Revista Comunicación

El peso de nuestra armadura

Publicado el 04 enero 2020 por Josgutrol @josegutrol

¿Vives dentro de una armadura?

Hace unos días, rescate un viejo libro el cual considero uno de los mejores que he tenido entre mis manos. Recuerdo aun la primera vez que lo leí, entonces solo me parecía un libro más que acabó descansado juntos a otros libros en la estantería. Pero años después lo volví a leer y entonces comprendí el gran trasfondo que tenía.

Se trata de “El Caballero de la armadura oxidada” de Robert Fisher. Seguramente lo hayas leído. Si no es el caso, te recomiendo que lo hagas porque merece la pena. En el se trata sobre un tema que, seguramente que te suene, ya sea porque tu tengas una, o conozcas a personas que las usen: Las armaduras de la personalidad.

EL PESO DE NUESTRA ARMADURA

Nos os voy a contar aquí nada sobre la historia, la cual os dejo que la descubráis por vosotros mismo, pero sí me gustaría indagar sobre las armaduras que sin darnos cuentas nos vamos formando lentamente.

Las malas experiencias que tenemos, traumas infantiles, cumulo de sentimientos entre otros problemas emocionales que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida,  especialmente en nuestra adolescencia y sucesivos hacen que sin quererlo vayamos forjando una armadura que nos protege ante estas situaciones. Y lo hacemos de forma involuntaria, porque nuestro cerebro esta programado para defendernos de aquello que es malo o entraña peligro para nosotros. Es un mecanismo natural en el que nosotros no podemos hacer nada, pero somos los únicos en poder evitarlo.

Al principio esta armadura es frágil y pequeña. Un simple escudo ante las situaciones que nos parecen peligrosas. Pero a medida que vamos madurando y viviendo nuevas experiencias, esa armadura va tomando forma y se hace cada vez más fuerte. Tan fuerte que cualquier cosa negativa que nos suceda se diluye, porque esa armadura nos lleva a una nueva realidad donde estamos seguros o creemos estarlo.

EL PESO DE NUESTRA ARMADURA¿Quiénes somos dentro de esa armadura?

Tampoco nos gusta que se nos vea como personas frágiles. Tenemos miedo a que la gente vea nuestros sentimientos y nos etiqueten como personas débiles. Por eso escondemos estos sentimientos en lo mas profundo de nuestra armadura e intentamos que nadie los descubra. De esta forma creemos estar protegidos y que desde el exterior se nos vean como unas personas fuertes. Pues para eso son las armaduras, protegernos y esconder nuestro verdadero yo.

“Llorar no es de débiles. Es sacar lo que nos duele y seguir hacia delante”

Dependiendo de las circunstancias negativas que nos rodean, cada persona se fabrica su propia armadura. Existen mucha variedad, pero la finalidad y el resultado final es el mismo. Aquí expongo las cuatro armaduras mas generales.

  • La armadura brillante es aquella en la que se esconde las personas que quieren sentirse destacadas. Estas personas necesitan sentirse atendidos por el resto, destacar por encima del resto y tener éxito en todo aquello que se plantean.  Su felicidad se basa en que la gente les tenga en alta consideración. Pero en el fondo tienen mucho miedo al fracaso porque tienden a ser personas perfeccionistas. Y ese miedo a no ser el punto de atención, hace que cada dia se dediquen a sacarle brillo a su hermosa aunque frágil armadura, porque para ellos esa fachada es mas importante que su interior.
EL PESO DE NUESTRA ARMADURATras la armadura escondemos nuestras debilidades
  •  La armadura invisible. Las personas introvertidas que les dan miedo relacionarse o expresar sus sentimientos, se forjan una armadura fuerte y austera. El cometido de esta armadura es esconderse del mundo exterior y evitar que la gente repare en ellos, es decir, pasar desapercibidos. Dentro de la armadura, encuentran esa seguridad que no perciben en el exterior. Pero se convierte en una cárcel donde pueden quedar encerrados.
EL PESO DE NUESTRA ARMADURA Tras la armadura escondemos nuestros miedos
  • La armadura coraza.  Otro tipo de armaduras son las que crean las personas sensibles y que, por no parecer débiles, se esconden detrás de esta armadura para no mostrar esos sentimientos. Es lo que conocemos como “hacerse el duro”. Para estas personas cobra mucha relevancia lo que los otros piensan de ellos y su imagen de personas fuertes. Pero tampoco quieren llamar la atención, como sucede en el caso de la armadura brillante. Lo importante no es como de bella reluce la armadura, sino que sea fuerte y se vea sin agujeros por donde asomen sus verdaderos sentimientos.
EL PESO DE NUESTRA ARMADURATras la armadura escondemos nuestros sentimientos
  • La armadura de combate es común en las personas que han sufrido daño durante alguna etapa de su vida y ese sentimiento de dolor lo esconde detrás de una armadura fuerte y agresiva. Como defensa, estas personas optan a hacer daño a los demás antes de que se lo hagan a él. En general la actitud que suelen mostrar este tipo de personas es de ser personas enérgicas y muy extrovertidas utilizando la ironía y los sarcasmos como armas habituales.
EL PESO DE NUESTRA ARMADURATras la armadura, escondemos nuestro dolor

Hay mas variedades de armaduras adaptadas al tipo de necesidad que tiene la persona e incluso armaduras temporales que se usan en momentos puntuales de nuestra vida y que nos despojamos de ella cuando finaliza su función.

Pero por desgracia, estas armaduras que nos esmeramos en fabricar para protegernos son armas de doble filo, porque efectivamente, nos protege ante situaciones adversas donde queremos proteger nuestros sentimientos, pero el problema surge cuando esta armadura se convierte en permanente. Porque muchas veces el miedo se mete con nosotros dentro de nuestra armadura y este hace que nos sintamos a gusto dentro de ella. Tanto que nos da miedo quitárnosla porque dejaríamos al descubierto nuestro yo.  Esto deriva a que cada día que pasamos con nuestra armadura, ella se convierta en nosotros mismos y nuestros sentimientos, nuestra verdadera esencia, muera ahogados en nuestro interior.

” En ocasiones es bueno protegerse, pero ten cuidado de que tu armadura no se convierta en la jaula de tu alma.”

Eso implica que la gente no nos pueda ver como realmente somos. Solo son capaces de ver la armadura que nos hemos puesto y que por supuesto no nos representa. Y cuando un día queramos quitárnosla estará tan ajustada a nuestro cuerpo que nos será casi imposible desprendernos de ella. Nos habremos convertido en un ser frio que no puede mostrar sus verdaderos sentimientos cuando queramos expresarlos. Aunque parezca paradójico, esto nos causará un dolor aun mayor. La armadura que tanto nos ha protegido, se convierte entonces en nuestra peor pesadilla.

EL PESO DE NUESTRA ARMADURAEl primer paso para romper esa armadura esta en saber que la tenemos puesta.

Pero nunca es demasiado tarde. Si estas leyendo estas líneas quiero decirte que aún estás a tiempo de romper tu armadura y volver a ser tu mismo, sin miedo. ¿Cómo hacerlo? Tienes que aprender sobre ti mismo. Aceptar como eres y dejar que tus sentimientos salgan desde tu interior. Identificar tus miedos y mantenerlos lejos de ti.

Apoyándote en la gente que de verdad quieren ayudarte. Escúchalos y cuida de ellos porque te serán muy valiosos. Y sobre todo, queriéndote a ti mismo. Siguiendo estos pasos podrás poco a poco rompiendo esa armadura perfecta que habías creado y podrás de nuevo ser tú mismo.


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