Revista Viajes

Viaje a Andorra: Nieve y aguas termales

Por Nosoloviajeros @nosoloviajeros

Pastelería Vives Molins, Andorra

En Bilbao no es habitual que nieve, y como nunca he tenido muchas oportunidades para hacer deportes de ese tipo, el día se presentaba interesante.

Tras el riguroso desayuno en el hotel salimos hacia una de las pistas de Vallnord, donde nos esperaban los monitores de la estación. En esos momentos pude ver como andar por las carreteras de montaña de Andorra no es pan comido, hay que ser bastante hábil al volante para no acabar encajando el coche en la nieve o peor, deslizándose; por esta razón, siempre que vayáis a una zona de nevadas, llevad neumáticos adaptados a las circunstancias o cadenas. Ya nos estaban esperando los monitores, así que directos a la pista que teníamos reservada.

2º día: nieve y aguas termales

Cayéndome en el trineo

 Pocos de los del grupo sabían esquiar, así que lo más prudente fue no tocar esquíes, sino practicar otro tipo de alternativas que están tratando de fomentar, como los descensos en trineo y el “Trikke esquí”. Este último es un deporte bastante curioso, se trata de una bicicleta ( sin frenos ) que en vez de ruedas tiene esquíes. A primera vista parece una idea un tanto salvaje, pero no creáis, la cosa tiene una estabilidad bastante buena; ¡ incluso me atreví a lanzarme haciendo un eslalon !.

Otra de las experiencias vividas fue la que llamaban “el gusano”, y que básicamente consistía en seis trineos enganchados entre si donde el primero “conduce”. Nos lanzamos dos veces, la primera llegamos bien abajo...en la segunda nos tragamos las vallas que separan las pistas. Es lo que tiene que se te resbale el pie cuando quieres girar.

Y todo ello en mitad de un paraje propio de las películas de Disney, con cumbres y faldas nevadas hasta donde llega el horizonte. Lo curioso era ver como a esa altura la temperatura no era tan extrema como cabría esperar; se agradece.

Bueno, ya iba siendo hora de comer, así que nos acercamos al Balneario de Caldea, ubicado en la localidad del mismo nombre. Si, Andorra no solo es nieve; al igual que España no es solo sol, playa y toros.

El complejo termal cuenta con un restaurante bastante interesante, el “Restaurant Deimos”; un establecimiento con vistas al balneario, decorado con tonos claros y biombos que ayudan a dar un toque de claridad al lugar. La comida es moderna, el servicio atento, y la presentación exquisita.

Balneario de Caldea

Y bueno, entre comer y hablar el tiempo pasaba volando, y ya andábamos todos ansiosos para bajar al complejo termal. Es ahí cuando me enteré que no me hacia falta ni toalla ni chancletas. ¿ Os podéis creer que en Lérida me cobraron 16 euros por unas chancletas chinas ? Madre mía.

Tras una explicación por parte de la RRPP del balneario, nos pusimos a explorar un poco más a fondo el lugar. No soy muy ducho en la materia, pero la variedad de piscinas y tratamientos que en Caldea ofrecen es extenso, completo y adecuado a todos los tipos de públicos. Desde las típicas piscinas con chorros a presión, en el Balneario de Caldea vamos a encontrarnos con “exotismos” tales como piscinas con pomelos exfoliadores, “jacuzzis” de agua caliente bajo la nieve, o una piscina ambientada en el Imperio Inca. Claro que también hay múltiples tratamientos personalizados como baños de leche, duchas a presión, depilaciones, etc.

Parece que no, pero mientras uno anda “haciendo el mono” en las aguas, al final el cuerpo acaba completamente relajado. ¿ Lo mejor de todo ? Que las aguas empleadas en el balneario son directamente extraídas de los manantiales de las montañas andorranas, y que en su composición hay múltiples minerales que pueden ayudar a la salud de aquellos con problemas de reuma y/o musculares. A fin de cuentas no se trata de un conjunto de piscinas, sino de un centro pensado para beneficiar a nuestra salud.

2º día: de compras y a cenar

La tarde nos acechaba, y como ya estábamos como garbanzos, nos fuimos a ver una chocolatería que Esther ( Chocolatisimo ) quería conocer. Otros miembros del grupo se quedaron o en el balneario o en la zona de tiendas. La chocolatería en cuestión se llama “Vives Molins”, y ahí pude ver algunos de los chocolates más raros que nunca haya podido ver. Eso si, ricos ricos.

Pasteleria Vives Molins

Por fin tenía un momento libre, así que dediqué un ratito a darme una vuelta por la avenida Meritxell, la “quinta avenida andorrana”, para comprar algún que otro recuerdo. Me llamó mucho la atención que hay tiendas en las que se pueden comprar cartones de tabaco al por mayor a precios infinitamente más bajos que los españoles. En los otros productos la diferencia no es tal, pero en el tabaco si; razón que de cierta manera explica el control fronterizo tan severo que hace la Guardia Civil a la entrada en España.

Restaurante Moli dels Fanals

En fin, las tripas ya se estaban comunicando conmigo, me decían “¿ que narices haces comprando regalitos ? ¡¡ Quiero cenar !!”, así que ya era hora de ir a “llenar el depósito”. El restaurante que nos tenían preparado, la verdad es que no dejo indiferente a nadie. La cena se hizo en el “Moli dens Fanals” ubicado en Sispony. Se trata un restaurante andorrano de comida montañesa tradicional perteneciente a la familia Bellsolá; un establecimiento cálido y familiar que se lo recomendaría a todos aquellos que visitéis el principado.

Ya poco quedaba de la jornada, y al día siguiente ya se acababa la visita, así que nos fuimos a tomar unas cervezas a un bar llamado Panamá Café, un “pub” de la capital. Y bueno, ya era tarde, así que para el hotel se dijo. Lo peor es que no pude dormirme hasta las cuatro de la mañana ya que me quedé enganchado en el hotel viendo una película de unos ladrones de bancos...en fin.


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