Revista Filosofía

Kent Brockman y la nueva Cruzada

Por Alegria
El telenoticiario de: Kent Brockman y las olas de terror

Kent Brockman y la nueva Cruzada
Cada vez que Kent Brockman se pone frente a una cámara de televisión para hablar por ejemplo: de los altos índices de obesidad de los niños,[1] del festivalde cine de Springfield,[2] de lo impopular de la ciudad, de los depravados que acosan sexualmente a jóvenes niñeras,[3] o de la ola de robos que afronta el Estado;[4] cada palabra, gesto, acción, cada enfoque de la cámara, cada corte y escena de Brockman, no sólo están influenciados por sus creencias, perjuicios e ideologías personales,[5] sino por la subjetividades de los guionistas, productores, por las políticas del canal, si son liberales / conservadores, demócratas o republicanos, católicos o progresistas y más allá por los patrocinadores del noticiario, por los sistemas económicos, por las presiones gubernamentales, por los ranking de audiencia. La televisión con la capacidad técnica de la inmediatez, invade los hogares, la intimidad y aún más, conquista la imagen sobre la materia, liberando al objeto de su realidad, mostrándonos una verdad, otra verdad que nos hace dudar de la realidad dada, y valiéndose de eso surge esa dualidad discursiva entorno a la información teledirigida, por una parte el moderno mito del telenoticiario aparece o se muestra ante el telespectador como un “Robín Hood” de la información que denuncia los atropellos, desnuda las impurezas del poder; mostrando la única la verdad, señala y denuncia a los individuos que rompen el pacto social, haciendo gala de su imparcialidad; y por otra parte, convierte cualquier acontecimiento en el más litúrgico y rimbombante espectáculo que poco o nada deben envidiar a los show de las Vegas o Broadway con transmisores en vivo, persecuciones al estilo cinematográficos, seguimiento de una noticia durante las 24 horas del día y una completa biografía de cada uno de los protagonistas de cada acción,[6] así los telenoticiarios se convierten en las fábrica sociale de miedo y terror, por ejemplo el Kent Brockman (en los Simpson) recrea la vieja temática de tótem y tabú (prohibición sexual y alimenticia) haciendo de un posible acoso sexual un show, y así aparecen por todos los rincones de la geografía, acosadores de menores, jardineros de colegios voyerista que observan con sus videocámaras a parejas de novios en los parques tras los matorrales, presidentes pidiéndoles una felliation a sus robustas secretarias,[7]actores gay, exdeportistas apuñalando a su esposa y amante por celos[8] o estrellas del pop o del cine descoloridas en medio de escándalos por sus apetitos sexuales incontrolables.[9] Y cuando los medios están sobresaturados de tales “show” noticiosos, se han hecho miles de comentarios, escrito centenares de artículos y libros, se han teledramatizado dichos temas una y otra vez,[10]y millones de dólares han sido movidos, la impresión inicial del escándalo comienza a volverse cotidianidad, el espectáculo pierde colorido, bajando los índices de sintonía. Entonces Kent Brockman magistralmente cambia la temática, y la prohibición alimenticia toma nuevo brillo y color, surge denuncias sobre: los elevados niveles de obesidad en los niños de Springfield,[11] campañas por la prohibición del consumo de azúcar, el noticiario arremete contra Springfield la ciudad más impopular y obesa del hemisferio;[12] olas de epidemias de niñas anoréxicas que generan la puesta en marcha de fisioterapeutas, dietistas, nutricionistas, recreacionistas, médicos y chamanes de la salud que supuestamente le pondrán fin a esos terribles males fruto seguramente de algún espíritu diabólico.
Es decir los noticiarios colocan en moda periódicamente una nueva ola de terror: que va desde violaciones a menores, maremotos de robos callejeros o asesinatos, escándalos de estrellas del pop, corrupción estatal y hasta narcotráfico o terrorismo internacional, de la simple forma como MTV coloca en circulación el último hit de Madonna, pues la verdad gracias a los medios adquiere una forma de espectacularidad, de show, y la parafernalia “notihollywoodesca” que se arman y adornan a su alrededor.
En síntesis la mediática es esa droga que socava la esfera emocional de los sujetos en una era que cambio el cliché posindustrial “el tiempo es oro” por “la información es dólar” en una época del culto a la imagen, a la pornografía del terror. Donde consumo y miedo van de la mano y finalmente concluimos con esta reflexión: acaso hay más terrorismo porque hay más terroristas, o no será que hay más terroristas porque hay más show – noticiosos que los recrean. O al estilo de Humberto Eco, al fin y al cabo los periódicos deben sacar noticias a diario.[13]

[1] Groening, Matt. Los Simpson`s.“Sweets and sour Marge”. Temporada No 13, episodio No 275.[2] Groening, Matt. Los Simpson`s.“Una estrella estrellada”. Temporada No6, episodio No 121.[3] Groening, Matt. Los Simpson`s.“Homero el malo”. Temporada No 6, episodio No 112.[4] Groening, Matt. Los Simpson`s.”Familia peligrosa”. Temporada No 9, episodio No 183. [5] Groening, Matt. Los Simpson`s. “Historia de dos ciudades”. Temporada No 12[6] Groening, Matt. Los Simpson`s.”Homero el malo” Temporada No 6, episodio No 112.[7] Recordar el caso del ex – presidente estadounidense Bill Clinton.[8] Al tn sonado show telenoticioso de los 90. “O.J. Sipmson”. [9][9][9][9] Juicio del “rey del Po”; Troy McClure “el de talvez me recuerde por películas como...” contrae matrimonio con Selma Bouvier Terwilleger Hutz McClure tía de Bart , por miedo a ser descubierto, ya que le gustaba acariciar “eróticamente” a los peces.Groening, Matt. Los Simpson`s.“Un pez llamado Selma”. Temporada No 7, episodio No. 145.
[10] Op. Cit. Episodio No 112. Homero es acusado por la niñera y feminista universitaria Ashley Grant. Homero es perseguido por las camaras dia y noche,” Dannis Franz” representa a Homero el acosador en el dramatizado “Retrato de un sobador de trasero”.[11] Groening, Matt. Los Simpson`s.“Sweets and sour Marge” Temporada Nop 13, episodio No 275.[12] Ibíd.[13] Eco, Umberto. Apocalípticos e integrados: ante la cultura de masas. Ed. Lumen, Madrid 1993.
(Parte de: LA SOCIEDAD AL DESNUDO: “Análisis sociológico y antropológico de la sociedad occidental a través de los Simpson´s”  Juan Carlos Alegria Montaño & Manuel Fernando Arce Bejarano & ) (Imagen: MacGroning . LOS SIMPSON´S)

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