Revista En Femenino

Hemos de seguir

Publicado el 18 abril 2026 por Teremolla
Hemos de seguir

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Esta semana asistimos escandalizada, al menos yo, a cómo un ¿señor? Diputado del partido fascista, concretamente llamado Antonio Martínez Nieto defendía en sede parlamentaria que se podía utilizar la violencia para impedirnos a las mujeres ejercer nuestro derecho al aborto.

No quiero ni imaginar loque puede pasar por la cabeza de este ¿hombre? para llegar a verbalizar dicha atrocidad con respecto a los derechos de las mujeres. Mejor dicho, intuyo lo que este ser puede desear. Que volvamos a la oscuridad de los cuarenta años de fascismo franquista en donde las mujeres éramos eternas menores de edad y donde no teníamos permitido nada, ni siquiera poder abrir una cuenta corriente sin “permiso” de padres, hermanos o maridos.

Las cosas han cambiado mucho, muchísimo diría yo. Seguramente demasiado para este ser. Y si han cambiado ha sido, sin ninguna duda, gracias al feminismo radical histórico. El que sabe que el sexo es el origen de todas las desigualdades que seguimos sufriendo las mujeres todavía hoy en día y desde donde muchas las seguimos combatiendo y denunciando.

El patriarcado y, en su representación, seres como este o como Susana Camarero o María Guardiola o Miriam Nogueras (por no centrarlo todo en los hombres) solo buscan los derechos de las mujeres en fechas señaladas como el 8 de marzo o el 25 de noviembre o, por supuesto en momentos electorales porque afortunadamente y, repito, gracias al movimiento feminista radical histórico, las mujeres podemos votar y somos muchos votos.

Para toda esta gente o gentuza, las mujeres somos, poco menos, que seres de segunda categoría. De lo contrario no pactarían políticamente con aquellos que no creen en absoluto en la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Con aquellos que, si pudieran, derogarían todas las leyes de igualdad y nos devolverían a la edad media. Con aquellos que, aunque tengan como portavoces a mujeres, las consideran poco menos de objetos de decoración.

El derecho de las mujeres a su propio cuerpo, a su maternidad voluntaria y a su propio placer, por lo visto, para esta gente no existe. Solo ellos pueden “dictar” cómo y cuando ser madres, por ejemplo.

Niegan las violencias machistas porque, aunque saben que existen, el hecho de denunciar este tipo de violencias, lo consideran un atentado a su estatus quo masculino, poco menos que intentar acusar a las mujeres de maltratar a los hombres con el hecho de la denuncia, cuando las estadísticas nos muestran que más del 95% de las denuncias que, recordemos según la gente experta, sólo suponen el 10% de todas las agresiones, las interponen mujeres que han sido agredidas por hombres.

Las violaciones de mujeres las perpetran hombres. Y son, junto con la prostitución, las mayores formas de violencia contra las mujeres. Que no se nos olviden este tipo de cosas cuando escuchamos a quienes se creen mesías salvadores de la pureza de la raza y de la pureza de las mujeres.

La labor pedagógica realizada por el feminismo es inmensa y así debe seguir siendo. Y nuestros votos a opciones progresistas es, aparte de la pedagogía, nuestra mejor herramienta para seguir consiguiendo derechos para las niñas de hoy que llegarán a ser mujeres y para las que están por venir.

Las que ya tenemos unos años y peinamos canas, recordamos detalles de los que les ocurría a nuestras madres en determinadas situaciones y de cómo esas situaciones de humillaciones consentidas estaban naturalizadas. Naturalizarlas era la mejor manera de hacerlas pasar por “normales”.

Afortunadamente muchas de aquellas situaciones son hoy impensables, han ido superándose poco a poco pese a las reticencias de mucha gente.

Los estudios feministas, la democratización de una parte de la información que llegó con Internet y una mayor accesibilidad a contenidos han contribuido a que el músculo feminista, pese a estar en el punto de mira de mucha gente energúmena como este ser, sigue estando funcional y funcionando.

No podemos ni debemos permitir que estos discursos misóginos, arrogantes, machistas y fascistas campen a sus anchas. Hay que denunciarlos públicamente y cada cual desde “su” ventana abierta al mundo.

No vale con pensar o decir aquello “son cosas de cuatro fascistas”. No hay que ser mucho más contundentes y rotundas en a defensa de nuestros derechos y la consecución de nuevos, como un nuevo pacto de estado contra las violencias machistas que incluyan nuevas tipologías de violencias que sufrimos las mujeres para que continúen garantizados.

El gobierno de Sánchez ha afirmado que van a blindar el derecho al aborto en la Constitución y me parece fantástico, pero ¿para cuándo? Quiero recordar que a la legislatura le queda poco más de un año y los tiempos y los trámites parlamentarios son largos y farragosos. ¿Será una nueva estrategia de Sánchez en clave electoral y de cara al voto de las mujeres? A muchas no nos extrañaría nada. En política, en demasiadas ocasiones, las cosas funcionan así, por estrategias electorales, aunque lo disfracen de lo que quieran.

Sería muy oportuno que, junto al blindaje constitucional del derecho al aborto, llegaran también medidas sancionadoras a quienes de forma violenta verbal o físicamente se oponen a ese derecho de las mujeres a nuestra propia sexualidad, maternidad y placer.

Porque nuestros cuerpos son nuestros y sobre todo lo que les afecta a nuestros cuerpos, la única decisión válida, es LA NUESTRA. ¿A ver si se enteran de una puñetera vez!

Ben cordialment,

Teresa


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