Revista Política

El Estado de derecho le debe una disculpa a FAES

Publicado el 26 marzo 2010 por Joaquim
Hace bien Falange en querellarse contra el juez Baltasar Garzón e intentar acabar con él por la vía que le facilita la democracia. La complicidad y compadreo que encuentra en la "clase judicial" y la estulticia cobarde de la "clase política", se lo ponen a huevo. Tontos serían de no aprovecharse.
Ya suponemos, claro, que esto de las querellas judiciales y demás procedimientos del sobado "Estado de derecho" deben constituir irrisión para los señores de Falange, cuya ideología y práctica política históricas están en las antípodas de la democracia, y que si tuvieran ocasión volverían a terminar con ella a tiros y bombazos cometiendo luego esos crímenes de masas que el pobre Garzón intentaba investigar. Al cabo Garzón pretendía nada menos que recordar a los señores de Falange quiénes son y de dónde vienen, y eso en democracia no se le puede hacer a una organización política legal, un partido que tiene sus estatutos depositados en el Registro de Asociaciones Políticas y todo.
Porque Falange es un partido político legal en España. Repítanlo en voz alta despacio varias veces seguidas, y a continuación piensen por ejemplo en que el partido nazi de Hitler fuera legal en Alemania. ¿A qué es un pensamiento disparatado? Lo que no significa que en Alemania no hayan nazis, ni mucho menos: se calcula que uno de cada cuatro policías alemanes está relacionado con alguna asociación de carácter nazi encubierto. Eso sí, al funcionario del Estado alemán al que pillan es inmediatamente expulsado de su trabajo, y si no recuerdo mal, policías y militares afiliados a organizaciones nazis pueden recibir condenas de hasta cinco años de cárcel.
Pero en España, Falange es legal. Y lo es porque hay miles de personas que comulgan con sus ideas y están insertadas en la política, la judicatura, el ejército, la policía, la Iglesia católica, las finanzas, el empresariado, la administración civil del Estado, los medios de comunicación, las grandes organizaciones delictivas (tipo Gürtel, para entendernos), y casi en cualquier sector donde se maneje poder y no haga pie la izquierda timorata en cualquiera de sus versiones que nos representa. Entiéndase, no estoy diciendo que toda esa gente tenga carnet de Falange y vista camisa azul, correajes y vaya a las sesiones del Tribunal Nosecuantos con la pistola debajo de la toga; el carnet, los correajes y la pistola los llevan por dentro, debajo de la piel. A veces se les nota más, a veces menos. Recuerden que hace cuatro días como quien dice tuvimos un presidente de Gobierno elegido democráticamente que está tan orgulloso de su pasado falangista (del que nunca a adjurado ni en público ni en privado), que a la fundación ideológica que creó le puso FAES, un acrónimo evidente de Falange Española.
Así que Falange hace bien en querellarse contra Garzón, ya digo; si les dejan, por qué no hacerlo. Si son legales tienen todo el derecho de reírse de la democracia, usando los mecanismos de ésta en beneficio de la destrucción del sistema democrático. Mientras, estúpidos de nosotros, andamos discutiendo si las parodias de juicios que llevó a cabo el franquismo antes de asesinar por miles a sus opositores deben anularse en bloque o ser reabiertos uno a uno, o sencillamente mejor no menearlos no sea que los señores del Tribunal Supremo, la Conferencia Episcopal, la Junta de Jefes de Estado Mayor y la patronal empresarial, por poner sólo unos ejemplos, se enfaden y nos líen otra.
El caso es que en España hay una Ley de Partidos, que ha servido para ilegalizar el mundo político del fascismo vasco. ¿Por qué no se aplica a las organizaciones de extrema derecha española, cuyo balance histórico criminal (centenares de miles de españoles perseguidos, encarcelados, torturados y asesinados) deja en mantillas los ochocientos y pico muertos producidos por ETA en 50 años?. Si en Alemania sí se hace ¿por qué aquí no?.
En fin que si no tienen gónadas para perseguirlos como merecen, sacándolos primero fuera de la legalidad obviamente, que les pidan disculpas porque un juez chiflado intentó esclarecer las acciones pasadas, presentes y futuras de una gente tan absolutamente legal, que nos da lecciones a los demás de Estado de derecho. Y de paso se parten de risa a costa nuestra y de nuestros muertos, los mismos que en nombre de su ideología fueron asesinados por cientos de miles en este país no hace tantos años.
En la imagen, cartel de la Guerra de España sobre los llamados "nacionales" y sus apoyos extranjeros.

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