El destructor estadounidense USS William D. Porter se ganó la reputación de ser un barco que daba “mala suerte” durante su primer servicio operativo. La verdad es que su supuesta mala suerte no tiene una base real, aunque terminó hundido por el ataque de un kamikaze en 1945.
Su reputación de gafe comienza el 14 de noviembre de 1943, cuando formaba parte de la escolta del acorazado USS Iowa, en el que viajaba el presidente Franklin D. Roosevelt en la primera etapa de su viaje a la Conferencia de Teherán, donde se reuniría con Churchill y Stalin. Junto al William D. Porter iban los, también destructores, USS Cogswell y el USS Young. Mientras el Iowa realizaba prácticas de tiro antiaéreo, los destructores practicaban ataques con torpedos, usando al Iowa de objetivo. Mientras el Presidente observaba interesado cómo el acorazado hacía estallar los globos meteorológicos desde el costado de babor, sonó la alarma general y se escuchó por los altavoces: “¡Torpedo! ¡Torpedo en el costado de estribor!”. Rooselvelt pidió que lo llevaran en su silla de ruedas al costado de estribor para ver mejor el torpedo.
Desde el William D. Porter intentaron alertar al Iowa del lanzamiento involuntario con una linterna de señales debido a que se había establecido silencio de radio. Un primer mensaje decía erróneamente que el torpedo se acercaba por el costado de babor. El siguiente comunicaba que el destructor estaba en reversa total. A la tercera fue la vencida y el William D. Porter finalmente transmitió con claridad: “¡Lion, Lion, Lion! ¡A la derecha, con fuerza, a la derecha!”. Lion (león) era el nombre en clave del Iowa.
El Iowa registró haber recibido aviso del torpedo a las 14:38 y realizó un giro de emergencia a babor a toda velocidad: a 28 nudos. Dos minutos después, los observadores a bordo sintieron una explosión en las inmediaciones del navío. Por suerte, la estela de alta velocidad del Iowa había detonado el torpedo a una distancia que los informes sitúan entre los 100 y los 1000 metros.

Una vez que el torpedo explotó y quedó claro que no había habido un ataque de un submarino, desde el destructor se reconoció que había lanzado el torpedo sin darse cuenta por qué no se había quitado un cebador de uno de los tubos. A partir de aquí la exageración y la ficción comienzan a mezclarse con lo que sucedió realmente. Se cuenta que un informe del Iowa indicaba que todos sus cañones apuntaban al destructor. Añadía que la carrera de su capitán había terminado y que el barco y su tripulación fueron arrestados y enviados a Bermudas para someterse a juicio por negligencia grave. Hay quien afirma que esta fue la primera vez en la historia de la US Navy en que se había arrestado a toda la tripulación de un buque de guerra. En el cuaderno de bitácora del Iowa no hay constancia de que se apuntara al destructor. El capitán del William D. Porter, Wilfred A. Walter, permaneció al mando hasta el 30 de mayo de 1944 y se retiró como contralmirante. La historia oficial de la Marina estadounidense no cita ni el arresto del destructor ni de toda su tripulación. El destructor fue enviado a Bermudas con los otros dos escoltas el día 15, cuando se reunieron con tres destructores de relevo.

Justo antes de que terminara el supuesto “arresto” del Porter en las islas Aleutianas, a finales de 1945, aunque realmente estuvo ocho meses, hasta septiembre de 1944, se dice que un miembro de la tripulación se emborrachó y disparó un proyectil de 5 pulgadas mientras estaba en el puerto que cayó en el jardín delantero de la casa del comandante de la base. No existen pruebas documentales y en algunas versiones se afirma que cayó en el jardín trasero durante una fiesta.

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