Se llaman Poppis, no ladran ni muerden y no es necesario sacarlos a pasear... Estos simpáticos cachorros de bull-dog francés son obra del polifacético escultor español Felipao. Son obras únicas, numeradas y radicalmente diferentes y alternativas. Sobre la misma base del bull-dog francés, Felipao mezcla ideas y conceptos mediante la fusión de materiales, utilizando llamativos colores metalizados, patchwork, dibujos geométricos, luces led o forrándolos de tebeos. En su colección no existen dos obras iguales, ya que cada perro es customizado de una manera diferente y tras una serie de 500 piezas, su molde es destruido.
Los Poppis contienen un certificado de adopción, donde figura el nombre, el número y el dueño de cada obra. El relive, tamaño y las formas son reales. Sus piezas más novedosas son una pareja de carlinos, Pippo (el macho de pie) y Pippa (la hembra sentada).






¿Acceptamos a Poppi como animal de compañía?
