Revista Cultura y Ocio

La camarera de Bach

Publicado el 27 julio 2026 por Rubencastillo
La camarera de Bach
 

Siempre he mirado con desconfianza la expresión “a caballo entre…”, porque me parece tan rudimentaria como discutible: los cambios y las transiciones no se producen (en casi ningún ámbito de la vida o el arte) a gran velocidad, sino de forma lenta, tectónica, casi invisible. En ese sentido, Madlene Findelkind sería más bien (como también lo es La Celestina, por citar un ejemplo ilustre) una bisagra entre dos mundos: parte de ella pertenece al mundo antiguo; parte, al mundo moderno. Mas la historia de esta mujer no va “a caballo”, sino a doloroso paso de tortuga, porque nadie se lo va a poner fácil, ya que varias contrariedades pesan sobre ella: es huérfana, es una criada, es pobre, ha estado en la cárcel y ha sido madre soltera. Pero su voluntad es tan clara como firme: quiere salir de su condición. Quiere aprender a leer y escribir. Quiere liberarse de la tríada “criada, esposa o ramera”, porque esos estados se le antojan variantes de la preterición. Madlene anhela la dignidad de ser ella misma, sin someterse a los cánones rancios de un mundo que languidece con demasiada lentitud. Siendo niña, estuvo interna en un orfanato, del que la liberó un gran hombre, que luego la encomendó como sirvienta en el hogar de Johann Sebastian Bach, de donde salió un tiempo después, acusada injustamente de robo, portando en su seno un hijo del afamado compositor. Desde entonces, conoció innúmeras humillaciones (soportó miradas lascivas, fue violada, tragó saliva mientras era juzgada por quienes se sentían por encima de ella, escuchó insultos, padeció desdenes y exilios), pero su voluntad se mantuvo erguida, aferrándose a una idea tan revolucionaria como peligrosa en aquel siglo XVIII, y aun en la actualidad: ¿por qué tiene que resignarse la mujer a ser inferior? ¿Acaso no es igual que el hombre?

Rodeada de personajes tan ilustres como significativos (músicos como Bach o Scarlatti, filósofos como Voltaire, naturalistas como Buffon, mujeres poderosas como la marquesa de Pompadour), Madlene Findelkind se convierte en bandera y en metáfora de un tiempo complicado y de una idea feliz: que todos merecen una oportunidad, sean pobres o ricos, mujeres u hombres; que todos pueden aspirar a la educación y deben ser tratados con respeto; que todos merecen tocar las estrellas, aunque sea “alzándose sobre las puntas de unos zapatos prestados”. Antonio Gómez Rufo es el autor de esta interesante, documentada y educativa novela, que he leído con mucho agrado.


Volver a la Portada de Logo Paperblog