Revista Comunicación

El astronauta que llevo dentro

Publicado el 26 diciembre 2019 por Josgutrol @josegutrol

¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR?

A lo largo de nuestra vida hay muchas preguntas que nos acompañan. Muchas de estos interrogantes los vamos resolviendo conforme vamos avanzando en nuestro aprendizaje. Otras preguntas quedaran sin respuesta. Pero hay una de ellas que crece con nosotros y que muchas veces no sabemos responder o creemos saber la respuesta.

¿Qué quieres ser de mayor?. ¿Has pensado a que te vas a dedicar en el día de mañana?. ¿Tienes claro tu futuro laboral?

Seguro que te suena la primera. La habrás oído muchas veces, tantas incluso que te agobia y la evades. Aun así no podemos escapar de ella. Nos acompaña desde que somo niños para quedarse a nuestro lado y ser una sombra más.

Pero… ¿es la pregunta lo que más tememos? ¿ O es el hecho de saber que tenemos una obligación de buscar la respuesta? Posiblemente sea la respuesta lo que mas ansiedad nos supone a muchos de nosotros.

Durante las diferentes etapas de la vida, esa respuesta toma distintos matices. Cuando nos la formulan por primera vez, aun no tenemos el suficiente conocimiento de lo que significa ser mayor, ni la variedad de trabajos que existen. Así que ponemos nuestra imaginación a volar y pedimos ser princesas de cuento, aventureros, superhéroes, exploradores, magos… y así una larga variedad de eso que los adultos llaman excentricidades, y los niños llaman sueños.

EL ASTRONAUTA QUE LLEVO DENTRO
¿Por qué no ser como los personajes de nuestra infancia?

Dejando atrás nuestra etapa más imaginativa, vamos tomando conciencia de lo que significa la pregunta, acercándonos más a la realidad.  Pero aún no somos lo suficientemente autónomos como para saber a qué nos vamos a dedicar, por lo que solemos tomar como ejemplo a nuestros ídolos o referentes. Futbolistas como Messi o Cristiano Ronaldo, cantantes como Rosalía o youtuber que tan de moda se ha puesto hoy en día. También nos fijamos en la profesión nuestros padres y soñamos convertirnos en ellos algún día.

Conforme van pasando los años, vamos aprendiendo las profesiones que forman parte de nuestro mundo, de tal forma que nuestra visión se ve ampliada. Ya no queremos ser como tal persona. Ahora queremos ser futbolistas, astronautas, médicos, cantantes, actores/actrices…Si te fijas bien no son trabajos comunes, sino todo lo contrario. Raro es que de niños escojamos ser contables, asesores, fontaneros o carteros.   Muchos de estos trabajos son, desde el punto de vista de un niño, trabajos llamativos, creativos y llenos de aventuras.  No importa como llegaremos a convertirnos en ello, ni la dificultad técnica y académica que supone. Total, ser astronauta es pan comido; solo hay que montarse en un cohete y volar por el espacio. Fácil ¿no?

EL ASTRONAUTA QUE LLEVO DENTRO
Todo es posible de niños. ¿Por qué cambia nuestra forma de pensar después?

Con la adolescencia, tenemos nuestra primera toma de contacto con el mundo laboral que nos llegará en un futuro. Empezamos a elegir entre ciencias o letras (aunque también existen opciones como la rama artística o el bachillerato tecnológico) e incluso una vez dentro de eso, elegir que asignaturas iban a completar nuestro itinerario como estudiante. Durante esos años, los psicólogos del colegio nos intentaban orientar en nuestra elección y, a base de test y otras pruebas, casaban nuestra personalidad con una profesión. Admito que esto último ayudaba, pero también nos ponían barreras porque al margen de la personalidad que cada uno pueda tener, creo que todos podemos elegir y superar las barreras de esos trabajos que según los psicólogos “no estamos capacitados para desempeñar”.

“Nadie nos puede decir lo que no podemos hacer. Tenemos la oportunidad al menos de intentarlo”

En la siguiente fase, ya somo personas mas preparadas. Hemos planificado nuestros próximos años y nos hemos puesto una meta laboral. Para ello estudiamos una carrera, un ciclo formativo, masters, cursos varios…cualquier formación útil para llegar a esa meta. Pero durante ese largo tiempo, también nosotros vamos madurando y vemos que la vida laboral es difícil y que puede ser que no lleguemos a nuestra primera meta y tengamos que buscar un plan B.

EL ASTRONAUTA QUE LLEVO DENTRO
Las respuestas acaban llegando. Ten paciencia

En muchas ocasiones ese plan B no es de nuestro agrado. Puede ser incluso que sea un campo que no te guste o que nunca te hayas planteado dedicarte a ello. Pero lo tomas porque ese camino se abre en tu vida y para seguir caminando tienes que por lo menos probarlo. Nunca sabes si al final te acaba convenciendo.   

Ojalá todo fuese tan fácil como elegir una profesión, estudiarla y ejercerla. Muy pocos son los afortunados que pueden decir que se dedican a lo que desde pequeños han soñado. El resto tenemos que dejar desierta la pregunta y descubrir con el tiempo cual es nuestra verdadera vocación profesional, aunque eso no implique que trabajemos en ella.

Después de muchos años, mucha formación académica y experiencias laborales, yo puedo decir a día de hoy que no tengo claro que quiero ser mayor. Pero no me preocupa. Prefiero buscar la respuesta mientras sigo formándome. Porque me gusta ser polivalente y no encasillarme en una profesión. Porque no existen barreras, ni edad ni por supuesto personas que te impidan buscar ese sueño. Porque aún estas a tiempo de ser astronauta, médico, explorador o ser mejor que tu ídolo famoso y comerte el mundo.

Porque la pregunta más importante no es que queremos ser de mayor sino, sino quien queremos ser de mayor.  

EL ASTRONAUTA QUE LLEVO DENTRO
Aún estás a tiempo de ser ese astronauta que querías ser.

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