Revista Cultura y Ocio

Cuando escribir se convierte en una enfermedad

Publicado el 18 febrero 2018 por Pipervalca

Sí, de nuevo Piper hablando de temas que a muchos no les gusta, pero qué podemos hacer, no soy de los que van hacia donde todos los peces nadan.

Hablaremos de las consecuencias de tomar la escritura o cualquier arte sin medirnos y sin un límite. Hablaremos de cuando escribir se convierte en una enfermedad.

Cuando escribir se convierte en una enfermedad


Sucedió estos días, cuando mi esposa regresó de su turno en la clínica psiquiátrica y me comentó sobre una nueva paciente que había ingresado la noche anterior.

De acuerdo a la entrevista, la chica, de aproximadamente veinte años, manifiesta ser editora, con estudios en diseño o algo así. Sin embargo, recalcó su afición por la escritura (adivinen quién se le vino a la mente a mi esposa).

Les contó (a la terapeuta y al personal de la clínica) que desde muy joven escribe y que, hace un tiempo para acá, se ha conectado a las redes sociales y a varios grupos para escritores, con los que comparte fragmentos de su novela y de quienes recibe consejos.
Hasta ahí todo bien; sin embargo, nuestra escritora empezó a sentir que no podía controlar el impulso por escribir. Era esa necesidad imperiosa por hacerlo; luego compartía lo que escribía con el mundo. Y cada vez que lo hacía recibía consejos para mejorar. Le decían "cambia esto", "cambia aquello". Que otros leyeran sus textos y le dieran consejos le parecía emocionante. Al fin y al cabo, de eso se trata, de no procrastinar, escribir y darte a conocer en el mundo literario.
Comprendió que necesitaba las redes sociales y abrió cuenta en las que creyó podrían ayudarle (mi esposa no está segura pero mencionó Twitter, Facebook y supongo que Goodreads). El asunto empeoró. Compartía y cada dos minutos actualizaba para ver qué comentarios habían.
Como nuestra escritora trabajaba en el día, aprovechaba la noche para escribir hasta tarde y, según manifiesta, se iba a la cama cansada, pero cuando despertaba en la madrugada, independiente de la hora, se preguntaba si alguien le había dado like a sus textos o los habían compartido. No quedaba más remedio que levantarse y verificar.
El tiempo fue pasando, la ansiedad aumentando y lo que quedaba de su vida fue siendo absorbida despacio, muy despacio, hasta el punto de que la presión le impidió dormir. Podía pasar la noche entera escribiendo, compartiendo y leyendo sin darse cuenta. Esto, por supuesto, conllevó a problemas en el trabajo y con sus amistades. Se volvió irritable hasta el punto de consultar al psiquiatra de la clínica donde trabaja mi esposa.
Y allí está ahora, interna. Alejada de su computador, de su móvil y de la escritura. Empezará un proceso de limpieza mental, como un abstemio. Deberá controlar su obsesión por ser mejor escritora, y su novela, la que asegura haber escrito, la esperará paciente.
Solo concluyo con algunas frases inspiradoras:
Y un par (no es un par pero suena bien) de preguntas para terminar:
"Escribo por la misma razón que respiro, porque si no lo hiciera, moriría". -Asimov.
¿Hay alguna diferencia entre estar obsesionado en escribir o en solo hacer lo que amas? "Un escritor es alguien que escribe, eso es todo. No puedes detenerlo; no puedes dedicarte a hacer otra cosa más que eso". - Gore Vidal.
¿Querer darnos a conocer, crear una marca y sostenerte en Internet como estrategia para vender libros puede jugarnos una mala pasada, como a nuestra amiga? ¿Solo le ocurre a los de mente débil y a nosotros no?
Puedo seguir escribiendo sobre el tema pero son las tres de la mañana y a las ocho tengo cita con el médico para que me remita al psiquiatra, a ver qué diantres hago con este insomnio que me viene atacando desde hace meses.
¿Nuestra escritora estaba obsesionada por la escritura? ¿Cómo reconoces e identificas el límite cuando amas lo que haces? ¿Frases como la de Asimov y otros escritores famosos ejercen presión sobre nosotros y nos hace ver que no tomamos en serio nuestra profesión? Solo espero que sea idea mía el verme reflejado en esa joven.
¿Qué piensas?


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