Revista Opinión

El busto de Pemán

Publicado el 17 agosto 2015 por Jcromero

A toda polémica hay que darle valor que tiene y considerar la estación del año en la que se alienta. En verano suelen producirse menos noticias aunque entre el enchufe dorado de Wert, los continuos goteos de los, gürtelindos y o el episodio esperpéntico protagonizado por un ministro del Interior que aún no ha dimitido , la verdad que no habría necesidad de volver otra vez a Gibraltar o fomentar otras necedades. Resulta, sin embargo, que hay malas digestiones y las consecuencias de los comicios municipales y autonómicos de mayo traen absurdas deposiciones.

La educada y comedida grey de la derecha anda soliviantada por la retirada de un busto de quien ya no es jefe del Estado y por el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Jerez para trasladar el de José María Pemán de un edificio municipal a otro. Dejando al margen su valor como literato -uno prefiere a poetas coetáneos como Lorca, Cernuda o León Felipe, prosistas como Max Aub, dramaturgos como Buero Vallejo o pensadores como Ortega-, lo cierto es que lo del busto de Pemán ha sido utilizado por la derecha como si de una ofensa se tratara. Ellos son así, osados hasta la náusea, altivos hasta el vómito. Resulta llamativa esta derecha que promueve el desacato a la ley y que rechaza con tanto entusiasmo toda iniciativa que active una conciencia ciudadana sólida y contraria a la nostalgia del franquismo y la dictadura .

Califican de esperpento la retirada del busto y de incultos o ignorantes a los concejales que así lo decidieron. A propósito del esperpento, ¿cómo calificar que fuera el pasado 6 de diciembre el día señalado para colocar el referido busto y que se hiciera para satisfacer a la familia del escritor? Actuar de espaldas al pueblo, en ocasiones tiene sus contraindicaciones. Así, frente al ordeno y mando de la anterior alcaldesa, la nueva corporación municipal se reunió en sesión plenaria para, entre otras cuestiones, trasladar, a instancias de la Plataforma por la Memoria Democrática de Jerez, el busto del escritor gaditano al Museo Municipal. ¿Tan grande es la ofensa?

Andan muy dolidos sus escribanos porque cierto concejal jerezano calificó a José María Pemán como "fascista y asesino". Como todo está en los libros, incluso los hay que obvian, justifican o niegan determinados pasajes biográficos, recurro a dos libros para buscar motivos para tan contundentes calificativos. Que los apologetas de Pemán se hayan centrado en su etapa posterior a la guerra civil no puede hacer olvidar su responsabilidad en la depuración de maestros como presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza ni su activismo como ideólogo y propagandista del sanguinario golpe de Estado franquista.

Fascista. Escribe Gonzalo Álvarez Chillida un libro titulado José María Pemán. Pensamiento y trayectoria de un monárquico (1897-1941) y en la página 69 se puede leer:

Pemán participó en el lanzamiento del fascismo español en 1933 desde las páginas de Ellas: "En estos días, lectoras, en que en España se empieza a hablar con renovado entusiasmo del fascio, no sintáis demasiado apego a vuestra recién conquistadas posiciones democráticas". Tras elogiar el fascismo y el papel de la mujer en el mismo, y rechazar el igualitarismo entre los dos sexos que sostiene la democracia, les promete que de triunfar "el movimiento nacional que todos esperamos" se las reintegrará al puesto de honor que ha destinado el fascio italiano a la mujer.

Asesino. En el libro El aprendiz de maestro, publicado por Julia Varela y Félix Ortega, se puede leer en su página 34:

El magisterio será uno de los cuerpos purgados más extensa e implacablemente y ello, no solo por el fuerte impulso que como queda indicado le había dado la II República, sino también porque el nuevo régimen necesitaba propagandistas fieles para generalizar su ideal. José María Pemán, entonces Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza lo expresa así en la mencionada Circular de diciembre de 1936: "es necesario garantizar a los españoles, que con las armas en las manos y sin regateos de sacrificios y sangre salven la causa de la civilización, que no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar a los envenenadores del alma popular, primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo[...]".

A falta de grandes corrientes de opinión hay una doctrina que gana adeptos. Se trata de eso que se denomina política de hechos consumados y que consiste en imponer a los ciudadanos la permanente obligación de aceptar las decisiones adoptadas por el poder aunque fueran de dudosa legalidad, adoptadas de manera unilateral y sin considerar la opinión de la ciudadanía. Como las élites exquisitas están por encima de todo y cuentan con un potente aparato propagandístico, ellos deciden qué es lo que hay que hacer, cuándo y dónde. ¿El resto?, a callar, mirar para otro lado y cargar resignadamente con la cobardía del conformismo.

Es lunes, escucho a Bruno Heinen:

Se ha consultado los siguientes artículo en formato pdf:

La depuración franquista del Magisterio Público. Un estado de la cuestión. Escrito por Francisco Morente Valero.

José María Pemán. Toda una vida al servicio del orden. Escrito por Alfonso Oñate Méndez

La muerte de una ilusión: el Magisterio español en la Guerra Civil y el primer franquismo. Escrito por Francisco Morente Valero


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