Revista Cultura y Ocio

Vuelta al año en 52 (o más) cuentos: jornadas XII y XIII.

Publicado el 03 abril 2015 por Zazou @biblio_zazou
Amores extraños.
El amor es complicado, excepto cuando la candidez o la ignorancia te tapan los ojos, pero además es extraño. Y lo es porque lo adornamos en lugar de disfrutarlo sin más, despojado de normas y excusas, desnudo como un niño recién llegado al mundo.
En las últimas dos etapas de mi viaje, he convivido con dos formas de amar muy diferentes aunque ambas peculiares. Sylvia Townsend Warnery Bessie Head, británica una y sudafricana la otra, poco conocidas ambas por desgracia, fueron sus artífices.
AMANTES. Sylvia Townsend Warner.
Con una sobriedad sin concesiones, Townsend Warner presenta una forma de amor que la tradición ha vestido de pecaminosa sin detenerse a juzgarla: el incesto fraterno. Carente de disimulos, la muestra tal cual es con una sencillez que abruma ya desde el título, lo cual no sorprende teniendo en cuenta que ella misma mantenía una relación que entonces se consideraba tabú.
No es una historia de culpabilidad ni tampoco inmoral sino, más bien, amoral, y sus protagonistas viven tan conscientes de sus actos como de los convencionalismos sociales, lejos de cualquier asomo de melodrama, «porque la blandenguería no es buen pasto para el amor». Es, sobre todo, una reivindicación de la libertad de elección a la hora de plantearse la vida. La exigencia de esa “habitación propia” a la que todos aspiramos.  
Elegante en las formas, a ratos irónica y con un fondo de intensidad turbadora. Es una lástima que esta autora no haya sido traducida al castellano más que en este volumen de cuentos que atesoro con codicia y jamás he prestado:
Vuelta al año en 52 (o más) cuentos: jornadas XII y XIII.
Mi padre, mi madre, los Bentley, el caniche, Lord Kitchener y el ratón.
Editorial Lumen, 1997.
Título original: Selected Stories.
Traducción de Víctor Pozanco.
LIFE. Bessie Head.
Las distancias entre las costumbres de campo y las de ciudad no es algo que se limita a la sociedad del primer mundo. Así nos lo muestra Bessie Head desde el principio del relato, en unos pocos párrafos, con pinceladas de lo más certeras, y así nos presenta a la protagonista de la historia: Life. Una mujer educada en la metrópoli sudafricana que regresa al cabo de los años, cubierta de sofisticación y espíritu de libertad, a la aldea de Botswana de donde salió. Allí ríe, baila, ama sin limitaciones; allí conoce a un hombre tranquilo que intenta limitar su amor.
Tiene en común con el anterior relato la libertad para escoger un modo personal de amar, pero en lo demás se aleja. Con un estilo austero y directo, la emoción corre por debajo para agarrarte por sorpresa con el grito de la inocencia desvirtuada. No hay maldad ni bondad, ni siquiera una voluntad de hipocresía, sólo el retumbar primero calmo y más tarde estruendoso de los tambores de dos corazones muy distintos que se cruzan. Dos visiones del mundo. Dos deseos que, al encontrarse, se estrellan el uno contra el otro sin remedio, llevados por un destino inevitable.
Tampoco Bessie Head es una escritora de la que se encuentren habitualmente libros. Este cuento está contenido en la antología “Niñas malas, mujeres perversas”, publicada por Edhasa en 1989, con traducción de Marita Osés. 
Y de nuevo parto hacia... no sé dónde, todavía, pero llegaré cuando tenga que hacerlo. Allí os espero. 

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