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Animalópolis

Publicado el 09 junio 2016 por Mda
Animalópolis

Vetusta Blues. -

Animalópolis”


Jabalíes rodando libres por las calles de Oviedo, caballos dándose un paseo matutino por la ciudad... hasta un toro de enormes dimensiones aprovecha para darse un garbeo y comprobar lo maravilloso que es callejear en la capital del Principado. El civismo de algunos de nuestros conciudadanos ha evitado tragedias, aunque resulta chocante ser noticia de ámbito nacional por asuntos como éste.
Máxime cuando la catarata de problemas derivados del régimen que manejó a su antojo la ciudad durante veinticuatro años estalla en plena cara a todos los ovetenses y a sus gobernantes. Eso sí, a los responsables del desmán de más de cien millones de euros en equipamientos absurdos o sobrevalorados hasta el infinito no les preocupa lo más mínimo. Ni parece haber sido culpa suya, vamos. La claque de palmeros que aún permanecen atrincherados en algunos de sus medios afines aplaude: no pasa nada, todo esto es una exageración, quizás alguna de esas conspiraciones a las que gustan aludir como recurso para negar lo evidente.
Que esta ruina de la Ciudad de los Palacios va a pesar como una losa sobre la ciudad es algo tan innegable y absurdo como que un toro se pasease hace unos días por la Ronda Sur. Un jardinero y ejemplar ciudadano corrió el riesgo de reconducirlo lejos del peligro, casi como los actuales gobernantes deberán comerse el marrón de marrones de esta absurda deuda procedente de una tan nefasta como delirante gestión donde sólo primaba la prepotencia, el desvarío y la ostentación más propia de paletos nuevos ricos que de gente seria y sabia, y torearla o reconducirla con recursos pensados para otros menesteres.
Esa Ciudad de los Palacios de la ruina, esa Ciudad de los Marrones Absurdos por donde se pasean jabalíes sin control a la busca de alimento. Hace tiempo, eran los buitres los que campaban a sus anchas, con sus apariencias de horteras y su cohorte de reidores de chistes del Gran Chistoso, con la chequera de los ovetenses abierta de par en par, cerrando el futuro a quien osase descubrir lo que había bajo las alfombras. Ahora comenzamos a saberlo, mientras silban, miran para otro lado, se esconden o vocean a través de sus afines que nada, que qué son cien millones de euros en estos tiempos de crisis, una calderilla, que si el tripartito esto o lo otro (por cierto, no hemos vuelto a escuchar a la siempre ufana concejala Belén Fernández Acevedo aquella ocurrencia del “destripartito”). Y tras los Palacios, quedarán más ruinas a la vista, ahora que todos -bueno, casi todos, los palmeros, ya saben, niegan en público- comienzan a ver cómo el traje nuevo con el que el emperador del anterior régimen había vestido a la ciudad la ha dejado desnuda y sin recursos.
MANOLO D. ABADPublicado en el diario "El Comercio" el jueves 9 de junio de 2016

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