Revista Baloncesto

Uno de los nuestros en el Madison (Parte I)

Publicado el 24 febrero 2010 por Paupelu
Con motivo de la reciente llegada de Sergio Rodríguez a los New York Knicks vía traspaso hace apenas una semana, me he decidido a escribir acerca de su estancia en los Knicks en la que espero sea una serie de tres capítulos. En esta primera entrega quiero hablar de sus aspiraciones a corto plazo y su paso por la Liga hasta ahora. Los capítulos siguientes llegarán cuando acabe la temporada y veamos su verdadero impacto y rendimiento en Nueva York y el tercero será cuando su futuro se decida en función de su rendimiento, allá por Junio.
Sergio Rodríguez fue elegido en la primera ronda del Draft con el número 27 por los Phoenix Suns entrenado y dirigido en los despachos por aquel entonces por Mike D'Antoni. Los Suns lo traspasaron a los Blazers a cambio únicamente de dinero porque pensaban que Leandrinho Barbosa se adaptaría a la posición de base, mismo motivo por el que traspasaron a Rajon Rondo. En Portland Sergio se topó con la horma de su zapato, Nate McMillan, un entrenador poco dado a dar oportunidades a los jugadores jóvenes salvo que se trate de gente que le dé lo que él pide: seguridad, tiros fáciles, pocas pérdidas y defensa. La juventud de Sergio y su capacidad física limita alguna de esas virtudes: no defiende bien, pierde balones con asiduidad y aún no tiene muy trabajado el tiro. Es indudable que Sergio llegó demasiado pronto a la NBA.
Sus tres primera temporadas en la Liga oscilan entre el ostracismo más absoluto y pequeños momentos de lucidez rápidamente aplastados. A McMillan no le gusta Sergio como no le gustaban James Jones, Frye, Outlaw y no le gusta Bayless y es totalmente respetable. El problema es que el "chacho" no podía salir del equipo a pesar de que lo pedía. La llegada de su amigo Rudy no pudo mejorar las cosas en lo deportivo mientras seguía siendo uno de los favoritos de la grada y de sus compañeros. Su traspaso a Sacramento era un soplo de aire fresco salvo por el hecho de que compartiría posiciones con Beno Udrih y Tyreke Evans, escolta que intentan adaptar al puesto de base, número 4 del Draft y que rápidamente se ha hecho con los galones del equipo. Para suerte de Sergio, Evans, Martin y Udrih han ido sucediéndose como bajas durante la primera mitad de temporada y Rodríguez pudo aprovecharlas con partidos por encima de las 10 asistencias e incluso de los 20 puntos. El estilo ofensivo y de total libertad de decisión de Westphal le benefició y le devolvió la sonrisa. Los contratos de Martin y Udrih y el talento de Evans le devolvían a su lugar. Finalmente, el pasado Jueves, los Knicks adquirían a Sergio en un triple traspaso. Casi cuatro años después el ex-colegial llegaba a los brazos de D'Antoni, un amor que nunca debió demorarse tanto.
Ahora Sergio Rodríguez es un Knickerbocker. Los Knicks juegan en la ciudad más importante del Mundo y junto a Celtics y Warriors son las únicas franquicias que se mantienen desde la temporada inaugural en la Liga (sólo Boston y New York en la misma ciudad) y huelga decir que en ellas han jugado enormes jugadores, a pesar de llevar unos últimos años en el ostracismo. El estilo D'Antoni le beneficia, con mucha posesión de balón para el base, juego rápido y contrataque y una defensa no necesariamente vital. Desde el segundo partido es titular y anoche brilló por primera vez en los tres encuentros que ha disputado con el equipo de la Gran Manzana. En la Conferencia Este el nivel de bases no es tan alto como en el Oeste. Veremos si Sergio tiene suerte en su etapa en Nueva York. De aquí al final de temporada se juega un nuevo contrato, puede que renovando por unos Knicks que aspiran a contratar al menos a un par de Agentes Libres de primer nivel. Su renovación pasaría por un rendimiento acorde a lo que D'Antoni quiere de él: marcar el tempo de los partidos y hacer circular el balón rápido por el exterior o en forma de pick'n'roll, todo esto en menos de 10 segundos de posesión a ser posible. Confío en ello.
De todas maneras, quiero recordar que a Sergio siempre se le ha comparado con Jason Williams. Su parecido en cuanto a juego puede ser mayor o menor, pero Williams aterrizó en un gran equipo como eran los Kings que jugaron a su gusto y que fueron creciendo en la misma proporción que descendían los minutos de Williams en los últimos cuartos. "Chocolate Blanco" llegó a unos Grizzlies desahuciados huérfanos de estrellas y donde pulió su juego hasta convertirse en uno de los líderes de la Liga en asistencias/balones perdidos, metiendo durante dos años al equipo en Playoffs en un equipo que basaba su juego en la defensa. En 2006 fue base titular de los campeones Miami Heat rindiendo como un base seguro en el pase y el tiro. Su vuelta a la Liga en los Magic no ha hecho más que demostrar el cambio de jugador respecto al novato salido de Florida, un base seguro que pierde pocas veces la cabeza, que se adapta a lo que pida de él su entrenador y que puede anotar cuando lanza sólo.
Sergio tiene 24 años y ya ha pasado por el cambio en su estilo de juego. Desde el primer día se le negó su ritmo, al contrario que a Williams, y se ha apreciado un gran salto cualitativo en su nivel defensivo. Ahora, más maduro y habiendo pulido (en parte, no totalmente) los defectos descritos en el segundo párrafo, llega a un equipo que juega como a él le gusta. No puedo esperar más que minutos y confianza de D'Antoni. En la segunda parte de esta serie espero refrendar esto... y que sea más corto.

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