Revista Cultura y Ocio

Últimos bares con Teresa

Publicado el 08 marzo 2016 por Malama

Últimos bares con TeresaEstaba escribiendo mis apuntes sobre el libro de Ginés Pérez Navarro (Impresiones de un barman) cuando leí este viernes pasado en El Cultural  la novedad del documental de la página web Cultibar sobre los bares de la novela de Marsé Últimas tardes con Teresa. El documental se titula Últimos bares con Teresa y recorre cuatro lugares que están en la novela y que todavía hoy, con sus cambios, perviven. El «Delicias» del Carmelo («Ha mandado a un chiquillo a por un paquete de Chester en el bar Delicias», I.2); el «Escocés» de Sant Gervasi («A las seis estaba en el bar Escocés de la calle Mandri. No había casi nadie. Esperó a la muchacha durante tres horas. Deprimido y decepcionado, regresó a casa», I.2); el «Pastis» del Raval («Anduvo durante más de una hora y media, preguntó en el Saint-Germain (la voz cavernosa y entrañable quiso retenerle presentándole a una nueva camarera, una muchacha de rostro anguloso y férvido que aseguraba conocerle desde hacía años), en el Pastis, en el Cádiz, en Jamboree. La buscó en las cervecerías de la Plaza Real y en las Ramblas, ya sin esperanza de encontrarla.», III.5); y el «Restaurante Tibet» («Había recordado el Tibet, al pie del Carmelo. Rincón sofisticado (falsa cabaña, troncos barnizados, techo de paja, luz embotellada) en la terraza de una vieja torre de los años treinta convertida en residencia y restaurant. Un altavoz emitía una música suave. El sitio era tranquilo, solitario, y a Teresa le encantó. Ocuparon una mesa junto a la veranda que daba sobre la carretera, más allá de la cual se veían huertas y algarrobos, con una balsa de agua que centelleaba al sol como un espejo y una antigua masía que hacía años había sido apresada por la ciudad. Al atardecer verían el cielo encendiéndose sobre el Parque Güell, tras el cerro llamado Tres Cruces. Teresa estuvo largo rato admirando el paisaje, de codos en la veranda, junto a Manolo.», II.5). Los cuatro momentos y lugares de la novela articulan este documental que no llega a los diez minutos de duración, dirigido por Jordi Busquets, responsable junto a David Salvador y Víctor Solsona del guion, y que es muy agradable ver.

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