Revista Ciencia

Un fantasma con plumas... para mí

Por Marcelo Allende @allendesergio
Hay aves que aparecen enseguida y otras que parecen disfrutar poniendo a prueba la paciencia de uno.
Con el Ñacurutú ya perdí la cuenta de las veces que estuve cerca. Desde que empecé con esto de fotografiar aves, allá por el 2007 o 2008, escuché su voz unas cuantas veces; esa mezcla de misterio y respeto que transmite en medio de la noche no se olvida fácilmente. Pero verlo... eso es otra historia.
Mientras tanto, los amigos hacen su parte para aumentar mi frustración, Nico ya lo fotografió en Misiones hace varios años y, en esta oportunidad, vuelve a ser el responsable de estas imágenes, tomadas en las Termas de Federación, Entre Ríos. Yo, fiel a mi costumbre con esta especie, sigo acumulando relatos ajenos y fotografías prestadas.
No sé si será por todo el folclore que rodea al Ñacurutú. Desde chicos nos llenaron la cabeza con historias que lo presentan como un ave de mal agüero, mensajera de desgracias o visitante incómodo de las noches de campo. Como ocurre con tantas otras rapaces nocturnas, la ignorancia terminó convirtiéndolo en protagonista de infinidad de supersticiones.
Para mí, en cambio, el Ñacurutú significa otra cosa; es esa especie que siempre parece estar un paso adelante, La escuché varias veces, sé que estuvo cerca, revisé cada rama con la linterna, afiné la vista... y cuando creí que la viba a encontrar, desaparecía como si nunca hubiera estado allí.
A esta altura ya no sé si estoy buscando un búho o un fantasma con plumas.
Pero bueno... tarde o temprano nos vamos a cruzar. Y ese día, después de casi veinte años de búsqueda, les aseguro que la emoción va a ser mucho más grande que la fotografía.
Un fantasma con plumas... para mí

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