Revista Ciencia

Un nuevo estudio encuentra que los grandes impactos no son periódicos

Por Jordiguzman

Un nuevo estudio encuentra que los grandes impactos no son periódicos

Cráter Barringer en Arizona. Crédito: National Map Seamless Viewer/US Geological Service

Artículo publicado por Phil Plait el 2 de agosto de 2011 en el blog Bad Astronomy

Un impacto gigante procedente de un asteroide o cometa, puede arruinarte el día. O el año. O si eres un dinosaurio, tu existencia.

Por lo que los astrónomos hacen lo que pueden para comprender esta amenaza espacial. Buscamos rocas en órbitas que se crucen con la nuestra, pensamos en formas de moverlas fuera del camino si encontrásemos alguna, y también pensamos en el registro que tenemos de impactos pasados para ver qué podemos aprender del mismo.

Hay aproximadamente 180 cráteres de impacto conocidos en nuestro planeta, variando desde decenas de miles a miles de millones de años de antigüedad. También varían en tamaño de unos pocos kilómetros de diámetro a monstruos que son tan grandes que sólo pueden detectarse desde el espacio. A veces es difícil medir su tamaño (pueden tener múltiples anillos concéntricos, o estar bajo tierra – cubiertos debido a su extrema edad – haciendo difíciles de calcular sus tamaños definitivos) o calcular su edad. Pero tenemos algunas estadísticas sobre ellos, y ha habido algunos estudios sobre los mismos.

Una gran pregunta es:¿Los impactos son periódicos? Es decir, ¿tienen lugar cada cierto periodo de tiempo? De ser así, entonces debe haber alguna causa astrofísica: Un planeta gigante en los Sistema Solar Exterior, por ejemplo, que agite los cometas sueltos cada 50 millones de años, o que el Sol pase cerca de otra estrella. Esto se ha estudiado, y se han encontrado todo tipo de periodos en los datos. Siempre he sido un tanto escéptico respecto a ellos, dado que los datos son escasos. Y ahora parece que mis ideas tienen apoyo:  Un nuevo estudio encuentra que no hay tales patrones en las edades de los cráteres, y concluye que todos los periodos encontrados anteriormente probablemente se deben a errores en los análisis.

La diferencia es que la autora, Coryn Bailer-Jones, usó métodos estadísticos Bayesianos. Éstos son distintos de la estadística estándar, y es menos propensa a sesgos debido a la incertidumbre en edad y tamaño de los cráteres. Usando la estadística estándar, siempre pueden encontrarse agrupaciones en la edad de los cráteres, pero es difícil saber si eso sólo una agrupación aleatoria o existe una causa física real – como lanzar una moneda 10 veces y tener que sale cara cinco veces seguidas. Es improbable, pero ¿cómo sabes si es coincidencia o no? Los métodos bayesianos salvan este obstáculo.

Bailer-Jones encontró que cuando las incertidumbres se adecuadamente, la periodicidad de los eventos de impacto vistos en estudios anteriores se desvanece. No nos vemos bombardeados cada 60 millones de años (o lo que sea); simplemente era un artefacto de la forma en que se hacían los cálculos. Y aunque no iría tan lejos al decir que esto cierra el libro de los impactos periódicos, los hace mucho menos probables*.

Hubo otros dos resultados que encuentro particularmente interesantes, también. Uno es que con los cráteres gigantes, los de más de 35 km de diámetro – en otras palabras, los que es más probable que provocasen eventos a nivel de extinción – no hay una tendencia en la tasa de impactos en los últimos 400 millones de años. Es decir, nos impactan tan a menudo ahora como lo hacían entonces, que, todo hay que decirlo, no es muy a menudo.

El segundo es aun más interesante: Para cráteres de todos los tamaños (no sólo los grandes), hay una tendencia de aumento a lo largo de los últimos 250 millones de años.¿Nos impactan ahora más objetos pequeños que en el pasado?

¡No necesariamente! Ésta es una explicación, desde luego, pero otra es que los cráteres pequeños se erosionan con el tiempo con mayor facilidad. No vemos una gran cantidad de los viejos debido a que se desgastan por el viento, agua, terremotos, etc. Esto hace que parezca que ahora vemos más, pero puede ser una ilusión; una vez que se tiene en cuenta la erosión la tasa de impactos parece regular de nuevo. Sin embargo, apuntaré que cuando miras a la Luna hay pruebas de que los impactos han aumentado con el tiempo, por lo que estas conclusiones no son firmes de ninguna manera. Después de todo, nos estamos basando en un número de cráteres relativamente pequeño, pero es lo que tenemos.

Por lo que parece que las tasas de impactos desde el espacio, no son periódicas, al menos no en los últimos 400 millones de años aproximadamente. No se nos acaba el plazo en algún momento cercano. Y tal vez más importante, dado cómo algunos medios tienden a informar sobre estas cosas, no hay pruebas sólidas de que haya ahora más riesgo que en algún momento del pasado. Conozco a mucha gente que se preocupa por estas cosas, por lo que quiero dejarlo claro.

Las buenas noticias, como señalé recientemente, son que cuando llegó el momento, los dinosaurios no tuvieron elección de vivir o morir. Nosotros tenemos un programa espacial, por lo que la elección es nuestra.

*Nota del Autor: Observa que este estudio se hizo usando sólo impactos procedentes del espacio. Hay estudios que muestran tasas periódicas de extinciones masivas en la Tierra. De ser cierto, se deben a otras razones, no a impactos. Un evento interesante puede deberse a la órbita del Sol alrededor de la Vía Láctea. Encuentro esta idea convincente, aunque las pruebas aún son demasiado escasas para ser fiables.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Bad Astronomy, su autor es Phil Plait.


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