Revista En Femenino

El aquí y el ahora:

Por Coachingparamamas

cuando la vida nos obliga a entenderlo

Cuántas veces la hemos escuchado. En un libro, en una terapia, en labios de alguien que quería ayudarnos a soltar la ansiedad: «vive el presente». «El aquí y el ahora». Frases que, si somos honestos, muchas veces nos han sonado casi vacías, como esas frases bonitas que se ven bien en un cuadro decorativo pero que cuesta mucho llevar a la vida real.

Hasta que llega un momento como este. Y de golpe, sin pedir permiso, esa frase deja de ser un adorno y se convierte en la verdad más cruda que existe.

El sobre que no se abrió

Entre tantas historias que han circulado estos días, hay una que se queda grabada de una manera distinta: la de un sobre encontrado entre los escombros con dinero ahorrado, guardado con paciencia, para unas vacaciones que nunca llegaron.

No hace falta conocer los detalles exactos para entender el peso de esa imagen. Todos hemos tenido un sobre así, literal o simbólico. Ese ahorro de «para cuando podamos». Ese plan que se pospone un mes más, y luego otro, porque siempre parece haber tiempo de sobra.

Y de pronto, ese tiempo se agota sin avisar.

Lo que planificamos «para después»

Pensemos en todo lo que solemos dejar para después:

  • La parrillada con los amigos que seguimos posponiendo porque «la próxima semana seguro cuadra mejor».
  • La llamada a mamá que dejamos para la noche, y la noche se convierte en varios días.
  • La visita que aplazamos por el trabajo, por el cansancio, por mil razones que en el momento parecen válidas.
  • El viaje familiar que estamos ahorrando para «cuando estemos mejor económicamente», como si la vida esperara a que estemos listos.

No hay nada de malo en planificar. Planificar es necesario, es sano, es parte de cómo construimos una vida con sentido. El problema no es el futuro. El problema es cuando el futuro se convierte en excusa para no estar presentes hoy.

Cuando ya no hay un «después»

Hay familias que hoy no podrán completar ese viaje familiar que tanto soñaron, porque la familia, literalmente, ya no está completa. Hay quienes no podrán darle ese último beso a una madre porque la llamada se quedó pendiente un día de más. Hay amigos que ya no se volverán a ver, y la parrillada que se seguía posponiendo quedó, para siempre, en el terreno de lo que pudo haber sido.

Esto no se dice para generar culpa. Nadie podía saber que esto iba a pasar, y vivir con miedo constante a que cualquier despedida sea la última no es vivir el presente: es vivir en ansiedad, que es exactamente lo opuesto.

Se dice para algo mucho más simple y, a la vez, mucho más profundo: para recordarnos que el tiempo que tenemos con las personas que amamos no es infinito, aunque todos los días actuemos como si lo fuera.

Entender el presente sin dramatizarlo

Vivir el aquí y el ahora no significa dejar de ahorrar, de planificar, de soñar con el futuro. Significa no sacrificar lo de hoy en nombre de un mañana que no está garantizado.

Significa:

  • Hacer esa llamada a mamá hoy, aunque estemos cansados.
  • No posponer indefinidamente el encuentro con los amigos, aunque la agenda esté llena.
  • Decir lo que sentimos por las personas que amamos, en lugar de asumir que ya lo saben.
  • Disfrutar los pequeños momentos una comida en familia, una tarde sin nada especial planificado, sin la sensación de que estamos «perdiendo el tiempo» porque no es un momento grande o memorable.

El presente no siempre es espectacular. La mayoría de las veces es simple, hasta aburrido: una conversación por teléfono, una cena cualquiera, un abrazo sin ocasión especial. Pero es, precisamente en esa simpleza, donde se construye lo que después, cuando ya no está, se extraña con toda el alma.

Una lección que no elegimos, pero que no podemos ignorar

Nadie quisiera aprender esto de esta manera. Pero ya que la lección llegó, lo menos que podemos hacer es no dejarla pasar en vano.

Haz una pausa. Tómate el tiempo que necesites. Deja el cansancio a un lado por un momento y llama ahora. Ese «ahora» que tanto repetimos en este artículo también aplica aquí: este momento lo necesitas tú, y quizás sea, sin saberlo todavía, uno de esos momentos que después atesorarás en la memoria para siempre.

Y si mientras lees esto sientes que llevas días sin soltar el teléfono, sin poder respirar del todo, esta misma pausa que te estamos pidiendo que le des a tus llamadas y tus abrazos, quizás también te la debas a ti mismo.

La entrada El aquí y el ahora: se publicó primero en Coaching para Mamás.

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