En la adaptación cinematográfica de “Hamnet” (2025), Agnes y William Shakespeare lidian con el dolor en la Inglaterra del siglo XVI tras perder a su hijo Hamnet a causa de la peste. Agnes, una sanadora, debe encontrar la fuerza para cuidar de sus hijos sobrevivientes mientras procesa su devastadora pérdida.
El 31 de marzo de 2020 la autora Maggie O’Farrell revolucionó el mundo editorial publicando la novela “Hamnet”, un relato de ficción histórica que cogía las vidas de William Shakespeare y su mujer Anne Hathaway y los exponía en el momento más doloroso de sus vidas: la muerte de su único hijo el 11 de agosto de 1596. El libro llegó a ganar el Premio de Ficción Femenina, uno de los premios más prestigiosos de Reino Unido, y el National Book Critics Circle Award for Fiction del año. Además de ser elegido el Libro del Año por Waterstones y en el Dalkey Literary Awards. Steven Spielberg, el legendario director y productor americano, quedó fascinado por la obra y decidió comprar los derechos para hacer la película, escogiendo a Chloé Zhao como su directora. Esta semana, llega a nuestras pantallas dicha película, “Hamnet”.Curiosamente, los dos nombres femeninos ya mencionados son los que han escrito el guion de la película. O’Farrell firma su primer guion cinematográfico y Zhao ha ido escribiendo todos sus films anteriores, “Songs My Brothers Taught Me” (2015), “The Rider” (2017), “Nomadland” (2020) y “Eternals” (2021). Ambas consiguen adaptar el relato de la escritora de forma excepcional. La estructura del guion está algo fragmentada y muchas veces es algo circular, poniendo en foco algunos eventos que pasarán en el futuro y volviendo a ellos de forma onírica, sin recalcarlo explícitamente hasta ya bien entrado el relato, por lo que a veces puede llegar a confundir. 
El ritmo es pausado, no hay muchos diálogos y casi la totalidad de los mismos son casi más descriptivos y rutinarios, comentando la normalidad y el día a día de nuestros protagonistas y los problemas de una familia de clase media/baja en la Inglaterra del siglo XVI, evitando, así, transmitir el dolor que sienten los mismos por dentro, ya sea por la distancia que la vida les impone a modo de supervivencia como cuando la tragedia hace acto de presencia. La mayor valentía de la obra de Maggie es poner en foco a Anne (Agnes, en el film), poniendo al escritor más famoso de la historia en segundo plano. Con esta decisión se da una poderosa fuerza a la voz femenina que suele ser olvidada dada la relevancia de su marido. Además, en “Hamnet”, Agnes es una herbóloga muy espiritual, condición que la hace ser vista como bruja o como un ser impuro, siendo maltratada por el resto de la sociedad.La construcción de Agnes es magnífica. El poder emocional que desprende la joven es arrollador. Una mujer con una energía y un amor por la vida profundos que se ve relegada a cuidar casi en total soledad de sus hijos, poniendo en escena todos sus conocimientos de la naturaleza, mientras su marido está lejos de ella trabajando para llevar pan a casa. Cuando el momento crucial del film aparece, Agnes transmite un dolor excepcional, en silencio, mientras su espíritu se va rompiendo hasta explotar en los momentos más dolorosos. Es curioso lo mucho que tarda en llegar dicho momento, a pesar de haber algunas introducciones en forma onírica, por lo que la cinta exige algo de paciencia a nivel narrativo. Por suerte, lo relatado tiene el suficiente interés para ver como la olla en ebullición va a explotar en cualquier momento. A pesar de ello, es un guion muy poético que habla sobre el duelo, la pérdida y la creación artística como sublimación del dolor, además de la maternidad, la memoria y, finalmente, la creación de “Hamlet”. Un relato precioso y preciso que acaba explotando emocionalmente en su tramo final. El único “pero” es que el personaje de William Shakespeare recita el famoso monólogo de su obra en su momento emocional más bajo, cosa que se siente algo reiterativa, pero es un precio a pagar para presenciar la catarsis del film, siendo este brillante.
“Hamnet” no sería la película que es sin Jessie Buckley. La actriz irlandesa es conocida por participar en proyectos tan interesantes como “Beast” (2017), “Wild Rose” (2018), la miniserie “Chernobvyl” (2019), “Estoy pensando en dejarlo” (2020), “Ellas hablan” (2022), “Men” (2022) o “La hija oscura” (2021), película por la que obtuvo su primera nominación al Oscar a Mejor Actriz de Reparto. La interpretación de Buckley es de una fuerza arrolladora. El personaje de Agnes es salvaje y lleno de energía, pero a la vez tiene un mundo interior que no se exterioriza ni por diálogos ni por descripciones burdas. Agnes necesitaba una interpretación muy ajustada y que hiciera brillar tanto sus virtudes como su dolor, y Jessie consigue absolutamente todo eso. En sus ojos podemos ver y sentir todo el sufrimiento que va creciendo a medida que su marido se va alejando de su familia y el cuidado de sus hijos va recayendo más y más en ella, incluyendo tener que cuidar de ellos cuando la enfermedad mortal les ataca. Buckley nos hace sentir en nuestras carnes lo que está sintiendo Agnes en todo momento y brinda, sin duda, una de las mejores interpretaciones del año por la que consiguió el Globo de Oro a Mejor Interpretación Femenina en Película de Drama y acaba de conseguir la nominación al Oscar a Mejor Interpretación Femenina Principal. Premio que, muy probablemente, consiga llevarse a casa. Paul Mescal es la otra gran cara del film. Mescal interpreta al legendario escritor William Shakespeare, por lo que tenía una responsabilidad enorme. Por suerte, la escritura del personaje en la obra de Maggie O’Farrell coge a la figura legendaria en sus inicios y lo moldea para hacerlo un personaje atormentado e insatisfecho con su vida de pueblo, con aspiraciones artísticas y un hambre de la vida que le aflige. Mescal ha demostrado en anterioridad que conoce muy bien los personajes doloridos. Sus interpretaciones en proyectos como “La hija oscura” (2021), “Criaturas de Dios” (2022), “Desconocidos” (2023), “The History of Sound” (2025) y, especialmente, la miniserie “Normal People” (2020) y “Aftersun” (2022), lo han coronado como el rey de los hombres atormentados. Su mirada profunda transmite perfectamente lo que sus personajes sienten y con William el actor irlandés vuelve a demostrar su gran portento actoral. A pesar de que su aparición en el film no es muy extensa, la presencia de Paul es constante en toda la cinta y los momentos más dramáticos que protagoniza perduran en la memoria. Completan el reparto figuras legendarias como Emily Watson, con una interpretación también muy excelente, la joven promesa Joe Alwyn, y los pequeños, pero muy destacables, Jacobi Jupe, Noah Jupe, Bodhi Rae Breathnach y Olivia Lynes.Chloé Zhao lleva tiempo demostrando que es una poeta con sus imágenes. Sus films anteriores gozaban de una riqueza visual inmensurable que acompañaba sus historias de exploración personal y trascendental de forma fascinante. Incluso con su participación en la factoría Marvel con “Eternals” ya dejaba claro que quería alejarse de cualquier lenguaje visual establecido en el cine comercial, buscando el suyo propio para narrar historias y hacer que sus personajes, temas y entornos crezcan gracias a su dirección. Es por eso que Spielberg tuvo claro desde el principio que “Hamnet” solo podía ser dirigida por ella. Y no se equivocaba. La historia de “Hamnet” resuena mucho con films anteriores de Zhao como “The Rider” o “Nomadland”. La búsqueda de la felicidad en un mundo que parece jugar en contra de sus protagonistas es algo que la directora china conoce a la perfección. Por ello, Zhao opta por utilizar planos largos, pesados, que recalcan el pesar tanto de Agnes como de William, a la vez que retrata el silencio y el dolor retumbante entre las estancias de los personajes, que parecen comérselos lentamente. La puesta en escena es maravillosa, dejando a los personajes en un eje central, con una profundidad de campo que va reduciéndose a medida que el dolor va creciendo, aislándolos de todo mundo conocido, o cuando se van adentrando en el mundo de los muertos, de igual forma desquitándoles de la vida que una vez gozaron. 
La cámara pocas veces se mueve, reforzando lo estático y marcado que es el mundo de Agnes y William, pero cuando se mueve lo hace con una fuerza arrolladora, apoyando la libertad o el desahogo que la pareja puede llegar a sentir. La dirección de actores es fenomenal. Es una cinta puramente de personaje y, como ya hemos comentado, sus protagonistas se merecen todo el reconocimiento posible, ya que, junto al trabajo de Zhao, han plasmado los personajes a la perfección y le ha merecido a su directora su segunda nominación al Oscar a Mejor Dirección.La fotografía está firmada por el polaco Łukasz Żal, responsable del apartado visual de películas de Paweł Pawlikowski como “Ida” (2013), “Cold War” (2018), o de films como “Loving Vincent” (2017), la ya citada “Estoy pensando en dejarlo” o “La zona del interés” (2023). Es curioso encontrar que en todas las películas la pausa narrativa está presente, además de que sus imágenes, preciosas absolutamente todas, tienen un gran peso en su argumento. El paisaje de todos los films de Żal juega un peso crucial, y en “Hamnet” pasa lo mismo. Las localizaciones brillan por la riqueza de lo que fotografía el director de fotografía polaco, marcando el grano e iluminando sus estancias con luz natural, tanto en exteriores como en interiores, gracias a luces de velas o fuego en la chimenea. Los encuadres están perfectamente pensados y, a pesar de no gozar de momentos espectaculares o planos arrebatadores, acompañan la narración a la perfección y refuerzan las interpretaciones de sus actores. Un gran trabajo que sabe cuando dejar paso a los demás departamentos para hacer brillar al conjunto.El diseño de producción es otro de los platos fuertes de la película. Los entornos históricos están perfectamente reproducidos, desde la casa real de William Shakespeare, al pueblo de Hertfordshire, hasta incluso el Londres del siglo XVI, sucio y barriobajero, que no se acostumbra a ver mucho en las películas, o el teatro real donde William Shakespeare elegía representar sus obras, que sigue hoy en día vigente. Hay una fidelidad abrumadora y a la vez se sienten entornos perfectamente reales y funcionales, creando espacios que, además de poder ser habitables, juegan a favor de su narrativa siendo usados como vehículo para contar la historia. Uno de los diseños más destacables del año, a pesar de ser más minimalista que otras grandes producciones. El otro gran departamento es el de vestuario. Crear los ropajes en films de época siempre es un reto, y en “Hamnet” brillan todos los ropajes. Desde los que utiliza Buckley, los de Mescal y sus familiares, hasta los utilizados por los actores de la representación final de “Hamlet”. Todos están creados con un gusto y mimo extraordinario y dan un punto de color que la directora ha sabido utilizar para jugar con la psique de los personajes a la vez que refuerza algunas de las ideas y los temas de los mismos sin dejar de ser fieles a la moda del siglo XVI. Maquillaje y peluquería también hacen un gran trabajo, aunque los cambios de looks en este aspecto no difieren mucho en el film. Aunque destacan especialmente cuando la peste azota el Reino Unido y se empiezan a deslumbrar los efectos de dicha enfermedad.
Para terminar, la banda sonora corre a cargo del legendario compositor Max Ritcher. Ritcher ha participado en films como “Vals con Bashir” (2008), la serie “The Leftovers” (2017) o la existencial “Ad Astra” (2019). A pesar de que su música se ha utilizado en muchos films, Ritcher ha sido nominado por primera vez al Oscar a Mejor Banda Sonora por “Hamnet”. Sus composiciones son bellas y los instrumentos de cuerda retumban en nuestras entrañas cuando el dolor azota a nuestros personajes. Se nota su gran experiencia con este tipo de films más existenciales y sabe cuando recalcar lo justo sus imágenes para hacer crecer el conjunto. Lo único que juega en su contra es el final de la película, donde la utilización de su famosísima pieza “On the Nature of Daylight” juega un poco a la manipulación emocional del espectador que, aunque sin dañar sus imágenes, tiene una fuerza tan grande que es algo tramposo.En resumen, “Hamnet” se corona como una de las mejores películas de 2025 y, sin duda y de momento, en la mejor película que se ha estrenado en 2026 en nuestro país. Un viaje a través del dolor, el duelo, la maternidad y la necesidad de creación artística como purga de nuestros demonios que te deja totalmente destrozado gracias a las interpretaciones de Buckley y Mescal, el fantástico relato de O’Farrell y la dirección de Zhao.
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- ##check## Lo bueno
- Un delicioso guion que cuida el existencialismo y el dolor de forma casi perfecta.
La interpretación de Buckley es, sin duda, una de las mejores del año.
Zhao sigue demostrando que es única en cuanto a un lenguaje cinematográfico y una forma de ver el mundo se refiere. - ##times## Lo malo
- Que recalque la conexión con “Hamlet” de forma tan explícita.
La interpretación de Buckley es, sin duda, una de las mejores del año.
Su ritmo es bastante pausado, no apto para todo el mundo.
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- Ambientación 8.5
- Escenarios preciosos que además tienen una fidelidad increíble.
- Desarrollo de Personajes 8.5
- Un viaje a través del dolor y el duelo que culmina en la cúspide de la creación narrativa.
- Argumento / Guión 8.5
- Una forma única de contar una leyenda que te atrapa sin soltarte.
- Banda Sonora 7.5
- Maravillosas composiciones de Ritcher a pesar de pasarse en algunos momentos.
- Entretenimiento 7.0
- No es la película más frenética de la historia, pero su historia y sus personajes te atrapan.
- Montaje / Innovación técnica 5.5
- La mente de Zhao sigue siendo extraordinaria en cuanto al lenguaje y las imágenes de Łukasz Żal son fascinantes.
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- Puntuación Total 8.5 / 10








