Esta tarde después de haber tenido un día agitado, llegando a casa veo que me tenían una sorpresa, pero me pareció extraño ya que normalmente no recibo este tipo de detalles. Sobre la mesa había un florero de cerámica y su color rosa pastel llamó mi atención, tenía unas flores hermosas y coloridas entre ellas un girasol, era grande, amarillo y de tallo fuerte, medía quizás de 2 a 3 cm., sus estambres eran rojizos y ovalados, la luz del sol le daba un brillo único. Tenía una hoja verde, que estaba bordeada con unas finísimas estrías que parecían surcos verticales, de color oscuro, casi negras. Las demás flores envidiaban su belleza. Me acerqué para tomarle una foto y me di cuenta que tenía una tarjeta con dedicatoria y como lo suponía no eran para mí.
Revista Cultura y Ocio
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