
FICHA TÉCNICA:
Dirección: Andrés G. Schaer
Guión: Albert Val, Amèlia Mora
Producción: Julio Fernández
Fotografía: Sergi Bartroli
Montaje: Álex de Molina
FICHA ARTÍSTICA:
Paula: Cláudia Abate
Leo: Joan Sullà
Luc de Sac: Pere Ponce
La Bruja del Norte: Elsa Pataky
Argumento:
Copito de Nieve, el único gorila blanco del mundo, llega al Zoo de Barcelona. Su color hace que acapare todas las miradas y aplausos de los visitantes, pero también provoca el rechazo de sus nuevos compañeros gorilas, que no lo aceptan como uno de los suyos.
Cuando Copito descubre que la famosa Bruja del Norte está de paso en la ciudad, decide ir en su busca para que le dé una poción que lo convierta en un gorila negro normal y corriente.
Pero lo que no sabe Copito es que fuera le espera Luc de Sac, un gafe malvado que quiere atraparle a toda costa, porque sólo el corazón de un gorila blanco puede acabar con su mala suerte. Para hacerle frente, Copito no estará solo. El panda rojo, Ailur y la pequeña Paula serán sus amigos inseparables en esta fantástica aventura.

El problema de criticar películas infantiles es que nunca sabes muy bien si criticarlas para los padres o para los niños. Está claro que a los niños, que es a quien va dirigida esta película, lo que cualquier crítico diga se las trae al pairo, y bien que hacen.
El caso es que Copito de Nieve es lo que es. Una peli para niños simpática, con sus héroes – que por supuesto son niños-, su malo de caricatura, sus momentos divertidos y su moraleja. Cierto es que Clàudia Abate y Joan Sullà no son los mejores actores infantiles que he visto, pero también es verdad que los personajes animados están muy conseguidos.

Quizá su mejor baza es haber salido bastante airosa en la combinación de la acción real y la animación digital, cosa que no sé si se había hecho anteriormente en España. Merece la pena destacar las bonitas imágenes de Copito y su amigo Ailur, el panda rojo que se cree pantera, de aventuras por Barcelona – saltando de balcón en balcón en el barrio gótico, en el tranvía y, como no, el parque Güell.

El cine infantil español todavía tiene camino por recorrer para conseguir resultados más pulidos, pero está claro que va por el buen camino. Y, desde luego, la animación no tiene nada que envidiar a la mayor parte de las producciones extranjeras en lo que a desarrollo técnico se refiere.
