
Menudo sprint para comenzar carrera como novelista. Estilo descaradamente personal que se agradece inmensamente en tiempos de premio Planeta para contertulios.
El título me parece el primer gran logro, tiene tantos simbolismos que algunos hasta se me escapan: Marina pierde a su padre y poco después se enamora de un hombre que le saca veinte años y que representa (casi) todo lo que se puede esperar: belleza, estilo, dinero. Restaurantes de postín. Comer flores.
Pero nada es perfecto. Y a veces el amor se confunde con la posesión y el maltrato no siempre es arrear hostias. También va de eso eso esta novela : profesores de literatura del mundo, recomendad que la lean los adolescentes y dejadnos el Quijote a los mayores.
Comer flores. Yo prefiero las violetas. Pero para verlas en el jardín. Para comer prefiero el lacón con grelos.
Felicidades, neniña. Envidia que das.
