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¿Y si el tiempo que pasas soñando despierto fuera productivo?

Por Lorena White @lorenagwhite

De siempre, cuando te decían "eres demasiado soñador", lo solían decir de forma negativa. Ser soñador era sinónimo a "tener la cabeza llena de pájaros". Ser soñador era, en definitiva, una pérdida de tiempo. Sin embargo, el tiempo que pasamos soñando es casi tan valioso (si no más) que el tiempo que pasamos haciendo cosas.

Hay muchas formas de ser libre, y una de ellas es soñar

Para ciertos expertos en neurociencia, soñar lo que soñamos y, por tanto, desear lo que deseamos, también es una forma de declarar nuestra libertad. Nuestros sueños no tienen represalias, simplemente existen en nuestra imaginación. Y sin embargo, cuando soñamos o cuando aspiramos a algo (cuando "soñamos despiertos"), estamos usando mucho más que nuestra imaginación. Estamos provocando una serie de acciones químicas en nuestro cuerpo, estamos movilizando nuestra energía y nuestro poder.

Hay muchas formas de ser libre. Una de ellas es trascender la realidad mediante la imaginación, como trato de hacer (Anais Nin)

Así, cuando imaginamos (algo inherente y universal en todos los humanos), estamos haciendo algo natural. Algo para lo que estamos programados. ¿Por qué, entonces, tenemos que sentirnos avergonzados? ¿Por qué tenemos que quitarles relevancia a nuestros sueños? Es como si nuestros anhelos o deseos no fueran importantes. Y sin embargo, son esos anhelos y deseos los que, en muchas ocasiones nos conducen a la felicidad.

Las mujeres también soñamos

Si además de hablar de sueños y anhelos, hablamos de sueños y anhelos en femenino, el tema se complica. Parece que durante años se nos ha intentado decir a las mujeres que nuestros anhelos eran simples fantasías, que éramos unas "inconformistas". Pero es que, precisamente, ser inconformistas es lo que hace que queramos movernos de un lado a otro, que queramos avanzar, crecer y enriquecernos (sobre todo, por dentro).

La imaginación y la creatividad

La clave de todo llega cuando el tiempo que empleas soñando se transforma en un nuevo camino. Cuando un día nos despertamos con ganas de cumplirlo. Cuando ese sueño se comporta como el "combustible" que nos alimentará nuestra motivación hacia nuestros objetivos. Esto hace que nos volvamos más creativos. Y, por tanto, deja de ser "una pérdida de tiempo", para convertirse en algo tangible que podemos materializar aún más cuando:

  • Nos organizamos para llegar a nuestro objetivo. Pensamos en los pasos que debemos dar y en cómo queremos darlos.
  • Hablamos a los demás de nuestro sueño, lo que significa que lo aceptamos, que nos dejan de importar las opiniones ajenas, y que seguimos adelante.
  • Dedicamos tiempo a nuestro sueño: y leo transformamos en pequeñas metas que superar cada día. Quizá sacrificamos parte de nuestro tiempo para dedicar más a nuestro sueño, pero lo hacemos con el mayor de los gustos.
  • El sueño comienza a transformarse en pasión y trabajo, y la pasión y el trabajo, comienzan a hacer factible el sueño. Es una especie de cadena, ¿me explico?

Así pues, cuando aceptamos de lleno nuestra imaginación, nos atrevemos a ponerle nombre a nuestros anhelos y a decidir qué es lo que deseamos. Nos llenamos de energía, nos comprometemos más y nos volvemos curiosos. Decidimos desafiar lo establecido para intentar encontrarnos con nuestro anhelo. Y puede que, si tenemos el valor suficiente, comencemos la aventura de ir tras nuestro sueño, pase lo que pase.

Imagen de portada vía Pinterest

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