Revista Cine

Crítica: 'El vuelo'

Publicado el 04 marzo 2013 por Pensandoenblogalta @pensandoblog

Crítica: 'El vuelo' Una película que comienza con un arranque contundente, de esos que te dejan pegados a la butaca del cine y que me ha hecho cuestionarme seriamente los siguientes vuelos que haga en mi vida, ya sean de Ryanair o de la misma Iberia.  ‘El vuelo’ ha significado la vuelta al cine de carne y hueso del director Robert Zemeckis y que sin duda, esperaba mucho más. La cinta se basa en una historia real, la de un piloto que tras unas copas de más y alguna que otra raya en el cuerpo consigue salvar a un avión casi al completo gracias a una maniobra magistral que ningún otro puede hacer. La sociedad y la prensa le llevan rápido a la gloria y es considerado un auténtico héroe hasta que empiezan a salir a la superficie su alcoholismo y dependencia a las drogas. La cinta profundiza en esta doble moral. Denzel Washington es quien interpreta a este condenado piloto. Está correcto, no de Oscar, pero con una buena interpretación de este piloto malogrado, un portento en su profesión pero con una vida acabada por culpa de las adicciones. Le acompaña John Goodman, que sin duda, es lo mejor de la cinta. Pese a su breve presencia, cuando aparece es pura magia. Su personaje es raro, extraño y poco convencional. Lo primero que te preguntas es “de dónde ha salido”, seguido de “qué pinta en la vida del piloto” y terminas con un “no te vayas, ¡vuelve!”. La verdad es que no estaría mal un spin-off con la vida de este señor. Por el contrario, no ocurre así con el personaje de Kelly Reilly, intermitente, y que aporta poco o nada a la cinta.
Hasta aquí, todo correcto. Sin embargo, el film se empieza a torcer en las idas y venidas del protagonista a la bebida, sus inseguridades, y lo remata... (SPOILERS tras el corte)
...con el terrible final feliz. Mientras en unas películas se espera ese final feliz, bonito y entrañable (cómo ocurre en ‘El lado bueno de las cosas’) aquí es incomprensible.  ‘El vuelo’ bien podía haber terminado en el juicio final, con la lección y moraleja aprendida, pero no, había que rematarlo y dulcificarlo (cuando la película no es precisamente suave). Así, en el último momento, tenemos la típica estampa de un padre felizmente arrepentido, en la cárcel, con el hijo que felizmente que va a visitarle (aunque hacía años que no le quería ni ver). Qué fácil es todo. Pese a todo, le he puesto un 5 raspado en FilmAffinity.  

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