Veronica Lake brilló con luz propia en los dorados años cuarenta de Hollywood. Su pequeña estatura, pasaba ligeramente el metro y medio, no fue un obstáculo para que deslumbrara a sus admiradores con su hermosa mirada y su larga melena que marcó tendencia. Pero detrás de aquella hermosa actriz que protagonizó títulos destacados durante la década de 1940, se escondía una infancia turbadora, un carácter difícil y una vida sentimental desastrosa. Todo ello terminaría abocándola a una existencia escandalosa en la que el alcohol terminó convirtiéndose en su compañero de viaje.
Constance Frances Marie Ockelman nació el 14 de noviembre de 1922 en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una familia trabajadora. Su padre, Harry E. Ockelman,
trabajador en una petrolera, falleció cuando Constance tenía diez años. Su madre, Constance Trimble se casó entonces con Anthony Keane. Constance nunca se adaptó en las escuelas católicas a las que estudió, primero la St. Bernard's School y poco después en un internado de chicas católicas en Montreal, Canadá, del que terminó siendo expulsada.
En 1938 los Keane se trasladaron de nuevo, instalándose esta vez en Beverly Hills, donde la madre de Constance la apuntó a la Bliss-Hayden School of Acting y empezó a aparecer como extra en algunas películas. En 1939 consiguió un pequeño papel en la película Sorority House que llamó la atención de su director John Farrow, prendado por su belleza y su original caída de pelo sobre su ojo derecho, una pose que la haría famosa y que imitarían infinidad de mujeres. Fue el productor de la Paramount Arthur Homblow Jr. quien decidió bautizarla con el nombre artístico de Veronica Lake (lo de "lago" hacía referencia a sus bellos ojos azules).
En 1944 se casaba por segunda vez, en esta ocasión con el director André de Toth con quien tuvo una hija y de quien se divorció ocho años después. El mismo año de su segundo matrimonio, Veronica Lake protagonizó The hour before de dawn que supuso un auténtico fracaso y marcó el inicio de una serie de interpretaciones desafortunadas que terminaron con el fin de su contrato con la Paramount en 1948.
A finales de los años sesenta se trasladó a vivir a Inglaterra donde escribió su autobiografía. Su publicación le dio un respiro económico y le permitió producir en 1970 Flesh Feast, una película que fue un auténtico desastre. Dos años después se casaba con un capitán de la Armada Real, Robert Carleton-Munro con quien permaneció un año escaso.
En 1973 regresaba a los Estados Unidos donde falleció el 7 de julio del mismo año a causa de una hepatitis provocada por sus excesos con el alcohol.
