Revista Cultura y Ocio

«El pacto», de J.D. Barker

Por Guillermo Guillermo Lorén González @GuillermoLorn

«La casa, la isla y la herencia del mal:
una lectura de ‘El pacto’.»

«El pacto», de J.D. BarkerEn El pacto  o mejor como su título original Something I Keep Upstairs (que podemos traducir como Algo que guardo arriba. El ‘arriba’ tiene interés en la trama), J. D. Barker se aleja del thriller más convencional para construir una novela de horror atmosférico donde el verdadero protagonista no es solo el misterio, sino la forma en que este se infiltra en una comunidad y, especialmente, en un grupo de jóvenes que aún no cuentan con las herramientas para comprenderlo.
El enclave de New Castle, New Hampshire deja de ser un simple escenario para convertirse en una estructura de sentido. La isla cercana, marcada por un pasado oscuro, no solo concentra el origen del conflicto, sino que actúa como foco de irradiación: su influencia se extiende hacia la casa, hacia el pueblo y, sobre todo, hacia quienes se atreven a indagar en ella.

Aunque la historia se articula en torno a Billy Hasler y su amigo David Spivey, la novela adquiere su verdadera dimensión a través del grupo formado por Matty, Izzie, Chloe, Kira y Alesia. Lejos de funcionar como secundarios intercambiables, estos personajes configuran una red de respuestas ante lo desconocido. Matty encarna la impulsividad que empuja la acción más allá de lo prudente; Izzie introduce una mirada más intuitiva, casi perceptiva, hacia lo que no termina de nombrarse; Chloe oscila entre la negación y la fascinación; Kira aporta una resistencia más racional que progresivamente se resquebraja; y Alesia, quizá la más vulnerable, se convierte en uno de los vectores más inquietantes de la influencia del mal.

Lo que comienza como una inocente aventura veraniega
pronto se convierte en una pesadilla.

«El pacto», de J.D. BarkerA través de ellos, Barker desplaza el foco desde la experiencia individual hacia una vivencia compartida del horror. Lo que comienza como una inocente aventura de verano se convierte en una experiencia colectiva de descenso: no solo investigan el pasado de la isla, sino que participan —consciente o inconscientemente— en la reactivación de un mal ancestral que ha condicionado generaciones. La novela sugiere así que el mal no se limita a un lugar, sino que necesita intermediarios, cuerpos y decisiones para seguir operando.
En este sentido, el sótano adquiere una relevancia decisiva. Más que un espacio físico, funciona como punto de convergencia donde las trayectorias de estos personajes se cruzan con aquello que permanece oculto. Frente al “arriba” del título —lo aparentemente controlado, lo visible—, el sótano representa el nivel donde las máscaras caen. Es allí donde las tensiones del grupo se intensifican, donde las lealtades se ponen a prueba y donde el mal deja de ser una abstracción para convertirse en experiencia directa.

La novela sugiere así que el mal no se limita a un lugar,
sino que necesita intermediarios,
cuerpos y decisiones para seguir operando.

La presencia de figuras como la abuela Geraldine Rote y el jefe Whaley amplía esta lectura. Ambos operan como puentes entre generaciones: ella, como depositaria de un pasado que nunca se ha cerrado del todo; él, como representante de un orden incapaz de contener lo que emerge. Sin embargo, es significativo que ninguno de los dos logre intervenir de manera decisiva: Barker parece sugerir que el conflicto pertenece, sobre todo, a los jóvenes, a quienes heredan sin comprender del todo.

Para cuando Billy descubre qué clase de bestia han despertado
sus amigos, todos están atrapados entre sus fauces.

Formalmente, la novela apuesta por una prosa contenida que deja espacio a la interacción entre personajes. El ritmo, sostenido, permite que cada uno de ellos gane peso progresivamente, evitando que el relato se reduzca a una única perspectiva. Esta coralidad no solo enriquece la trama, sino que refuerza su dimensión temática: el mal no actúa de forma aislada, sino que se propaga a través de vínculos.

Espero que disfrutes de la sorpresa que te depara el final. 

En última instancia, El pacto se revela como una inquietante exploración de la amistad, el sacrificio y la permeabilidad de la inocencia. Más que un relato de misterio, es una novela sobre cómo un grupo enfrenta —y no siempre sobrevive intacto— a aquello que escapa a su comprensión. Y en ese proceso, Barker deja una idea incómoda: que el verdadero horror no reside únicamente en la isla ni en la casa, sino en la facilidad con la que puede encontrar nuevos portadores.

Tanto si te gusta el terror en general,
como si prefieres lo paranormal, lo oculto, etc.,
este libro tiene algo para todos los gustos.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

El autor:«El pacto», de J.D. Barker
Jonathan Dylan Barker más conocido como J. D. Barker (Lombard, Illinois, 1971) es autor de varias novelas, entre las que destacan Los crímenes de la carretera (junto a James Patterson), Drácula, el origen y la trilogía El Cuarto Mono (compuesta por El Cuarto Mono, La quinta víctima y La sexta trampa) con la que ha cosechado un impresionante éxito de crítica y lectores en todo el mundo. Sus novelas se han traducido a veinte idiomas. J. D. Barker vive en New Hampshire con su familia.

El libro:
El pacto (título original: Something I Keep Upstairs, 2025) ha sido publicado por Ediciones Destino en su Colección Áncora y Delfín, 1758. Traducción de Julio Hermoso Oliveras. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 592 páginas.

Como complemento pongo el vídeo de la rueda de prensa que ofreció J. D. Barker por su novela El pacto.


Para saber más:
https://jdbarker.com/
https://en.wikipedia.org/wiki/J._D._Barker


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