Revista Cocina

Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya

Por Atableconcarmen @atableconcarmen

Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
Salimos muy temprano de Mérida. Aquella mañana sólo teníamos previsto visitar el complejo arqueológico de Chichén Itzá pero en el último momento acordamos acercarnos al Cenote Ik Kil antes de dirigirnos a la Riviera Maya.
Chichén Itzá es de ineludible visita si se viaja a la Riviera Maya, es por ello que se trata del lugar arqueológico maya más visitado. Su ubicación en la península de Yucatán y su buen estado de conservación hace que figure en todas las listas de excursiones de las agencias de la zona, aunque es un destino al que podemos ir fácilmente por nuestra cuenta, si nos encontramos alojados en alguno de los maravillosos resorts de la costa.
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
 
Por contra, su cómodo acceso facilita que los numerosos grupos de turistas la invadan desde primeras horas de la mañana y esta masificación ha obligado a prohibir el acceso a la pirámide principal por medidas de seguridad.
En los últimos días habíamos visitado complejos arqueológicos maravillosos como Teotihuacán, Monte Albán, Mitla, Palenque o Uxmal, en los que habíamos disfrutado de cierta paz y tranquilidad en sus visitas, así que si bien Chichén Itzá me sorprendió por su belleza y grandiosidad, igualmente me llamó la atención la cantidad de turistas que la visitábamos simultáneamente y, lo que es más, la enorme cantidad de puestos de souvenirs que estaban instalados dentro del recinto.
  
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya  
 
Teniendo en cuenta que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998 y una de las Siete Maravillas del Mundo en el 2007, pienso que este tipo de detalles se deberían cuidar y controlar mucho más.
En cualquier caso, es imposible no quedarse maravillado por la Pirámide Kukulcán que nos recibe nada más entrar al recinto. Un ejemplo de los conocimientos arquitectónicos y matemáticos de los mayas. Y como a mí me gustan las matemáticas os cuento un detalle: Está formada por 9 niveles separados en el centro por una escalera que va conformando 18 terrazas, el mismo número que los meses del calendario maya. Por otra parte, tiene 4 caras, con 91 escalones en cada una, que si se suman a un escalón más para llegar al templo superior, nos da un total de 365 escalones, uno por cada día del año.
Las escaleras finalizan en la base con unas cabezas de serpiente, las cuáles durante los equinoccios y por un juego de sombras e iluminaciones de la luna, dicen que recuerdan el movimiento de la serpiente Kukulcán. Curioso ¿verdad? ¡Cómo me gustan estos detalles!
Llegado a este punto debo aclarar que se cree que el dios maya Kukulcán en una representación del dios tolteca Quetzalcóalt.
Justo enfrente de la pirámide se encuentra el Templo de los Guerreros con una escultura de Chaac Mool, y la Plaza de las mil columnas.
  
 
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
  
A la izquierda del complejo encontramos la Plataforma de las calaveras, donde los habitantes exhibían, los cráneos de sus enemigos. 
 
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
Muy cerca está el Templo de los Jaguares, construido sobre uno de los muros del Juego de Pelota, el más grande de los que se pueden encontrar a lo largo de la ruta maya. No está claro su funcionamiento. En el centro se encuentran los anillos de piedra por donde tenía que pasar la pelota de caucho. Dicen que el equipo perdedor era sacrificado.
 
 
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Cerca, parte un camino hacia el Cenote Sagrado, donde se realizaban sacrificioa a Chac, dios de la lluvia, y el cuál era considerado por los mayas como la entrada al inframundo.
En las inmediaciones también se encuentra el Observatorio astronómico conocido como El Caracol.
 
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
 
Nos acercamos al mediodía y, a estas horas, como los días anteriores, el calor se hace insoportable. Es momento de poner rumbo al Cenote Ik Kil.
  
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
 
La península de Yucatán originalmente, estuvo bajo el oceáno. Es por ello que es de piedra caliza. En esta zona no hay ríos ya que toda el agua del suelo se filtra por la piedra caliza y va hacía el mar por ríos subterráneos. Hay partes de piedra caliza que se debilitaron con el tiempo y se derrumbaron formando los cenotes, que son una especie de pozos llenos de agua.
En Palenque, en medio de la Selva Chiapateca ya os confesé que no siento especial predilección por bañarme en lugares de agua dulce que no sean una piscina, así que me visita al Cenote Ik Kil era, simplemente, curiosidad.
Este cenote está muy cerca de Chichén Itzá, así que no sé si fue su cercanía, las horas, la época o el calor del mediodía, pero también había bastante gente y si bien verlo mereció la pena y recomiendo su visita, bañarse, disculpadme pero, me pareció una “guirilez”.
   
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya  
 
Se trata de una abertura rodeada de un precioso jardín de vegetación frondosa, plantas colgantes a lo largo de los 26 m. que separan el suelo del agua, al cuál se accede por unas escaleras de piedra muy resbaladizas y donde encontramos una especie de balcones donde podemos observar sus aguas cristalinas y unos peces negros, llamados bagres, que viven en él.
Al agua se accede a través de unas plataformas donde incluso se pueden realizar saltos. Indudablemente, un lugar muy curioso y toda una experiencia.
Y con el Cenote Ik Kil dábamos por finalizado nuestro recorrido por el sur de México, los días siguientes los dedicaríamos a descansar en la Riviera Maya.
  
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya  
 
Riviera Maya es sinónimo de relax, palmeras, mar, deportes acuáticos, cócteles y buena gastronomía. Por supuesto, no todo tiene que ser descanso. En nuestro caso nos dedicamos a la práctica de algún deporte acuático y a descansar.
 
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
Aunque en un principio si lo habíamos previsto, después de los fabulosos complejos arqueológicos que habíamos visitado, decidimos que lugares como Tulum y Cobá se quedarían en nuestra lista de pendientes. Quizás en otra ocasión.
Es verdad que sarna con gusto no pica, pero nuestras dos semanas de ruta por México habían sido de lo más gratificante, pero descansar, descansar, lo que se dice descansar, no lo habíamos hecho. Ahora íbamos a aprovechar las instalaciones del resort en el que nos encontrábamos, así que disfrutamos del mar, de las piscinas y de los spa.
  
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Es una pasada el mar Caribe y, afortunadamente, donde nosotros estábamos no había algas, cosa de lo que se quejaba mucha gente en los foros que habíamos consultado. Así que bucear en sus aguas turquesa, contemplar el fondo marino, para luego descansar en una hamaca bajo una palmera mientras tomábamos alguno de los deliciosos cóctels que allí preparan, puede sonar a tópico pero ¡bendito tópico!
 
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En nuestro caso, el hotel nos ofrecía la posibilidad de varios restaurantes temáticos donde cenar a la carta: francés, caribeño, italiano, de marisco, caribeño, etc. por lo que la oferta gastronómica superaba con creces el número de días que íbamos a disfrutarla y no fue fácil elegir.
 
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
 
Un buen punto y final a nuestro viaje por México, donde hemos disfrutado de todo: arqueología, naturaleza, cultura colonial, gastronomía y playa. Iba a ser dura la vuelta la rutina.
 
Chichén Itzá y Cenote Ik Kil de camino a la Riviera Maya
Etapas de este viaje publicadas:


Bon voyage!


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