
MASSACRES AND MATINEES (15 OCTUBRE) -AVISO SPOILERS-
No creo que haya muchas series en televisión tan populares y a la vez tan atrevidas como American Horror Story. El segundo episodio de Freak Show es extraño y a veces incluso parece tener una voluntad distanciadora. La trama protagonizada por Dandy (Finn Wittrock) ese niño rico y guapo pero con alma de freak, que traba una amistad imposible con el misterioso payaso asesino, resulta verdaderamente incómoda. No sólo es imposible simpatizar con ninguno de los personajes implicados, sino que visualmente el director -el habitual Alfonso Gómez-Rejon- utiliza una planificación que recuerda la perfecta frialdad de un Kubrick y que se apoya en una música repetitiva que crispa los nervios. Por otro lado, el capítulo incide de nuevo, obviamente, en la diferencia, su temática principal. Pero en el seno de los propios fenómenos, surge la división: un nuevo personaje, Dell Toledo (Michael Chiklis) -antiguo forzudo y ahora jefe de pista- aparece para cambiar la reglas del circo. Su pareja, una hermafrodita con tres pechos, Desiree Dupre (Angela Bassett) protagoniza la escena provocadora que nunca falta en AHS: un homosexual mantiene relaciones con Desiree para "curarse". Y como colofón, Bett y Dot (Sarah Paulson) interpretan una actuación musical, Criminal de Fiona Apple, en un otro ejemplo de que esto lo hacen los creadores de Glee. El final del capítulo deja a Jimmy Darling (Evan Peters) dejando salir su rabia contenida por la marginación a la que se ha visto sometido toda su vida.
MONSTERS AMONG US (8 OCTUBRE) -AVISO SPOILERS-El primer episodio de Freak Show es en mi opinión uno de los más redondos que ha dado la serie. Eso a pesar de algunas dudas debido al protagonismo inicial de Bette y Dot, las hermanas siamesas interpretadas por Sarah Paulson, ya que el efecto digital que une a las dos cabezas en un solo cuerpo puede distraer demasiado. El doble punto de vista de las hermanas, además, permite a Murphy algunos experimentos con la pantalla partida que parecen anecdóticos. Pero las dudas desaparecen cuando se apodera de la historia Elsa Mars -una actriz venida a menos que recuerda a la Norma Desmond de Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950)- interpretada por una Jessica Lange que vuelve a hacer alarde de sus dotes interpretativas, como lo ha hecho ya en las temporadas anteriores. Aquí, Lange no tiene reparos en mostrarse patética, acabada y sin maquillaje, se luce con un discurso que resume el espíritu de la serie -una defensa de lo diferente- y hasta se atreve a cantar la anacrónica Life On Mars? de David Bowie (la trama está situada en los conservadores y paranoicos años 50). Tras una revelación al final del episodio, el personaje de Jessica Lange lo ha dado todo y la única pega es ¿le queda algo por ofrecer? Por otro lado, Freak Show se muestra sanamente provocadora -Jimmy Darling (Evan Peters) utiliza su mano deforme para masturbar a "niñas bien"- pero también aterradora -ese misterioso payaso asesino resulta perturbador y violento- e incluso realmente oscura: la película pornográfica rodada con los fenómenos es verdaderamente perversa. Pero lo mejor de Freak Show es que consigue crear personajes que prometen conectar verdaderamente con nosotros a través de su humanidad y a pesar de ser, o más bien por ser, fenómenos de la naturaleza -algunos de ellos reales- destacando el de Kathy Bates y la vuelta de ¡Pepper de Pinhead! Precisamente, los personajes repiten una frase que confirma, por si cabía duda, que la inspiración es el clásico de Browning: "you are one of us".
La cuarta temporada de AHS: Freak Show parecía prometedora por la ambientación circense que hacía pensar en posibles referencias al Freaks de Tod Browning: en la segunda temporada, Asylum, mi favorita por cierto, ya aparecía un estupendo maquillaje que me hizo creer que Pepper the Pinhead (Naomi Grossman) padecía realmente microcefalia. Por cierto, uno de mis episodios preferidos de X-Files (1993), Humbug (1995), también está ambientado en un espectáculo de fenómenos y al igual que el clásico de Browning se apoya en el concepto de la "otredad". La convivencia con ese "otro" que no queremos ser, la marginación social por ser diferentes, es un tema recurrente en todas las temporadas de American Horror Story: el chaval marginado que se lía a tiros en su instituto de la primera temporada; los enfermos mentales de Asylum; o las brujas de Coven. Resulta natural que los creadores, Ryan Murphy y Brad Falchuk -que ya tocaron el tema en Glee (2009)- se decidan ahora por un circo ambulante de "rarezas".
