No es fácil establecer una generalidad que abarque todos los sustantivos propios. Con frecuencia, el género depende del que posee el hiperónimo (palabra cuyo significado incluye al de otra/s = fruta respecto a pera y manzana). Así, por ejemplo, se dice un Ford o un Peugeot porque se trata de coches, pero se usa una Vespa o una Honda cuando se habla de motocicletas.El sustantivo isla es femenino, entonces de dice las Galápagoso las Canarias; mientras que monte es masculino, por lo tanto se habla de los Apeninoso los Andes. También existen nombres de montes femeninos como la Carpintera(Costa Rica).Los nombres de lagos, ríos, mares y océanos son masculinos: el Nahuel Huapi, el Po, el Mediterráneo, el Atlántico.Lo mismo sucede con las siglas, el género, casi siempre, se toma del sustantivo de la primera inicial, como la ONU (por la O de organización) o el PD (Partido Democrático).
El género de los nombres propios de ciudades y paísesEn estos casos, existe una tendencia a usarse como femeninos los sustantivos que terminan en -a átona: Madrid es hermosa; Salta, la linda. Los nombres de países son masculinos (Panamá, Canadá), pero los de ciudades pueden ser femeninos (la Bogotá actual).Los nombres que terminan en otra vocal o en consonante, generalmente, son masculinos: el Quito de hace unos años, mi recordado Montevideo.
