Grand Seiko.
No sé si conoces esa marca. Si te gustan los relojes la conocerás, tampoco es una marca muy oscura. No venden mucho, pero ahí están.
La que conocerás es Rolex, esa fijo. El mayor fabricante de relojes del mundo por un gran margen.
Lo que no sé si sabrás es que los putos Rolex se retrasan. Inevitablemente, cada pocos meses pierden unos minutos.
Los Grand Seiko no. Cómo se van a retrasar si Kintarō Hattori, su fundador, era un enfermo de la perfección.
No quiero entrar en detalles, pero la obsesión que ese hombre tenía por los materiales y cómo se trataban no era normal.
Vio lo que se hacía en Suiza y pensó que podía mejorarlo en Japón. Cuidó cada detalle.
Salvo uno.
Rolex lo hizo todo bien. No excelente, bien. Algunas cosas bastante bien. Eso es imprescindible. Pero hubo una cosa, solo una, que llevó a la perfección.
La misma que Grand Seiko ignoró.
La repetición.
Hoy, todos los que lean este post conocerán una de esas dos marcas. La otra, no tanto.
Y por el peor de ambos productos estarán dispuestos a pagar más del doble.
Atiende.
Ganar dinero es una receta. Que los ingredientes sean de calidad es importante. Pero que estén en la cantidad correcta, fundamental.
Piénsalo la próxima vez que te digan que eres caro. Porque a lo mejor, lo menos importante en tu precio… es el precio.
Apúntate aquí donde cada día envío un truco para vender más y venderte mejor:
Acepto la política de privacidadLa entrada Vender más siendo más caro y peor, ejemplo real. se publicó primero en Luis Monge Malo.
