 1939, fue la de poner a salvo a 2.000 exiliados españoles, embarcándoles en el Winnipeg rumbo a Valparaíso. Fue una acción no exenta de problemas en un país como Francia, que maltrataba a los republicanos españoles. La Embajada chilena en París no veía con buenos ojos tanto apoyo a la España derrotada. Así lo explica Felipe Tupper, diplomático y escritor chileno y autor de la ruta parisina del poeta.En Madrid, ciudad en la que hay también huellas indelebles de Pablo Neruda, el poeta chileno conoció antes de la Guerra Civil a Federico García Lorca, Rafael Alberti y Manuel Altolaguirre, entre otros. En París conoció a Pablo Picasso y mantuvo una estrecha relación con otros intelectuales de la época. Su compromiso político se acrecentó tras la contienda española y con César Vallejo creó una acción de ayuda a escritores. El apoyo que prestó a la campaña política de Salvador Allende le valió la Embajada en París, una vez que este accedió a la presidencia del país.

La Embajada chilena en París, muy próxima al palacio de los Inválidos, es un punto importante de la ruta de Neruda. No solo trabajó aquí dos veces primero como cónsul (año 1939) y después como embajador (1971-1973). “Era un lugar que frecuentaba cada vez que venía”, explica el embajador chileno, Patricio Hales, que conoció personalmente al poeta y cuenta sabrosas anécdotas sobre un hombre obsesionado por los objetos para el que comer era “una actividad esencial”. Hasta tres restaurantes hay en la ruta que sugieren el Cervantes y esta misión diplomática, que va a dejar sus puertas abiertas los domingos para que los turistas culturales puedan visitarla.

Carlos Fuentes, César Vallejo, Dalí, Diego Rivera, Frida Kahlo, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Octavio Paz o Mario Vargas Llosa también tienen sus rutas parisinas. El Instituto Cervantes inició la serie en 2010. Todos los últimos domingos de mes, además, ofrece la posibilidad de hacer una ruta guiada. Basta con inscribirse con un poco de tiempo. “Es importante para organizarnos. A la ruta de Vargas Llosa se apuntaron 150 personas”, explica Raquel Caleya, gestora cultural del Cervantes de París y responsable de las rutas.

Via:: Colombia


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