Revista Cultura y Ocio

15-03-2010 Concierto Spandau Ballet. Madrid

Publicado el 20 marzo 2010 por Abacab @DMRblog
Nostalgia… y mucho más. Así es como titularía la crónica de lo que tuvimos la suerte de vivir el pasado lunes en el Palacio Vistalegre de Madrid. Y es que la reunión de los abanderados del movimiento musical neorromántico de los años 80 Spandau Ballet, no marchó al ralentí del sonido de sus éxitos durante las 2 horas redondas que duró el show que ofrecieron, sino que los 5 miembros de la banda se esforzaron en defender esas excelentes composiciones de una forma honesta y con mucha actitud, ilusión (sí, créanme) y entrega.
Para muchos de los que allí acudimos, se cumplió un sueño que considerábamos imposible. O al menos eso pensé yo durante mucho tiempo, hasta hace unos meses que la banda anunció su reunificación y en 2º término confirmó fechas en nuestro país, incluyendo una en Madrid.
Me apoyo en dicha tesis de improbabilidad, ya que allá por el año 2000, cuando descubrí a Spandau Ballet, tras asociar a ellos una canción que había escuchado en posterior remix (me refiero a “Gold”), empecé a tirar del hilo y a descubrir que había muchas más buenas canciones y también a sentirme identificado con la estética elegante del grupo (algo que quizás haya influido de forma clave en mi sobria y clásica forma de vestir).
En aquellos días, y como muchos intuirán debido a mi pasión musical, empecé a indagar sobre la historia del grupo, su situación en aquellos días, y pude ver cosas como que la historia entre los 2 hermanos Kemp y el resto de la banda no terminó del todo bien. Eran los tiempos en los que salió a la venta el excelente recopilatorio “Gold” (que incluso llegó a promocionar Gary Kemp en algún programa de Tve1) y en los que por su lado los 3 miembros restantes, el cantante Tony Hadley, el batería John Kebble y el saxofón y guitarra Steve Norman se habían juntado para hacer una gira algo peculiar por el Reino Unido.
Como signo premonitorio de lo que vivimos el lunes, recuerdo que en la primavera de 2002, antes de un concierto de Supertramp en el mismo Palacio Vistalegre, dando una vuelta por el centro comercial anexo, vi unos dvds recopilatorios de videoclips editados por la tristemente malograda discográfica Disky, en los que venía el video promocional de “Only when you leave”, que no había conseguido grabar (ni siquiera visionar) de la cadena Vh1, de la cual disponía entonces. Un día, tras aquel también memorable concierto, de forma apresurada y antes de ir a la universidad, me pasé a comprarlos expresamente. ¿Quién me iba a decir que 8 años después vería al grupo en acción allí mismo?
Con aquel panorama que existía a comienzos de siglo, y a pesar de la reunificación de Duran Duran en 2005 (referida a su quinteto clásico, pues la banda siempre ha estado en activo aunque con distintos componentes), veía la posibilidad de acudir a un concierto de Spandau Ballet como una quimera. Curiosamente, a punto estuve de poder asistir a un concierto especial de esos de gira conjunta de varios artistas, para el cual saqué entrada, pero que se suspendió a la larga. Era un show programado para el 30 de septiembre de 2004 en el Conde Duque, en el que solamente venía Tony Hadley acompañado de Paul Young, Martin Fry de ABC y de Go West. Dicha gira funcionó por el Reino Unido, pero aquí, probablemente por la baja venta de entradas derivada de una casi nula promoción (con la que di por casualidad), se fue al traste aquella cita que daba por más que buena; de hecho en el sitio donde compré las entradas, les sonaba a chino el show cuando les dije que quería sacar el ticket.
En todo caso, el milagro obró y hace unos meses se me produjo una convulsión cuando ojeando el diario 20Minutos en el metro camino del trabajo leí que el grupo se reunía. En un 2º acto sucedió lo mismo cuando se confirmaba fecha en Madrid dentro de su gira, sensación que se volvió de temor ante el retraso que sufrió el concierto desde el 12 de noviembre de 2009 hasta el definitivo 15 de marzo de 2010. Parece ser que el motivo del retraso además de para intentar vender más papel, estribó en el preestreno de una saga cinematográfica de adolescentes enloquecidos/as, al estilo de lo que sucedería con los Hadley, Kemp y Kemp, Norman y Kebble hace unas 2 décadas.
No sentí la urgencia de ir a pasar la tarde a la intemperie, porque intuí que la fiebre de fans no sería la misma que la que se sufriría en los conciertos de los 80, como aquel de Pachá del 84 y el del Raimundo Saporta del 14 de febrero de 1990. Me basaba en la experiencia previa de Madness de junio del año pasado, cuando aquel día llegando 5 minutos antes de la apertura, era el 2º en la fila. Ya saben aquello de que después del concierto de Interpol de noviembre de 2007 no me gusta estar muy a mano de los de seguridad y con una 6ª fila me conformo, pero curiosamente el lunes estando en 5ª fila, vi como gente con cámaras bastante mejores y más voluminosas que la mía, estaba en 2ª y 1ª fila haciendo un reportaje gráfico de alucinar. Llegando a las inmediaciones de Vistalegre sobre las 20.05h, unos 25 minutos antes de la apertura, conseguí sin apreturas dicha posición muy centrada. He de mencionar que el grueso del público se nutría de chicas en la treintena, que en su día tampoco vieron a Spandau Ballet en directo, pero que a sus 13-14 años estarían enloquecidas con ellos, quedándose con las ganas de que sus padres les autorizaran por ejemplo a asistir a aquel show del 14 de febrero de 1990. De las que sí que acudirían a sus giras de los 80, no vi a muchas, pero supongo que también las habría.
La espera se hizo eterna (y eso que ha habido días peores en los que se ha tenido que esperar más desde que se accede al interior hasta que empieza el espectáculo). Todo se empezó a hacer más rápido cuando comencé a charlar con un par de chicas que se habían metido el jupe de venir desde A Coruña en coche, tras sentarnos en el suelo entre las piernas de los que allí se arrejuntaban. Decir que había mucha gente de fuera de Madrid, conocí gente de Galicia, Granada, etc., y que gracias a ellos se consiguió más o menos un 80% de aforo. Con algo de retraso, a las 22.10h se iniciaba la cuenta atrás. Existía un velo blanco traslúcido, sobre el cual se proyectaron un cúmulo de imágenes de la banda, su historia, y de cada uno de los componentes, con mensajes directos y frases que incluso parafraseaban fragmentos de “Chant nº1”, ya que cuando se apagaron las luces y comenzó dicha proyección, lo primero que salió fue ese “ya es casi la hora” del comienzo de dicha canción. Mientras que la gente enloquecía como si se volviera a la adolescencia, y quedábamos embobados con el montaje visual sobre la historia de la banda, los componentes fueron accediendo al escenario. Tras el velo/telón se pusieron en línea los 4 componentes, a excepción de John Kebble que se sentó a su batería. Tras caer el telón, se comenzó con la fuerza de su tema new wave por excelencia “To cut a long story short”. Como suele ser habitual, y desde este párrafo les voy intercalando fotos del espectáculo.Si bien he comentado en algún artículo de discos revisados del grupo (hasta la fecha 2, “True” y “Through The Barricades”) que la historia del sonido de la banda se divide en 2 etapas en las que “True” como álbum marca un antes y un después, el grupo parecía seguir enganchado en el lado más rockero y cañero de su repertorio al continuar con la también nuevaolera “The freeze”, cuya aparición me sorprendió brutalmente y a continuación con el momento más potente de su 4º disco de estudio titulado “Parade”, la canción “Highly strung”.Decir que en este combo de 3 primeras canciones, me sorprendió mucho la simbología de la escenificación sobre todo de “To cut a long story short”, al estar los hermanos Kemp, el cantante Tony y el saxofonista Steve (aunque en esta ocasión con la guitarra eléctrica en las manos), muy juntos en el centro del enorme escenario (lo pueden comprobar un par de fotos más arriba). De esta forma el grupo daba la impresión de querer demostrar más que nunca unión, intentando dejar de un lado los agrios momentos vividos en los años 90 por las disputas legales que se dieron lugar. Además, la forma tan contundente en que sonó “To cut a long story short” me hizo alucinar por la claridad del sonido y la potencia exagerada del bajo a cargo de Martin Kemp.Tras este triplete de energía para abrir boca, se dispuso uno de los momentos esperados de la noche (me refiero personalmente, claro). Sonaban las primeras notas de teclado y batería que abren la estupenda “Only when you leave”. El 3er. single moral en nivel de éxito en los charts, al lograr hacer podio en el nº3 en 1984 (recordemos que “True” llegó al nº1 y “Gold” al 2), le venía a Tony Hadley como anillo al dedo. Si en el sencillo, pero efectista clip que se grabó en su época, Tony lucía un traje con una sobria raya diplomática y un peinado de galán subido, con media melena, aquí, su imponente presencia con un elegante traje gris marengo, con camisa blanca y corbata morada, acompañaba extramusicalmente de forma brutal a la canción. También hubo lugar para el primero de los lucimientos de Steve Norman al saxo, en el evidente solo que existe al iniciarse la parte final de la canción. Este fue uno de los momentos que más disfruté de la noche.Se iniciaba a partir de aquí una parte sentimental al engarzar 2 baladas, cada una con su enfoque particular, que fueron en primer lugar “I’ll fly for you”, que dispuso de unos dibujos como de gaviotas superpuestos en la gigante pantalla que hacía de telón de fondo del concierto (qué tremendo acierto, y qué detalle para la gente que no se puede situar en las primeras filas), y posteriormente otro de los instantes personales para la historia, que fue escuchar y ver cómo representaban sobre el escenario la sublime “How many lies”. Ya les hablé largo y tendido de esta canción hace unos meses cuando repasamos el disco “Through The Barricades” en el artículo escrito y también en el programa de radio, en el cual les puse la versión en directo del disco “Live From The Nec”. Pues, ¿qué más contarles? Que Tony aquí hizo la primera demostración evidente de que fue uno de los mejores cantantes de los años 80 y que la salud de sus cuerdas vocales es plena. Un momento que a más de uno le puso el vello de punta.Tras tanto sentimentalismo, se daba vuelta a la energía y en esta ocasión en forma de vertiginosidad pop. Se venía encima el bombazo que supone “Virgin”. Perfectamente ejecutada y otra alegría para la escucha. Sin embargo, esto sería un interludio de ritmo, ya que después de “Virgin” se dispuso un férreo bloque sentimental, en el que hubo lugar para sorpresas como “She loved like diamond” y “Always on the back of my mind”, el nuevo single “Once more”, la ya conocida por muchos versión acústica de “With the pride”, y 2 momentos clave de la noche, por el climax emotivo que se respiró en dichos instantes. La cumbre se consiguió con un single aparentemente olvidado de “Parade”, “Round and round”, que sonó especialmente bien, con un Tony excelente nuevamente al micrófono, y que a más de alguna le haría saltar alguna lágrima de emoción, puesto que en la pantalla de fondo se dispusieron imágenes antiguas y videos antiguos del grupo. Fue un momento en el que la nostalgia de forma más fuerte invadió Vistalegre, junto al momento previo al inicio del show.El otro instante clave de la mitad de concierto vino de la mano de la canción “Through the barricades”. Si bien, hay que decir que con una canción de este calibre, a poco que te esfuerces, vas a conseguir crear un ambiente muy emotivo. Y así sucedió. Steve se marcó otro de sus momentos principales de gloria del show de la mano de su saxofón y Tony Hadley consiguió volver a emocionarnos con su forma tan sentida de entonar este himno generacional. Abajo mostramos a Tony entregando el micrófono puntualmente al público.De aquí a que el grupo decidiera tomarse un descanso para luego volver a escena para el bis, hubo lugar para más canciones que quizás no entraban en los planes, como fue el caso de “Instinction” y “Paint me down” y los singles segundones de “True” (que no se vea matiz peyorativo en eso de “segundones”, pero es que tras sencillos como “Gold” y “True” es la pura realidad), es decir “Communication” y “Lifeline”. Este último tema fue otro de los momentos destacables del show, pero en este caso por el tremendo ánimo que se levanto en los miles de espectadores que se congregaron en Vistalegre. La curiosidad fue que “Paint me down” vino insertada en la mitad de “Chant nº1 (I don’t need this pressure on)”, cuando en un solo de bajo a cargo de Martin Kemp, éste empezó a derivar hacia los ritmos del comienzo de esta canción, que a su vez vino a conferir unos cuantos minutos de los más animados y rítmicos del show.Tocaba el fin del grueso del concierto, de la mano de una canción que Tony dedicó a los amantes. Claro, se refería a “True”. Correcta interpretación de la misma, en la que hubo momento para que Tony expresamente cediera el micrófono a la audiencia (la primera y última vez de la noche), para cantar algunas veces el estribillo y esos coros tan memorables. Un “pero” a Tony: que ese “said” final en el que alcanza un registro elevadísimo y sostenido en su interpretación vocal en estudio, aquí lo hizo como sucede en la 1ª parte de la canción, pasando sin pena ni gloria. Decir que eso fue intencionado y buscando dar un enfoque distinto a “True”; me refiero que no podemos dudar de que Tony, si así lo hubiera decidido, se hubiera comido el micro y hubiera dejado a todo el mundo acongojado con su impresionante chorro de voz. Lo dicho, un “pero”, eso sí, apenas insignificante por fortuna y quizás me esté poniendo algo pejiguero.El bis dispuso de “Fight for ourselves” y “Gold”. La verdad es que se veía claro. Aunque si bien he de decir que por un momento pensé que el show terminaba con “Fight for ourselves” al levantarse todos los componentes como para despedirse, incluyendo el hecho de que John Kebble abandonara la batería. Por fortuna solo era para que John tuviera su momento de gloria al micro (como tuvieron cada uno de los 5), aunque ya lo tuvo en “Fight for ourselves” cuando por motivo de su fuerza y rabia dobló entero el gong que tenía a sus espaldas, y se retornó para terminar el show en los más alto con ese inmortal de la música pop, “Gold”, retumbando en las paredes circulares del Palacio Vistalegre. No se podía pedir más, o quizás sí… ahora les cuento. Los chicos se lo habían trabajado y las 2 horas clavadas de show nos dejaron más que satisfechos. La siguiente foto muestra los primeros compases precisamente de “Gold”.Tras la descripción, en este caso lineal y cronológica, de lo que se vivió, pasemos al apartado de conclusiones o reflexiones. En el aspecto positivo está casi todo. El sonido impecable (vuelvo a lo mismo de siempre, al menos desde mi posición), la escenografía clara y el basar la misma en la gran pantalla denota sencillez, pero a la par efectismo, que es lo que se busca. Muy destacable y elogiable: la actitud del grupo. Cada uno de los 5 componentes desprendía una energía brutal. Las caras sonrientes en cada uno de los momentos (no hubo ni un mal gesto al notar la evidencia de que el recinto no se había abarrotado), la complicidad que existía entre cada uno de ellos y momentos personales individuales de cada uno, nos dejó de sobra contentos.En el apartado individual, me sorprendió mucho Steve Norman. En momentos puntuales su presencia en el escenario fue inestimable, y me estoy refiriendo a su papel en momentos musicales, no solo al hecho de que se diera que él presentara a la banda justo después de reingresar el grupo en el escenario para afrontar el bis en un correcto español, idioma que domina por la relación que tuvo varios años con su ex-mujer. Aquí Steve, en un tono muy emocionado, dio las gracias al público español por el apoyo que ha otorgado al grupo “desde el primer single” en palabras textuales del saxofonista. Abajo una foto de los varios momentos de entrega que tuvo Steve a lo largo de la noche.Tony Hadley ya nos había puesto en sobreaviso cuando se anunció la reunión del grupo y la gira que ya no era el figurín de antaño y que había ganado varios kilos. No obstante, me dio la impresión de verle algo más delgado; supongo que quizás el movimiento de toda la gira le ha venido bien a su figura. En todo caso, y consideraciones sobre su físico aparte, lo cual no le impide seguir resultando un tipo con un grado de galantería superior, quedándole los trajes como un guante, el cantante hizo una apabullante demostración de su potencial vocal, dejando claro que se trata de uno de los mejores cantantes que nos ha dado el pop en las últimas décadas y que sigue estando en plena forma.Quien estuvo más discreto fue Martin Kemp al mando de su bajo. Como les he comentado, sus momentos de lucimiento fue la duración total del tema de inicio “To cut a long story short” y cuando en mitad de “Chant nº1” se marcó la línea de bajo que derivó durante un par de minutos en la grandísima “Paint me down”.Por otro lado, su hermano tuvo buenos momentos a la guitarra, terminó con una camiseta de manga corta de carácter sumamente informal (algo que ya le sucedía en las giras antiguas de la banda) y acompañó a Tony a la guitarra acústica en el momento íntimo de la noche que supuso la revisión de “With the pride” (la fotografía que sigue a este párrafo, muestra un instante de dicha interpretación); tema que algunos no entendidos se empeñan en llamar “el otro tema inédito del nuevo disco”, cuando dicho tema es “Love is all” que no formó parte del show. De hecho esta versión ya se hizo igual en la gira de “Through The Barricades”.John Kebble estaba oculto en su batería de tal forma que se le veía poco más allá de su aparición en la pantalla de fondo. Destacó esa rabia que soltó en “Fight for ourselves” como ya he mencionado. También creo que es digno mencionar que aparte de la línea clásica de los 5 componentes, formaron parte del espectáculo una corista para adornar más la voz de Tony (como si hiciera falta), pero sobre todo para darle réplica en “Instinction” y otro teclista para completar el sonido de las canciones, los cuales estuvieron situados en la parte izquierda del escenario. Debajo pueden ver a Tony en compañía de la corista.Y el resto de connotaciones positivas: no hubo apreturas, no hubo niñatas impertinentes diciéndome que les dejara pasar adelante porque no veían detrás mía, no hubo excesivos calores y sudores, los de seguridad estuvieron preocupados de la seguridad y no de fastidiar al respetable imposibilitando el llevarnos recuerdos audiovisuales de esta cita única (empiezo a pensar negativamente de forma definitiva sobre mis admirados Interpol, en tanto a que fuera cosa de ordenes suyas o de su manager la agresividad de aquel día en La Riviera) y también citar el lugar, Vistalegre, un recinto que considero genial para conciertos (hacía mucho que no iba, desde un mítico concierto con Red Hot Chili Peppers, al margen de la ceremonia de entrega de la 3ª edición de los Premios 20Blogs, la cual se celebró en una estancia del recinto).Criticable a priori fue el precio probablemente algo subido de las entradas. Quizás se excedieron en caché, pero he de decir que tras ver el concierto volvería a pagar los 54,10 euros e incluso más por lo fenomenal del resultado final. Y en el apartado musical algo de rabia me dio ver que Barcelona disfrutó de un tema más en la forma de “Cross the line”, el único de los grandes temas que eché en falta en la noche. Pero eso es simplemente querer sacar pegas a un espectáculo, correcto, intenso, sin fisuras, emotivo, con sus gotas de nostalgia (las justas, no se crean) y ante todo 2 horas de buena música, que al fin y al cabo es lo que cuenta.De hecho, puedo afirmarles tranquilamente que en cuestiones de listado de canciones tocadas, no he vivido tan alto grado de exigencia y tanto aluvión de grandes éxitos del repertorio de una banda desde aquel fabuloso concierto de La Unión, al que acudí en las fiestas patronales de Torrejón de Ardoz (mi localidad), en octubre de 2004. Aquello fue un no parar, y este pasado lunes fue prácticamente lo mismo. En mi opinión solamente hubo la ausencia de “Cross the line” que he mencionado y ya si nos ponemos muy exigentes “Revenge for love” de “Parade”. A niveles generales, el grado de satisfacción está al mismo nivel de excelencia que el que se me generó tras el histórico segundo concierto que vi de The Cure de 3 horas de duración en marzo de 2008.Lo que si voy a rebatir en este punto final, son las críticas generadas sobre el simple hecho de la reunión de la banda tras 20 años. Críticos y periodistas que admiro profundamente, como el caso de Julián Ruiz, han puesto de vuelta y media a la banda por reunirse por el tema de trasfondo económico, derivado de que los discos y canciones ya no generan royalties. Bueno, ¿y qué? Supongo que a mi en un futuro tampoco me haría gracia que un Brandon Flowers con 48 años, reúna a los Killers diciendo que él y Ronnie Vannucci se adoran, para hacer una gira después de que los Killers lleven “X” años separados (digo esto por los rumores de separación de la banda que circulan por ahí en estos últimos meses). Pero igualmente, pensaré que en ese caso será una suerte para los chavales de 20-25 años que por ejemplo no vieron a The Killers el 22 de marzo de 2009 en el Palacio de los Deportes en su mejor momento, pero que con la banda ya separada se engancharon a su música y la sienten y disfrutan. Pues a eso me refiero: que para los que no tuvimos la suerte de nacer antes y vivir los años gloriosos de Spandau Ballet, ha sido una tremenda suerte esta reunión (al igual que pasó con The Police), aunque evidentemente también nos hubiera gustado verles en directo en los años 80, pero eso por desgracia no fue así.No se sabe que será de Spandau Ballet en el futuro. Es posible que hagan como The Police, es decir que hagan arqueo de caja y se separen. Digamos que rondando los 50 años de edad de los componentes es difícil que se les vuelva a ver por Madrid. Yo ya me he quitado una espina o una cuenta pendiente musical. Visto lo visto, ¿por qué perder la esperanza de ver que The Smiths, The Jam o Tears For Fears se reúnan y pasen por aquí cerca? (por cierto, no se imaginan la rabia que me ha dado enterarme que en la parte final del tour de Spandau Ballet en Australia, los Kemp, Hadley y cia. se verán acompañados por Roland Orzabal y Curt Smith…). Por soñar no se pierde nada y, como sucedió el lunes, a veces los sueños se hacen realidad. Gracias Spandau Ballet.

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