
Atención, SPOILERS everywhere!
Toca decir adiós a American Horror Story: Freak Show. La última temporada de la serie en la que podremos ver a Jessica Lange, pero en la que también hemos disfrutado de sus personajes de siempre, y descubierto otros que han sorprendido con sus actuaciones casi más que la primera vez que Elsa se quita sus piernas.
No es extraño que viendo American Horror Story quieras dejar de observar la pantalla en más de una ocasión y es que, probablemente, algo horrible está sucediendo en ella; que se te escape algún agh y bajes la mirada mientras Neil Patrick Harris corta en pedazos a Emma Roberts y sus sesos se desparraman por toooodo el suelo es lo más normal del mundo. Pero es que también tiene ese morbo que nos engancha y hace que no podamos evitarlo. Sólo su cabecera, tan increíble como en todas las ediciones anteriores de la antología, ya nos decía algo así como: 'eh, no te acerques si no quieres ver cosas que, probablemente, van a darte escalofríos'. Diría que no es miedo, es más bien asco. Porque es cierto que después de Freak Show todos somos capaces de comprender por qué los niños pequeños tienen miedo a los payasos, pero mucho más el horror de ver cómo nosotros mismos somos los que transformamos y apartamos a esas personas hasta dejarlas siendo simplemente seres o freaks. Y si encima lo mezclas con mucha sangre y cuerpos desmembrados...


La preciosa maleta de Elsa se pasea por los pasillos de Hollywood, gracias a un increíble Finn Wittrock que se hacía con el circo a cambio de una gran suma de dinero que le sirve a Elsa para luchar por conseguir su verdadero sueño.
Aunque tampoco es una sorpresa; y es que Pepper ya se encargaba de darnos la pista desde ese Asylum en el que queda encerrada viendo cómo Elsa era portada de la revista Life.

Y como en todas las temporadas, no podía faltar el toque sobrenatural y sinsentido en este planeta. No, esta vez no tenemos extraterrestres, pero sí un fantasma que viene bien acompañado de un personaje del que no nos podíamos olvidar, –sí, amigos, Twisty vuelve para que le recordemos en el último capítulo- y es que, ¿qué mejor día para decir adiós que el día de Halloween?

Y así, como si de la Iglesia lostiana se tratase, podemos ver cómo han vivido felices las gemelas (Sarah Paulson) con Jimmy (Evan Peters), y la nueva vida de Desiree (Angela Basset), mientras Elsa se traslada a esa especie de lugar en el que la observan sonrientes a su alrededor y ella debe subir a cantar al escenario. Se ha reunido con todos sus freaks en el más allá y el público le espera.
Con casi el mismo sabor agridulce nos deja este final y es que, aun tratándose de una serie difícil de defraudar teniendo en cuenta que cumple lo que promete -sangre, misticismo y espectáculo- ha sido uno de los más flojos y fáciles. No nos muestra nada nuevo, nos une lazos y cierra la historia sin más. AHS no es felicidad, son escalofríos. Pero seremos buenos y comprenderemos que Jessica Lange se merecía su despedida.
