Revista Opinión

Vendetta némesis de la convivencia humana

Publicado el 10 julio 2014 por Carlos Armando Cuervo @albinoni6

VENDETTA NÉMESIS DE LA CONVIVENCIA HUMANA

Bombardeo en Gaza
Fotografía  http://www.moi.gov.ps/

Vendetta o venganza, un término provisto de una definición controversial, que igualmente simboliza el deseo elemental de cobrar para si con sufrimiento, tras el agravio recibido.
Debido a estos conceptos me inspiro para desarrollar el presente razonar, porque la venganza es el impulso de frecuentes actuaciones humanas que dan la justificación al vocablo; así estas acciones sean preconcebidas, otras improvisadas o inclusive generadas por el azar. Infortunadamente todas conducentes al mismo resultado, el desquite o la revancha dolorosa sobre el contrario.
Ahora contemplemos acciones que no confieren daños graves, pero que aun así determinan finales con represalias o por lo menos en tentativas de generar el resarcimiento obligatorio ante la ofensa producida.
La selección de fútbol de Colombia pierde en un discutido partido ante la selección anfitriona en el mundial de Brasil 2014, y la gran mayoría de aficionados de nuestro país asumen como dignificante la derrota que Alemania infringe a Brasil en la ronda siguiente; despreciando que Colombia está en Suramérica motivo suficiente para asumir nuestra solidaridad con los vecinos y aliados naturales. Más cuando se descubre que por conveniencias geopolíticas es imprescindible un ganador de esta parte del continente, so pena que se pierda una asignación en el futuro para alguna de las selecciones sudamericanas en eventos de magnitud mundial, como lo explicó Luis Bedoya director de Federación colombiana de fútbol. Esta es la típica vendetta estéril, pue somos felices momentáneamente ante el hecho que Alemania apabulló a Brasil, pero en el mediano plazo sufriremos con todos los suramericanos por la pérdida de un cupo a los torneos mundiales.
Ahora miremos como otras acciones provistas de revancha si presentan un desenlace funesto.
En Israel los extremistas irracionales de Hamás secuestran y asesinan a tres adolescentes hebreos que intentaban llegar de un pueblo a otro en un camino rural; luego de dos semanas de búsqueda por las autoridades, aparecen los cadáveres de los muchachos y ello despierta un ritual de venganza desde el lado judío ultraderechista, secuestrando a un joven palestino y asesinándolo con sevicia inaudita; todo ello conduce a la masificación de las revanchas y a la radicalización de la violencia en ambos lados, llegando a los bombardeos indiscriminados contra la franja de Gaza por parte del ejército Hebreo, con los resultados de victimas que empezamos a ver con cuenta gotas acá en occidente. Una cadena de represalias sin fin que solo produce heridos y muertos por doquier sin concretar un ganador en esta orgia de sangre; detonada por la ilógica postura fundamentalista palestina de hostigar cruelmente a los hebreos como clásica vendetta.
Finalmente interpretemos las absurdas actuaciones de nuestros compatriotas al celebrar los excelentes resultados de la selección de fútbol mientras estuvo activa en el mundial. Varias decenas de muertos, unas centenas de heridos y miles de riñas callejeras promoviendo un desgaste inmenso para las autoridades de policía, es el resumen de los cuatro triunfos del equipo tricolor. Todo como un efecto de los abusos con el licor y las indignas bromas que se derivan en retaliaciones entre colombianos que festejaban por los buenos resultados. En esta ocasión una situación de alegría se transforma en motivos de discordias y vendettas por la intolerancia y la falta de civismo ocasionando los resultados que consternan. No podemos disfrutar de la satisfacción del triunfo sin incluirle el instinto bestial de la intimidación y su inmediata manifestación de resarcimiento con nueva violencia.
Todos estos hechos demuestran como la vendetta hace parte del instinto brutal que gobierna sobre el raciocinio y la reflexión.
¿Hasta cuándo en nosotros como seres racionales primaran estos instintos elementales? Asumo que la solución irreflexiva de resarcirse por mano propia, es un efecto de la impaciencia, la ofuscación y la intolerancia que maximiza su respuesta a través de la violencia en niveles diferentes, como única solución que proviene del deseo primitivo de venganza; convirtiéndose en la némesis de la convivencia social–
–Por ello como especie debemos aprender aún mucho sobre el comportamiento civilizado, porque nos exponemos todavía a generar con alta probabilidad nuestra propia extinción. –

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