La idea es sensacional. Recuperar. Intentar recuperar vídeos perdidos que estén grabados en Super-8 para que lleguen a sus antiguos dueños, que por una causa o por otra, han perdido estos documentos. Y el pretexto para la idea es mejor aún. Y muy emocionante. Un joven, Rubén, pierde a toda su familia en un accidente de tráfico y queda en coma. Tras dos años, logra salir del coma pero no mantiene recuerdos previos al accidente. Sensible e inseguro, Rubén necesita saber sobre su infancia para encontrar su identidad. Para ello, mediante vídeos recuperados en Super-8, recrea un falso pasado que molesta a Ana, su novia antes del accidente, quien no entiende cómo Rubén construye un antes ficticio. Con una predisposición que derrocha generosidad y comprensión, Ana hace todo lo que está a su alcance para que su exnovio encuentre la luz de su pasado.
Recuerdos, sensaciones, memorias: el pasado. Este falso documental, que juega con el espectador para emocionarlo, requiere comprensión. Ponerse en la piel del otro. Sin actuaciones espléndidas, sin ser un prodigio técnico, Your Lost Memories, desde la más completa normalidad, invita a valorar la importancia del pasado para vivir el presente y pensar en el futuro. Para ello, Miguel Ángel Blanca, uno de los directores de la película junto a Alejandro Marzoa, creó la página web Your Lost Memories para intentar recuperar los vídeos perdidos, las cintas perdidas.
