Revista Cultura y Ocio

Vértigo

Por Calvodemora
tengo la mirada perdida y kim novak baila con un discreto tumor en los ojos
tengo la mirada turbia y dios no ha venido a darme consuelo
tengo la mirada rota y el aire quema como un salmo en la sangre
están mis ojos sin propósito y ese fuego humilde no me consume ni hiere
estoy frente al puro infinito y esta quietud no alienta prodigios
es la plenitud o es el vacío y un ángel me invita a que lo abrace
kim novak bajo un cielo de números primos respira adentro mis palabras
kim novak cuando todavía no se teñía el pelo ni subía a campanarios
dios respira kim novak y pronuncia a lo lejos el vértigo de mi carne
estoy con dios en los pulmones pero mi voz tiembla y se desquicia
mi madre observa el insomnio y un cansancio dulce me invade
los años acaban por delatarse y el amor tiene esta noche vocación de desagüe
mi madre con un zapato en la boca y olor a gasolina
mi madre tiene cien años y habla con endecasílabos
jimmi hendrix suena desde unos yamaha en el tempo
siempre que escucho a jimmi hendrix me viene a la cabeza charlie parker
no hay quien se crea de verdad que jimmi hendrix pudiera morirse
no hay quien se crea de verdad que charlie parker pudiera morirse
la vida dicta severas instrucciones de uso
la pasión escancia su lenta orfebrería
su palabrería viciada y sus febriles besos
la vida jadea en conciencia su libro de pétalos
su luz mordida, su eco trémulo, su alucinado corazón
un tren de algodón descarrila en un sueño
nubes tocadas de tragedia cubren los ojos de los muertos
el aire es una voluta barroca de lágrimas
al alma la astilla el tiempo
sólo se puede amar a kim novak cerrando los ojos
queda noche para beber más bourbon
Priego de Córdoba, abril 1992
En el pub Tempo, en Priego de Córdoba, escribía en la barra del bar. Se puede escribir en cualquier sitio cuando tienes poco más de veinte años. Tenía entonces dos casas, la alquilada y la del pub, y toda la vida estaba por delante. Nunca he vuelto a escribir en pubs, ni tenido dos casas. Descubrí una carpeta con papeles viejos de colegio y algunos poemas sueltos. Cosa que ahora nunca hago, solía poner mi nombre y la fecha debajo. Hay muchos. No he retocado nada. Los transcribo tal cual los hice. No sé si me agradan o no, sé que los escribía con la lengua pastosa. Antonio Linares me decía que dejara de escribir. No sé ahora qué me diría.

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