Revista Cultura y Ocio

Juan Scaliter & Manuel Cuadrado: conversaciones de Superhéroes

Publicado el 17 junio 2013 por Ediciones Robinbook @EdRobinbook
En la mente de los superhéroes Igual que entre 1960 y 1970 vivimos la era espacial, cuando después se descifró el genoma humano pasamos por la edad de la genética molecular, para luego maravillarnos con el bosón de Higgs en los tiempos de la física… actualmente nos encontramos abriendo la década del cerebro.Juan Scaliter & Manuel Cuadrado: conversaciones de SuperhéroesEn la mente de los superhéroesanticipa, refleja y descubre, junto a los lectores, lo que veremos en los próximos diez años... e intenta responder a los dilemas que llevarán asociados esos descubrimientos.“Nos encontramos abriendo la década del cerebro”Hemos comprendido que conocer profundamente cómo funciona nuestro cerebro podría permitirnosmejorar el control de las emociones y, en definitiva, ser más felices. Como casi todo en ciencia, los hallazgos que nos esperan son ambivalente: podremos llegar a disponer de píldoras personalizadas para modificar el carácter o el comportamiento del individuo, pero queda en el aire la cuestión de si son sensatos semejantes logros desde el punto de vista de la ética.Cosa distinta es la moral, que corresponde a cada individuo y que sorprendentemente no es inamovible. De hecho, bastaría un imán para alterar la escala de valores en una persona.“Bastaría un imán para alterar la escala de valores en una persona”Entender el cerebro también alienta esperanzas. Es probable que la solidaridad sea un mecanismo innato, profundamente clavado en nuestras neuronas. La empatía nos hace humanos, distinguiéndonos del resto de animales. Somos Homo empathicus. Las neurociencias permitirán igualmente descubrir de dónde viene el odio, que quizá no sea un mecanismo fisiológico sino cultural, y por tanto extirpable sin necesidad de abrir el cráneo.Cada vez hay más pruebas de que cualquier manifestación emocional está originada en el cerebro y tendrá sus razones fisiológicas, evolutivas o culturales, para el individuo o para el grupo. Por ejemplo, la venganza y el miedo serían escuelas de aprendizaje por persuasión.“Si descubrimos de dónde viene el odio podremos extirparlo sin necesidad de abrir el cráneo”¿Significaría eso una vida sin penas? No sería deseable: el dolor también enseña, y su ausencia es una enfermedad (aunque resulte paradójico). Quienes «padecen» analgesia viven menos años. Sin embargo, ya existe un implante electrónico que elimina el tormento físico porque le dice al cerebro que todo va bien. Engañar al cerebro es muy fácil. Por ejemplo, hacerle creer a su propietario que está viviendo una experiencia extracorpórea. En 2005 Olaf Blanke, del Hospital Universitario de Ginebra, demostró que basta un poco de estimulación electromagnética para conseguir esas sensaciones de vida ultraterrena. Esto se debe a que las áreas estimuladas se implican en el procesamiento de la información sensorial y cuando se ven afectadas, alteran radicalmente el modo en el que percibimos nuestro cuerpo.“Una vez comprendido el cerebro, como un proceso de ingeniería inversa, quizás podamos “tunearlo” y convertirnos en genios”La hipótesis de Allan Snyder, director del Centro de la Mente de la Universidad de Australia es que todos poseemos este tipo de habilidades, pero los genios tienen la capacidad de un acceso privilegiado a información subyacente, que les permite contemplar la realidad con el nivel de detalle que necesitan.Los superinteligentes tienen menos receptores de dopamina en el tálamo. Esto hace que no lleguen al cerebro estímulos o información si no aportan nada nuevo. Por ello se concentran más fácilmente, son menos dispersos, y así es más probable que contemplen opciones menos habituales para solucionar problemas. Para James McGaugh de la Universidad de California, «si recordáramos absolutamente todo, nuestro cerebro estaría recargado de información constantemente y operaría mucho más lento. Olvidar es una condición necesaria para tener una memoria viable».Pero en España, mal que les pese a algunos, el cerebro no se fuga. Zafaruddin Khan, ha descubierto que una proteína conocida como RGS14 es capaz de estimular la corteza visual e incrementar unas mil veces nuestra memoria. Una píldora que convertiría a sus consumidores en un Funes el Memorioso, como el de Borges…  aunque quizá con menos imaginación ya querecordar lo sucedido a partir de una interpretación ocupa menos sitio en nuestra mente y permite que acumulemos más memorias, pero a cambio deja la puerta abierta para evocaciones falsas. Algo que ya no es propiedad exclusiva de la ciencia. Dos equipos de científicos han encontrado el modo de crear falsas memorias e implantarlas a voluntad en el cerebro. La técnica tiene una pequeña limitación: por ahora solo funciona en ratones.
“Una píldora puede incrementar mil veces nuestra memoria” Buenos o malas, las memorias tienen un objetivo. Sí, las feas son a veces, las más interesantes. Una emoción negativa, como la tristeza o la rabia, consigue recuerdos mucho más verídicos que los sentimientos positivos. Los científicos especulan que esto tiene que ver con una estrategia de supervivencia: evolutivamente, resulta más sustancial para nuestro aprendizaje recordar algo que nos produjo miedo o rabia que  algo que nos hizo felicesTiempo atrás, la ciencia demostró que la experiencia cambia la forma de nuestro cerebro. Pero eso ahora tiene nuevas implicaciones. Hemos elegido cantidad en vez de calidad, y el cerebro se ha adaptado a eso.La estructura ágil y ligera de la red mundial se nos ha metido en la sesera, aligerando nuestra red de conexiones interna. Internet nos neuroplastifica. Y si es en otro idioma, todavía más. El multilingüismo funciona como una compleja red interconectada, que gana eficiencia porque aprovecha mecanismos compartidos entre todos los idiomas“Permanecer despierto durante una época de experiencias negativas puede ayudar a disminuir el impacto emocional” Los dominios de Morfeo también influyen en nuestra mente. Dormir después de una experiencia dolorosa puede ayudar a que los recuerdos se afiancen de modo más permanente. Así, permanecer despierto durante una época de experiencias negativas puede ayudar a disminuir el impacto emocional de un trauma. Quizá por eso se extendió la costumbre de velar a los muertos.Y hablando de otra deidad… Tanatos y el inframundo. Podríamos decir que las células llevan su muerte escrita en el ADN, igual que los yogures tienen fecha de caducidad. A este respecto, Lorenzo Magrassi (Universidad de Pavia) asegura que en ausencia de condiciones patológicas a nivel neuronal la duración de las células solo está limitada por la duración máxima del organismo. Es decir, no hay un reloj genético predeterminado. Esto desafía varias nociones que hasta ahora creíamos sólidas.“Hay piezas
del cerebro intercambiables” 
Para obtener este resultado, Magrassi introdujo una microaguja de vidrio en ratonas preñadas para obtener células del cerebro del embrión. Luego las tiñó de verde con una proteína fluorescente (GFP). A continuación trasplantó las células de ratón en ratas, que son una especie diferente al donante. Lo crucial es que si el implante funciona, revelaría que hay piezas de cerebro intercambiables entre distintas especiesTambién habrá implantes mecánicos cada vez más sofisticados. Quizá el saque de balón que inaugure la próxima Copa del Mundo de fútbol sea una patada que dé un niño de Walk Again Project (Proyecto Camina Nuevamente). Miguel Nicolelis y Gordon Cheng ya están trabajando en ello, y además podrían ordenar el puntapié inaugural a distancia, tal como se está diseñando en la Universidad de Brown, con un implante quetransmite datos neuronales a un receptor externo. Esto permite una especie de telequinesis tecnológica que, en primera instancia, facilitará la vida de personas con discapacidad. Las aplicaciones pueden ser, por ejemplo, mover una silla de ruedas, cambiar de canal el televisor o reclinar la cama… con solo pensar en ello“Mover una silla o cambiar el canal del televisor
con solo pensar en ello” 
Debe haber momentos en que los científicos sienten un hormigueo en el estómago: cuando saben que van a descubrir algo distinto, cuando una revolucionaria tecnología abre otras puertas o cuando tienen que explicarle al director del programa que van a pegar ojos en la cola de un renacuajo.En este caso, el director dio el visto bueno a semejante ocurrencia, y gracias a ello los expertos demostraron que las neuronas de la médula espinal son capaces de suplantar al cerebro en algunas de sus tareas, algo que permite especular con la posibilidad de utilizar este tipo de «inteligencia medular» para tratamientos médicos, como la restauración de movimiento a miembros paralizados.“La inteligencia medular será útil para restaurar el movimiento a miembros paralizados”Por último dos polos opuestos o némesis neurológicas: romanticismo e inteligencia artificial unidos para siempre. De acuerdo con un proyecto de la Universidad Nacional de Singapur, sería posible dotar a un robot de un sentimiento propio de los seres vivos: el amor. El proyecto es dar a los seres artificiales todas las herramientas sentimentales y biológicas que tenemos los humanos en este aspecto. Si reducimos esta emoción hasta su expresión puramente química, el afecto es fácilmente imitable. Y puede que eterno gracias a Rahul Sarpeshkar, investigador del MIT, que ha desarrollado una pila de combustible para alimentar pequeños implantes neuronales con la misma fuente de energía que el cerebro: la glucosa.
Los nuevos superhéroes ya están aquí. A la vuelta de cualquier esquina. Basta con seguir ahondando en las neurociencias. Permanezcan atentos a sus pantallas.

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