Revista Comunicación

El gatopardismo, la excusa directiva apuntada al corazón de los Social Media

Publicado el 26 noviembre 2012 por Mandomando

Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. “¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”. “…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”.

-Tancredi Falconeri a su tío, el Príncipe Don Fabrizio Salina ( Il Gattopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa | 1957)


Burt Lancaster en

Burt Lancaster como el Príncipe Don Fabrizio Salina, en la película “Il Gattopardo” de 1963 dirigida por Luchino Visconti

Suelo insistir en los enfoques integrales (holístico quedaría mas hipster? :) )  ya que te previene de perder perspectiva y mirar solo el problema que tienes delante, que viene con prisas y resulta en el mentado “corrígeme lo urgente que de lo importante ya lo veremos en la próxima temporada”. Con una mirada integral, te alejas de los mitos domésticos que tan mal le hacen a la gestión estratégica. Y ahí entonces puedes hablar de metas como Empresa 2.0 en lugar de Marcas 2.0.

Supongo que éste es sólo uno de los posts reactivos al de Amalio Consultoría en Social Media: dos enfoques en discordia pero justo allí escribí la idea germen del anterior párrafo: quien marca a la empresa son sus gentes y son quienes generan su cultura corporativa … luego ésta podrá ser enriquecida, neutralizada o anulada por la Dirección. Es entonces que hay gerencias 0.0, 1.0, 2.0 y aquellas que no temen hablar de Internet de los Cosas, que se plantean el fin de la industria de la pintura, de las cerraduras o de los espejos de no integrarse en el mundo digital y en la conversación social. Otra vez, son las personas. Y aquellas en la Dirección, son las que impulsan o contaminan los procesos de adaptación social y tecnológica.

Aquí, a dos palmos de una experiencia paralela mientras la no renovación de los cuadros directivos en un partido político conduce a un peligroso desprestigio, en una empresa que no renueva ni oxigena su Dirección se deja a la deriva su crecimiento. Dirigir la nave hacia nuevos desafíos es lo opuesto a flotar a la deriva. Una travesía sin cambiar a quienes dirigen suele premiar el hacer siempre lo mismo, huyendo de la innovación aunque hayan creado con sinceridad un Departamento de I+D+Iya sabemos que oficializar algo suele ser su lápida.

El gatopardismo, la excusa directiva apuntada al corazón de los Social Media

Lo que cuenta Amalio (si has llegado hasta aquí sin leer su post, te estás perdiendo de algo bueno) va mas del versus practicidad contra estratégia. Incluso mas allá de los Social Media, aunque hoy por hoy por estar en boca de todos, ese versus es cotidiano. Es gatopardismo requerir que suba el contador de fans, que el contenido sea leído y la marca, amada, mientras no se admite el cambio ni la escucha ni que el dialogo sea fluído.

 Hace poco, Boston Consulting Group presentaba el informe Creating People Advantage 2012 (review y descarga), donde mostraba las capacidades mas bajas del management actual: generar liderazgo, alentar la búsqueda de desafíos, integrar las ideas de las personas, generar marca de empleado, conversar. La web 2.0 (en este término, en el estudio) es la gran desconocida en cuanto a filosofía, etiqueta y cultura.

El gatopardismo, la excusa directiva apuntada al corazón de los Social MediaOtra vez, caemos en el tribalismo, en olvidar el pensamiento global.

Este “seamos prácticos” significa “aquí lo hacemos así“. Tiene sabor a provincianismo corporativo. Queriendo salvar la identidad de la empresa, haciendo que la cultura no se contamine nutra de opiniones distintas (que manía la de algunos dirigentes que creen que deben gestionan la marca en lugar lugar de gestionar la empresa). Innovación se transforma en un lindo rótulo y se repiten modelos y paradigmas. Se contratan extranjeros pero se no permite que contagien nuevas percepciones y gérmenes culturales. Se abre a la difusión de nuestra marca en redes sociales, pero no se comprende que son los Social Media, no se forma a los directivos en habilidad digitales, se rechaza la gestión del cambio como proceso continuo.

Se dice escuchar  pero mientras solo sea a los clientes.  La reacción de la Agencia Española de Anunciantes (¡gracias Carlos!) al caso de Tele5 vs Pablo Herrero sirve de muestra. Es un “hey, no se metan de nuevo con nosotros, que solo pautamos franjas, no contenidos. Nos importa un pimiento la gente, solo nos importa el momento en que unos consumidores nos dejan interrumpirles“. La ética al traste y el gatopardo mostrando sus manchas.

Pero hay un cambio en marcha, que debería ser de transparencia mas que de apariencias, mas de veracidad que de honestidad. Y si, tal vez mas de grados que de esencias. Con equipos que aún se sienten incómodos de compartir abiertamente sus temores y propuestas de cambio, dificilmente sirvan poner en practica la escucha interna cuando nadie dice una palabra. La motivacion y la formacion son parte instrumental de ese cambio. Una empresa con alto nivel de frikabilidad posiblemente tendrá gerencias mas abiertas, pero me preocupan aquellas que tienen un nivel bajo y sus gerencias tienden a rebajarlo aun mas.

(de esto iba mi leitmotiv de la semana pasada …)

Como las ostras con sus perlas, las organizaciones crean antes por fricción con objetos extraños que gracias a la ausencia de cosas innecesarias. Sin fricción desaparece la innovación.

De tanto escapar de lo que nos haga sentir incómodos, dejamos de querer escuchar, sonreímos  asentimos y aplaudimos las palabras social, digital y comunicación pero en el fondo estamos esperando que cambiando todo, nada cambie. En aquella Sicilia de la obra, funcionó. Pero por fuera de la novela, o cambiamos realmente o quedaremos en evidencia, mas temprano que tarde.



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