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El delirio: la certeza de algo erróneo

Por Somospsico

El deliro: la certeza de algo erróneo
Ahora lo entiendo todo. Ya comprendo por qué mi mujer me sirve la comida a mí primero. ¡Está tratando de envenenarme! Lo sé. Lo supe desde que la vi sonreírle de esa forma a su jefe. Se ha enamorado de él y ahora quiere matarme porque soy un estorbo para ella. Pero no lo conseguirá, no si antes puedo evitarlo…

El delirio constituye una creencia anormal que es mantenida con absoluta convicción, a pesar de la evidencia contraria. Existen multitud de temas en los delirios, compartiendo todos ellos un contenido a menudo fantástico o claramente improbable.

Las personas que los sufren viven en un mundo de afirmaciones tajantes y ciertas, pues están totalmente seguros de que los demás están conspirando para hacerles daño (delirio de persecución), les están robado sus pensamientos (delirio de ser controlado),  son seres especiales enviados desde otros planetas para salvar el mundo (delirio de grandeza) o son engañados por su pareja (delirio de celos), entre otros.

Estas ideas delirantes aparecen en varios trastornos psiquiátricos, tales como la esquizofrenia, la depresión o la demencia, y llegan a ser verdaderamente resistentes al cambio. Resulta realmente difícil “convencer” a la persona de la inverosimilitud de sus creencias. Nos preguntamos entonces, ¿por qué aparecen?

Hay varias hipótesis que tratan de explicarlos. Quizá la que más fuerza ha adquirido es la del “delirio como explicación racional” Ante una experiencia novedosa o impredecible, todos buscamos una posible explicación a lo que nos sucede. Las personas sanas suelen actuar como verdaderos científicos, aceptando tanto la evidencia a favor como la evidencia contraria para formar una teoría. En el caso de las personas delirantes, se produciría un error en el razonamiento normal, pues sólo se contemplarían aquellas circunstancias que apoyasen su planteamiento inicial patológico.

No es de extrañar, por tanto, que un 90% de las personas que presentan alucinaciones presenten también delirios. La finalidad es siempre la misma: comprender el mundo que nos rodea.

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