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Gastritis en los perros

Por Jgallego19
gastritis en los perros

La gastritis en los perros se refiere a la inflamación y la irritación del revestimiento del estómago, y es uno de los trastornos digestivos más comunes en los perros. Puede aparecer de repente, llamada gastritis aguda, o se puede desarrollar lentamente, llamada gastritis crónica.

Causas de la gastritis en los perros

La gastritis aguda casi siempre implica dolor abdominal intenso y vómitos persistentes, y es más comúnmente asociada con:

  • Intoxicación por fármacos u otras toxinas
  • Enfermedades graves de otros órganos (insuficiencia renal, insuficiencia hepática, enfermedad de Addison)
  • Parásitos internos
  • Atracones (comer en exceso)
  • Comer algo indebido (“indiscreción dietética”)
  • Infección con microorganismos bacterianos o virales.

La gastritis aguda suele producirse cuando los perros comen basura en descomposición o sustancias en mal estado, plantas tóxicas, productos químicos domésticos, anticongelante, fertilizantes, raticidas u objetos inanimados tales como envoltorios de plástico, huesos, juguetes o agujas. Algunos perros desarrollan inflamación repentina del estómago por comer las heces de otros animales u otros artículos no naturales de los alimentos. Los medicamentos irritantes, como los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, la aspirina, los corticoides y algunos antibióticos también pueden causar inflamación gástrica aguda.

La gastritis crónica es causada por un trastorno a largo plazo del revestimiento mucoso y de la flora bacteriana normal del tracto digestivo. Muchas de las cosas que pueden causar gastritis aguda también puede causar la forma crónica de la enfermedad. La inflamación prolongada gastrointestinal puede ser causada por:

  • La ingestión de materiales no digeribles, tales como plástico, caucho, papel, trozos de alfombra, bolas de pelo o cuerdas. Estos artículos pueden permanecer en el estómago sin pasar a través del píloro, causando una inflamación cada vez más severa del revestimiento del estómago.
  • Infecciones bacterianas y virales.
  • El parvovirus, especialmente en los cachorros que no están vacunados adecuadamente.
  • El moquillo.
  • Neoplasia (cáncer)
  • Alergias alimentarias
  • Irritantes químicos
  • Ingesta de fertilizantes
  • Alteraciones autoinmunes
  • Enfermedad hepática
  • Enfermedad renal.

Los cánceres que pueden causar gastritis crónica incluyen el linfoma gastrointestinal, el gastrinoma, los tumores de células plasmáticas, los tumores de mastocitos y el adenocarcinoma gástrico (cáncer gástrico). Los pólipos gástricos y los parásitos internos también están en la lista de posibles sospechosos.

Los perros que comen hierba u otro material vegetal con frecuencia también son propensos a desarrollar malestar gastrointestinal crónico. El estrés es otro culpable que puede contribuir en la inflamación crónica de la sensible mucosa del estómago.

Prevención de la gastritis en los perros

La mejor manera de prevenir la gastritis aguda y la crónica es mantener a los perros lejos de la basura y otras cosas inapropiadas e indigestas, pero potencialmente tragables. A los perros no se les debe permitir vagar libremente por el vecindario sin supervisión, puesto que las indiscreciones dietéticas son mucho más comunes en los animales. Los alimentos y medicamentos a los que se sabe que el perro es alérgico, obviamente se deben evitar siempre que sea posible. La vacunación apropiada de los cachorros y las vacunas de refuerzo en los perros adultos pueden ayudar a prevenir las causas infecciosas de los trastornos gastrointestinales.

Los síntomas de la gastritis

Las señas de identidad de la gastritis canina aguda y la crónica son los vómitos y el dolor abdominal intenso. Los propietarios de los animales afectados probablemente se darán cuenta de uno o más de los siguientes signos clínicos:

  • Vómitos. Pueden estar teñidos de bilis (de color amarillo), salpicados de sangre fresca (hematemesis) y/o contener sangre digerida (parecen gramos de café molido)
  • Dolor abdominal. Puede variar de leve a muy grave
  • Deshidratación (pérdida de líquidos debido a los vómitos)
  • Debilidad
  • Letargo
  • Pérdida del apetito (inapetencia, anorexia)
  • Pérdida de peso
  • Diarrea
  • Sangre en las heces (melena). Causada por una úlcera en el estómago, no es muy común, excepto en los casos graves de gastritis
  • Pelaje apagado, como descuidado
  • Membranas mucosas pálidas (palidez asociado a la pérdida de sangre)
  • Membranas mucosas amarillas (ictericia), debido al exceso de bilirrubina. Por lo general asociada con la ingestión de toxinas
  • Babeo y salivación excesiva (ptialismo). Por lo general asociada con la ingestión de toxinas

La mayoría de los perros con gastritis producen unos vómitos espumosos y teñidos de bilis, y en muchos casos, hay manchas de sangre en el vómito también. A veces, si el revestimiento del estómago sangra, el vómito será muy oscuro y la sangre digerida se verá como posos de café húmedo. Cualquier perro con ataques persistentes de vómitos debe ser visto por un veterinario tan pronto como sea posible. Los vómitos crónicos deben distinguirse de la regurgitación crónica. El vómito es un evento activo casi siempre acompañado por contracciones abdominales fuertes y desagradables. La regurgitación, sin embargo, es un proceso reflexivo pasivo donde el alimento no digerido sale de repente a través del esófago y por la boca, sin aviso previo ni esfuerzo abdominal.

¿Qué perros tienen mayor riesgo?

No hay ninguna raza o género con mayor predisposición para el desarrollo de gastritis. Los perros que gustan de hurgar en la basura, comer alimentos en mal estado o tragar objetos extraños no digeribles tienen un mayor riesgo de irritación gastrointestinal y de inflamación, ya que son perros que se comen las heces de otros animales o restos vegetales de manera regular. Las razas pequeñas de cara plana (braquicéfalos), como los Boston Terriers, los Pugs (o Carlinos) y los Bulldogs, así como las razas Lhasa Apso, Shih Tzu, Basenjis, Drentse Patrijshonds y Poodle miniatura, son propensos a desarrollar gastropatía hipertrófica, que es un engrosamiento del revestimiento del estómago que tiende a ocurrir en perros de mediana edad y causa vómitos varias horas después de una comida. La causa de este tipo particular de gastritis no está bien entendida.

Diagnóstico

La mayoría de los perros con gastritis son llevados a la clínica veterinaria, ya sea porque tuvieron un inicio muy repentino de abundantes vómitos, o ha estado vomitando de manera irregular durante varias semanas. La parte más importante de la evaluación inicial del veterinario es conseguir la historia completa del perro, incluyendo sus antecedentes de salud, la dieta, los hábitos alimenticios, si tiene acceso a la basura y productos químicos del hogar y si está tomando algún medicamento oral. Por supuesto, en la evaluación se incluyen los síntomas actuales del animal. La evaluación médica inicial normalmente concluirá con un examen físico completo, en el que el veterinario examinará la boca del paciente y palpará suavemente el cuello, el pecho, el vientre y las zonas del flanco.

En muchos casos, probablemente en la mayoría de ellos, nunca se consigue identificar la causa subyacente de la gastritis. Esto se llama “gastritis idiopática”, lo que significa que se desconoce el origen.

En los casos graves de gastritis, tanto agudos como crónicos, que no responden a los esfuerzos de un diagnóstico inicial, el veterinario querrá hacerle análisis de sangre y orina rutinarios, radiografías abdominales y una ecografía. Probablemente también recomiende una biopsia de varias áreas diferentes de la mucosa del estómago, en un intento de encontrar la causa de la afección.

Otras posibles herramientas de diagnóstico son la evaluación de las heces fecales, para buscar la presencia de parásitos internos que podrían ser la causa de los síntomas del perro, y una exploración quirúrgica abdominal, que por lo general es el último recurso de diagnóstico.

Tratamiento

Hay un gran número de opciones diferentes de tratamiento para la gastritis en los perros. Estos incluyen restringir la ingesta de alimentos, evitando el contacto con lo que haya causado que la enfermedad se desarrolle en primer lugar, y en algunos casos detener la administración de los medicamentos prescritos. Por supuesto, si el cáncer o alguna otra enfermedad sistémica está causando el malestar gastrointestinal, las opciones de tratamiento son más limitadas. Los dueños de los perros afectados deben discutir el protocolo de tratamiento adecuado con su veterinario.

Los síntomas de la gastritis son generalmente tratados por primera vez mediante el ayuno del animal durante 12 a 48 horas. El propósito de este tratamiento es dar al estómago y a la mucosa intestinal del perro la posibilidad de recuperarse. La alimentación es evitada, por lo general, hasta que el perro no ha vomitado durante al menos 12 horas. Los perros con gastritis tienen una tendencia a beber grandes cantidades de agua de una sola vez, lo que puede agravar la irritación del estómago y producir vómitos. En consecuencia, el veterinario podría sugerir la abstención de beber agua durante un corto período de tiempo. Más comúnmente, se le ofrecerá agua o hielo picado al animal múltiples veces al día, pero en cantidades muy pequeñas.

Las terapias de apoyo y la gestión nutricional por lo general también se encuentran entre las primeras terapias para perros con síntomas de malestar gastrointestinal. Las terapias de apoyo generalmente consisten en la administración de líquidos por vía intravenosa o subcutánea para rehidratar al perro y restaurar el equilibrio de sodio, potasio y otros electrolitos. Los líquidos y los electrolitos se pierden cuando un animal sufre de vómitos de forma periódica o prolongada. La dieta inicial después de que los vómitos se hayan detenido durante al menos 12 horas debe ser suave, baja en grasa y sosa, idealmente de un único hidrato de carbono de fácil digestión y una fuente baja en proteínas. Las comidas deben darse en pequeñas cantidades y con frecuencia, durante al menos 2 a 3 semanas, para evaluar si la gastritis del perro se ha resuelto por completo. A veces, las dietas bajas en grasa y bajas en proteínas deben continuar durante varios meses, sobre todo si la causa subyacente de la inflamación gastrointestinal del perro es una alergia alimentaria.

Existe varios medicamentos disponibles para el tratamiento de las úlceras de estómago y otras condiciones inflamatorias gástricas. Estos incluyen los corticosteroides, antibióticos, antieméticos (para aliviar el vómito), protectores gástricos (para cubrir el revestimiento del estómago y prevenir la producción de ácido) y medicamentos que aumenten el vaciamiento gástrico y la motilidad intestinal. El veterinario es la persona más indicada para prescribir los medicamentos adecuados y, en su caso, para discutir los efectos secundarios potenciales con el dueño del perro.

Si la gastritis es causada por un objeto extraño indigerible que se ha alojado en el estómago del perro o el intestino delgado superior, la cirugía puede ser la única opción terapéutica realista. De vez en cuando, un objeto pequeño puede ser extraído a través de una endoscopia.

Pronóstico

La gastritis en los perros normalmente tienen un buen pronóstico, incluso si la causa de la condición nunca se identifica completamente. La gastritis aguda suele desaparecer por sí sola en unos días. Sin embargo, los casos crónicos suelen requerir tratamiento para resolverlos por completo.


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