Revista Comunicación

Y de repente una escena.

Por Lurhall
Y de repente una escena.
Una tarde cualquiera te encuentras con una película sin pretensiones que te emociona y consigue eso que se expresa con esa frase hecha ya tan manida: dibujarte una sonrisa. Y de repente una escena.
Un coche. Dos jóvenes en su interior. Lluvia y una canción que comienza a sonar  poco a poco. Empieza bajito y compás a compás va ascendiendo. A veces no se necesita más para que el cine despliegue esa magia genuina que lo caracteriza. Y se basta con una interpretación correcta, los cuidadosos planos adecuados, unos ojos que se emocionan de verdad. Y la canción, por supuesto, la canción. 
Todo eso que encanta del cine, que encandila, que te conmueve. No sólo los clásicos son los que guardan el monopolio de la grandeza del cine. A veces cualquier joya inesperada puede alegrarte el día. 
Y de repente una escena.

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