La verdad es que probablemente necesite más el diccionario panispánico de dudas para leer este libro que un diccionario Collins para leer Finnegans Wake , siempre claro está que no sea usted porteño: aún teniendo familia en Argentina, no son ni tres ni cuatro los modismos locales que he tenido que deducir del contexto. O eso, o tal vez deba hacerme con la última edición de un diccionario lunfardo-español.
En cualquier caso, vamos al laburo:
Más o menos todos sabemos quién es Bety Boop, así que ya les iré desvelando que Betibú es el nombre cariñoso de una de nuestras protagonistas, a la sazón escritora de novela negra en huelga de lápiz caído. A ella se unen dos reporteros del Tribuno para hacer el seguimiento del asesinato de Pedro Chazarreta: Un joven e inexperto enganchado a las redes, que no concibe la investigación si no pasa por Google, y el veterano Jaime Breda, apartado de la seccion de policiales porno-se-llega-a-saber-bien qué desafío al poder establecido.
Una historia ágil (acabará en película, seguro), con una ácida crítica a una sociedad en la que sus clases pudientes viven aisladas del mundo real en "countries", un meneo considerable a los fantasmas del periodismo en la época de internet y una lúcida reflexión sobre los poderes en la sombra (o no tanto).
En fin, una novela donde todos mueren como deben de morir. Con ritmo y bien contada. Se la recomiendo.
