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Ahora y siempre. Pesimismo de postín.

Publicado el 10 julio 2014 por Criticasen8mm @Criticasen8mm
Ahora y siempre. Pesimismo de postín.Título original:
Now is good
Año:
2012
Fecha de estreno:
11 de julio de 2014
Duración:
103 min
País:
Reino Unido
Director:
Ol Parker
Reparto:
Dakota Fanning, Jeremy Irvine, Paddy Considine, Olivia Williams, Kaya Scodelario, Edgar Canham, Joe Cole, Julia Ford
Distribuidora:
Vértigo
Una semana después del estreno de Bajo la misma estrella, llega a las carteleras españolas Ahora y siempre. Ambas son adaptaciones de novelas juveniles de cierto éxito y ambas comparten el tema de una protagonista enferma de cáncer terminal, por tanto, resulta complicado no compararlas. Y, en la comparación, Ahora y siempre pierde por un contundente ko.Mientras la película de Josh Boone aboga por un optimismo natural, por una emoción incandescente, acrecentado por el magnetismo y la química de sus dos jóvenes protagonistas; la de Ol Parker bascula hacia el pesimismo de postín, lacrado por una elección de casting cuestionable, sobre todo, en el interés amoroso de nuestra protagonista.
Dakota Fanning, en el papel principal, lleva el peso de la historia. Interpreta a Tessa, una adolescente de 17 años enferma de leucemia en fase terminal que ha decidido dejar de lado el tratamiento que podría alargarle la vida a costa de una mala calidad de vida. Consciente del poco tiempo disponible, realiza una lista de cosas a hacer antes de morir. En ella, prioriza las típicas cosas que haría un adolescente, entre ellas, los robos o la pérdida de la virginidad. Precisamente, la sinopsis vende la película como si el principal deseo de la protagonista fuera hacer el amor y, aunque en cierto modo esto le obsesiona, este anhelo pasa a un segundo plano en pos de un empalagoso y forzado romance.
Ahora y siempre. Pesimismo de postín.
Y es que el novato Jeremy Irvine no da la talla como el enamorado de Tessa, con esa cara poco expresiva. Será muy mono pero entre él y Fanning apenas existe conexión por lo que su historia de amor peca de inverosímil cuando es el punto central sobre el cual debería sustentarse la película. Y si te falla tu historia principal (algo en donde Bajo la misma estrellaaprobaba con sobresaliente), es muy fácil suspender. En especial porque la protagonista, aprovechándose de su enfermedad, se convierte en un monstruo -¿Todas las enfermas terminal de cáncer son tan sarcásticas?- egoísta y cruel cuando, en su ansia de vivir al máximo sus últimos días, pisotea, manipula y hiere a todo aquel que le quiere. Entre Tessa y el espectador se posiciona un escudo anti-empatía con lo cual se complica la capacidad de emocionar de Ahora y siempre.
Siguiendo con las actuaciones, tenemos una de cal y otra de arena. Dakota convence, Jeremy decepciona, Paddy Considine (Dead Man's Shoes) como el padre coraje es posiblemente el más destacado de un pobre reparto, Olivia Williams (Sabotage) como la madre despreocupada desentona, Edgar Canham como el hermano bocazas da vergüenza ajena y Kaya Scodelario eclipsa a Dakota en las pocas escenas que ambas comparten. Scodelario encima dispone de un papel poco agraciado en aras de realizar una irrisoria crítica al aborto. Su personaje se queda embarazado sin desearlo y, por ello, decide abortar. Pero el de Dakota, en una escena risible, defiende el derecho a vivir dada su condición terminal.
Ahora y siempre. Pesimismo de postín.
No sabemos cómo está tratada la historia en la novela Before I Die de Jenny Downam en la cual se basa Ahora y siempre. Sin embargo, podemos afirmar que la película de Ol Parker insufla antipatía hacia su personaje principal y se las arregla para explotar la enfermedad - o más bien la historia derivada de la enfermedad- de una manera nada emotiva. Muy lejos queda este film de los otros proyectos de Parker marcados por el buen rollo (El exótico hotel Marigold, de la cual fue guionista) o por la amable simpatía (Rosas Rojas, guionista y director). Quizá si el foco de Ahora y siempre se hubiera mantenido en la lista de Tessa, cumpliendo cada uno de sus objetivos en vez de olvidarlo todo en favor de una caduca y manida historia de amor, la película hubiera tenido un mayor interés. Porque así, incluso, se podría haber optado por un tono alegre dejando atrás el aspecto melodramático del argumento.
5/10

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