Revista Cultura y Ocio

Tres cintas que deforman la realidad

Publicado el 19 mayo 2016 por Miguelj14

Tres cintas que deforman la realidad
Donnie Darko (113 minutos)
(2001. Dirección y Guión: Richard Kelly)
 La película está ambientada en 1988 (año de elecciones en EE. UU.), en el pueblo de Middlesex (Virginia). En medio de la noche, el 2 de octubre, Donnie es despertado por una voz extraña que lo lleva hasta un campo de golf donde conversa con un conejo, de tamaño humano, y aspecto demoníaco llamado Frank. Este le explica que el mundo va a acabarse en 28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos.
Una película que me dejó pasmado y con una reprogramación inmediata sobre lo que era la historia para admirar –aún pasmado- un guion excitante, original, oscuro, que hace gala de un personaje complejo, al que le flotan ideas anti-sociales que siempre mantienen en expectación sobre lo que pueda pasar. Increíble guion con vueltas de tuerca.
Un terror que mantiene más alerta de lo que pueda estallar en cualquier momento que por la “sorpresa de miedo”. Además de ser una película con varias lecturas: desde la concepción de géneros (terror, ciencia ficción, drama romántico, realismo fantástico) hasta las teorías sobre lo que quiere decir la película, que para mí sólo sería disfrutar la enriquecida escritura de una historia así. 
Tres cintas que deforman la realidad
Mister Lonely (112 minutos)(2007. Dir. Harmony Korine. 2007. Guion: Harmony Korine, Ava Korine)En París, un joven americano (Diego Luna) que trabaja como imitador de Michael Jackson conoce a una imitadora de Marilyn Monroe (Samantha Morton), que le invita a Escocia, donde ella vive con un imitador de Charlie Chaplin (Denis Lavant) y su hija, "Shirley Temple".
Película que presenta la historia de un imitador de Michael Jackson (Diego Luna) ambientado en un escenario lírico y con tono personal: una alegría melancólica propositiva. El imitador Michael Jackson es un inadaptado pero sin llegar a ser representado como solitario que no encaja, sino con un ambiente y personajes en convivencia, de las que después se concluye que sí: es un inadaptado que no encaja.  Aunque el personaje también es consciente y de repente salta reflexiones con crítica social.
La cinta de Harmony Korine tiene momentos que considero interesantes: la búsqueda del imitador Michael Jackson por saber quién es, la galería y presentación de los demás imitadores, así como las monjas que vuelan, además de un soundtrack imperdible como de película antigua. Sin embargo, por el mismo propósito de crear las sensaciones que mencioné al principio, sentí un poco lenta la película. Además de que el tono (casi hasta casi el final) cambia.
Tres cintas que deforman la realidad
La ciencia del sueño (106 minutos)
(2006. Dirección y Guion: Michel Gondry)
Stéphane, un joven extremadamente tímido, convencido por su madre que le ha encontrado trabajo, decide regresar a Francia, lugar en el que creció y que abandonó tras la separación de sus padres. Pero Stéphane, que es muy creativo, descubre que este trabajo como ayudante en la fabricación de calendarios es demasiado banal y aburrido. Estimulado por el descubrimiento del apartamento en el que pasó su infancia, se refugia en el mundo de los sueños. Allí conocerá, a su vecina Stéphanie, que será cómplice de sus excentricidades.
Una cinta que hace de la fantasía y el deseo de estar en mundos propio un motivo para hablar de las relaciones amorosas que tienen a uno de los miembros más interesado en la relación que otro. Este, con su forma de ser que se aleja de los convencionalismos derrocha entusiasmo por invitar a la pareja hacia su mundo propio. Aunque desgarra ver cómo esa creencia personal tan definida se aleja de la realidad y con ello de la persona amada.
Todo esto se narra con situaciones creativas que impresionan por su escenario pero también por sus imágenes. Si habría que encontrarle una semejanza con Eterno resplandor de una mente sin recuerdos
(del mismo director Michel Gondry, sólo que La ciencia del sueño sí la escribe él) sería por los personajes, quienes sobrellevan la relación amorosa de forma poco satisfactoria. Claro que La ciencia del sueño es mucho más digerible que Eterno resplandor… Aunque también sus juegos con el tiempo y los sueños desconciertan.
En cada una de éstas tres películas se discute la idea de lo que somos o creemos ser pero ya no estamos tan seguros y entonces dudamos. También hay un fuerte discurso sobre la alienación y lo malvada que puede jugar ésta desde los intereses propios que tenemos para nuestra vida.

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