Revista Remedios

Vejentud divino tesoro

Por Herbielatino @herbielatino

Vejentud divino tesoro

Hermosas palabras con las que el Dr. Rodolfo Tálice, científico uruguayo, tituló uno de sus muy buenos libros. Un hombre excepcional, médico e investigador, quien por unas pocas semanas no alcanzó los 100 años de edad. Mi muy modesto homenaje al utilizar sus palabras omo título de esta entrada sin pedir permiso a sus familiares, en especial a su hija Francine.

Por mi parte y sin otra pretensión que personalizar este comentario, recuerdo un pasaje de una publicación en la que menciono mi primera experiencia conciente como adulto mayor.

“Durante muchos años debí encargarme de supervisar los cuidados de una persona muy mayor. Fuimos envejeciendo juntos, aunque solamente la veía envejecer a ella. El cuidado de mi persona se limitó a controlar algunos problemas de salud a medida que fueron apareciendo. Sucedió lo inevitable y al tiempo me encontré en el espejo con alguien bastante mayor que me sonreía. Recién entonces desperté a la realidad, “estoy envejeciendo” y pensé “debo hacer algo por mi mismo”. Y he de tomar ventaja de que esa transición, a mis espaldas, se produjo sin mayores alteraciones físicas o mentales.

No me preocupó entonces ni me preocupa ahora la etiqueta, adulto mayor, anciano, tercera o cuarta edad. De hecho siempre les tuve cariño a los ancianos y generalmente me he llevado bien con ellos, por lo que me dije “puedo llevarme bien conmigo mismo”. De modo que, utilizando una habilidad que aún conservo, me dediqué con ahinco a buscar información.”

Cada vez se van acumulando más evidencias sobre la posibilidad de recuperar órganos “avejentados”, inclusive el cerebro. No parece razonable desperdiciar esas posibilidades. Variados son los mecanismos que se proponen actuando sobre la mente y el cuerpo. No ignoro el papel relevante de la información genética que portamos y que condicionará gran parte de nuestros esfuerzos.

Me interesan en especial las evidencias de la contribución de las plantas, sea como alimentos o en forma de extractos o suplementos en cuanto a controlar los radicales libres a reducir la inflamación crónica y a controlar el estrés crónico o distrés. He probado y aún estoy probando algunas de ellas con resultados más que interesantes. De ahí que quisiera compartir algunas de las conclusiones. No son resultados científicos, son meramente empíricos y personales, pero créanme son concluyentes.

En mi opinión hay tres problemas de salud que deben ser controlados con prioridad, la oxidación sin control (lipídica, del ADN y otras), la inflamación crónica y el estrés crónico. Para ello existen plantas con propiedades antioxidantes que evitan deterioros, varios y recuperan muchas de las funciones orgánicas, las plantas antiiflamatorias que controlan un enorme problema silencioso y plantas anti estrés que disminuyen el desgaste por exceso de preocupaciones y cansancio tanto físico como mental.

Estas desviaciones del funcionamiento normal del organismo explican la aparición de la gran mayoría de enfermedades crónicas y controlarlas a tiempo logra evitarlas en muy buena medida.

Plantas con propiedades antioxidantes, ajo, cardo mariano, centella asiática, equinácea, ginkgo, ginseng, olivo, onagra, orégano, tomillo, verdolaga. Algunos hongos.

Plantas antiinflamatorias, carqueja, cúrcuma, malva, manzanilla, áloe vera, jengibre, salvia, uña de gato.

Plantas antiestrés, mencionando algunas de las que recomiendo como actuando desde varios ángulos. Adaptógenas: angélica, guanábana, astrágalo, centella, eleuterococo, guaco, albahaca morada, ginseng, rodiola y suma.

Tranquilizantes: hipérico, kava, lúpulo, manzanilla, melisa, pasionaria, rauvolfia, tilo y valeriana.

Antioxidantes: brócoli, cacao, cebada orégano, tomillo y uva. Inmunoestimulantes: cayena, equinácea, lapacho, regaliz, sello de oro y uña de gato.

Digestivas: alcaucil, angélica, boldo, cedrón, hinojo, manzanilla, menta, etc.

Resumen

Después de toda esta catarata de plantas seguramente resulta difícil concluir que hacer. Puedo ir aportando opiniones que ayuden a probar alguna de las posibles soluciones.

Las plantas actuales jengibre (con miel), cúrcuma con pimienta y aceite de oliva, tilo, té verde y carqueja, semillas de lino y sésamo, frutas secas.

Otra opción de momento en espera. Una infusión de ginseng (o talvez de suma o rodiola), una infusión de valeriana (o manzanilla o melisa), una decocción de orégano y tomillo y una infusión o decocción rápida de uña de gato. El ginseng y la uña de gato en la mañana, el orégano y tomillo una hora después del almuerzo y la valeriana una hora antes de acostarse.

Por supuesto que el planteo actual no excluye la importancia de:

Mentalización
Alimentación
Ayunos
Ejercicios
Descansos
Sociabilización
Manualidades

En especial LA MENTE, ejercitarla, descansarla, aprovecharla. Pensamiento positivo. Una serie de análisis y de conclusiones fuera del alcance de esta entrada, pero que recomiendo sean analizadas en forma continuada. En mi publicación Me Propongo, lo analizo de una forma parcial, adecuada a mis valores. Puede ser una guía sencilla.

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