Me tomo una cerveza y tú me tomas el pelo. Tanto temblor en tu voz, tanto hacer nudos con tus cabellos y acariciar tus anillos. Tanto esquivar la mirada hacia las prisas de la calle o hacia la luz de tu teléfono. Tanto rascarte el cuello y tu falda. Te tengo calada, disimulas de pena. Me engañas desde hace tiempo: estás enamorada perdidamente de mí.Pero sigo tomando en silencio mi cerveza, sigo dejando que me tomes el pelo mientras te digo lo mucho que sube el paro en nuestra ciudad y pienso en lo verdes que son tus ojos verdes y en las ganas que tengo de comerte.Texto: Carlos Díaz González
Revista Cultura y Ocio
Me tomo una cerveza y tú me tomas el pelo. Tanto temblor en tu voz, tanto hacer nudos con tus cabellos y acariciar tus anillos. Tanto esquivar la mirada hacia las prisas de la calle o hacia la luz de tu teléfono. Tanto rascarte el cuello y tu falda. Te tengo calada, disimulas de pena. Me engañas desde hace tiempo: estás enamorada perdidamente de mí.Pero sigo tomando en silencio mi cerveza, sigo dejando que me tomes el pelo mientras te digo lo mucho que sube el paro en nuestra ciudad y pienso en lo verdes que son tus ojos verdes y en las ganas que tengo de comerte.Texto: Carlos Díaz González
