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Classic Twitter: Si Asimov tuviese Twitter (II)

Publicado el 16 diciembre 2017 por Debarbasyboinas @DeBarbasYBoinas

Classic Twitter: Si Asimov tuviese Twitter (II)

[email protected] Saludos de nuevo, súbditos del Twitter. Aquí está Isaac Asimov dándoos la murga otra vez, a 280 pesadillas (perdón, caracteres) por tuit. Aunque hay veces que me sobran 140 #YLoSabes #SoloséqueyatusabehSócratesftPitbull

[email protected] Estos días, con el estreno de la nueva peli de Star Wars, andan [email protected] [email protected] con ello. Si leyéseis algunas de mis novelas ibais a saber lo que es flipar con el futuro de verdad #quetendránlosjedisesosquenotenganmisrobots

[email protected] Por eso no sé si me haréis caso estos días, pero como en blogs como este, en donde “el boinas” me hace escribir estas chorradas, la gente entra cuando puede y quiere, pues escribiré igualmente lo que tenía pensado escribir #reflexiónasídegratuita #todaparavosotros

[email protected] Pues eso, que me voy a dejar de rollos mentales míos, y os daré un veredicto así especial, que tiene relación con lo que os conté en el mensaje anterior. Espero que os guste tanto como os gustó aquel mensaje #despuésdelmensajellegaelveredicto #ahíosvamiveredicto

[email protected] Era indudable que Jorge Gilroy, con fraudulenta astucia, había robado más de cien mil euros en metálico. También era indudable que lo habían detenido un día después de expirar la ley de prescripción alcohólica.

[email protected] Pero el meollo del trascendental caso del Estado español contra Jorge Marlos Gilroy, con todas sus consecuencias, fue el modo en que Gilroy burló el arresto durante ese periodo, ya que introdujo en el cuarto alcohol la jurisprudencia.

[email protected] Lo que hizo Gilroy, después de cometer el desfalco y robar los cien mil, fue meterse en una máquina del tiempo, de la cual estaba en posesión ilícita, y programar los controles para siete vodkas y un ron en el futuro. El abogado de Gilroy lo expresó con embriaguez.

[email protected] Ocultarse en el alcohol no era diferente de ocultarse en el tiempo. #esverdadtodoeso Si las fuerzas de la ley no descubrían a Gilroy en ese periodo de siete vodkas, peor para ellas por no haber bebido. #quebebiesenantes #lesestábienempleadoportardones

[email protected] El fiscal señaló que la ley de prescripción alcohólica no tenía la finalidad de ser un juego entre la justicia y el bebedor; era una medida misericordiosa, destinada a proteger al borracho de un temor indefinidamente prolongado a la resaca.

[email protected] Para ciertas borracheras se consideraba que un periodo limitado de resacón por la resaca -por decirlo así- era ya un castigo suficiente. Pero Gilroy, insistió el fiscal, no había pasado por dicho periodo en ningún caso. El abogado de Gilroy no se inmutó.

[email protected] La ley no decía nada acerca de medir el alcohol y la resaca del borracho. Simplemente, fijaba un límite de tiempo para beber alcohol. El fiscal afirmó que Gilroy no había superado ese límite.

[email protected] El defensor alegó que Gilroy tenía ya siete años más que en el momento de la borrachera y, por lo tanto, había superado el límite. El fiscal cuestionó esa afirmación y la defensa presentó el certificado de nacimiento de Gilroy. Había nacido en el año 2973.

[email protected] En el año de la borrachera, el 3004, tenía 31 años. En ese momento, el año 3011, tenía 38. El fiscal gritó que fisiológicamente Stein no tenía 38, sino 31. #otracuestiónseríalaedadmental #laedadmentaldeGilroyseguroqueeraladeunadolescente #laedadparabebersíimporta

[email protected] La defensa señaló que el alcohol sólo reconocía la edad cronológica, la cual se obtenía restando la fecha de nacimiento de la fecha actual. El fiscal, perdiendo los estribos, juró que si Gilroy quedaba en libertad alcohólica, la mitad de las leyes serían inútiles.

[email protected] Pues cambiemos las leyes, replicó la defensa, para que se tenga en cuenta el viaje por el tiempo. Pero el fiscal borracho añadió que mientras las leyes no se hubiesen modificado, había que aplicarlas tal como estaban escritas en la botella de ron.

[email protected] El juez (un servidor) se tomó una semana para reflexionar y presentó su sentencia. Fue un momento crucial en la historia. Es una lástima que algunas personas sospechen que estuve influenciado en mi criterio por expresar la sentencia en el modo en que lo hice.

[email protected] Pues el texto completo de la sentencia fue: «Un tuit alcohólico en el tiempo y espacio de los blogs salva a Gilroy de la resaca del siglo.» #paraquequereismás #nohacefaltamás #melahecurradounmontónestasentencia #salvéaGilroyporlacampana #nadamás #fin

Pedro Caramelo (a.k.a. Simón de Eiré, a.k.a. “el boinas”)


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